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18 ESPAÑA Terrorismo islamista Perfil LUNES, 23 DE JUNIO DE 2014 abc. es españa ABC De Guantánamo a Madrid y del juzgado a la libertad Ikassrien está considerado el líder de una célula yihadista. Había rechazado ser confidente policial JAVIER CHICOTE MADRID Marruecos, España, Afganistán, Guantánamo y de nuevo España: Lahcen Ikassrien, un hombre locuaz, de estatura media, complexión fuerte y 47 años de edad, ha recorrido miles de kilómetros hasta convertirse en el presunto líder del grupo de reclutamiento de muyahidines desarticulado la pasada semana en Madrid. Ikassrien estuvo preso en Guantánamo tres años y cuatro meses, durante los que fue interrogado por policías españoles, una práctica habitual en la base militar estadounidense en territorio cubano. Asegura que le ofrecieron pasaporte español y trabajo si colaboraba, pero siempre se negó. Fue enviado a España el 18 de mayo de 2005 para ser juzgado por pertenencia a banda terrorista. La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó para él ocho años de cárcel, pero fue absuelto en octubre de 2006 por falta de pruebas. Por otro lado, denunció a EE. UU. por torturas ante la Audiencia Nacional, un sumario que sigue abierto en manos del juez Pablo Ruz. Ikassrien fue el segundo preso de Guantánamo en llegar a España, tras el ceutí Hamed Abderrahman, el talibán español Luego el Gobierno de Zapatero se comprometió a acoger cinco presos más, aunque éstos sin causas penales pendientes. Lahcen quedó libre, pero los servicios de Información de la Policía lo sometieron a un estrecho marcaje. Miembros de la lucha antiterrorista estaban convencidos de que era un peligroso radical. Ése pudo ser el inicio de la reciente operación antiterrorista. La Policía ofreció a Lahcen que colaborara con ellos, que facilitara información, que se convirtiera en confidente, pero siempre se negó. Cuando Ikassrien se relacionaba con alguien, ese alguien era automáticamente interrogado. 350 euros mensuales un bajo en el barrio de Tetuán, del que fue desalojado junto a su mujer. El propietario del piso, un árabe conocido suyo, dejó de pagar la hipoteca y él se quedó allí hasta que el banco ejecutó el embargo. Muy religioso, iba a diario a la mezquita de Tetuán. Continuamente policías de uniforme le pedían la documentación. Sus explicaciones sonaban rocambolescas y la conversación solía terminar en comisaría. Harto de este deambular, J. CHICOTE La Policía obligó a Ikassrien aseguraba que si le daban do- arriba- en 2010 a abandonar el cumentos se iría de España inbajo de Madrid en el que vivía mediatamente (decía que en el Consulado de Marruecos también se desentendían) Su odio hacia Estados Unidos, su gran enemigo, maduraba día a día. Cada noche tenía pesadillas con Guantánamo. En distintas entrevistas negó ser terrorista ni combatiente, pero cuando la charla se relajaba, Ikassrien dejaba ver su perfil más radical, por ejemplo, justificando los atentados del 11- S. ¿Qué culpa tenían los trabajadores del World Trade Center? En los bombardeos de Estados Unidos también mueren niños inoABC en Madrid el centes decía. Dos de los detenidos Es más, Lahcen confesó que lutar muyahidines pasado lunes por rec los americanos tienen que pagar lo que han hecho en Guantánamo y en otras partes del mundo Si me llevan preso, que me lleven, pero América tiene que pagar sentenció en una entrevista en 2010. Seducido por los talibán La historia de Lahcen y de su particular batalla por su Islam arranca en un pequeño pueblo de la provincia de Alhucemas (Marruecos) De allí salió hacia España en 1987 para buscar trabajo. Pasó doce años dentro de nuestras fronteras, hasta que decidió mudarse a Afganistán. Nunca ocultó el porqué: le atraía profundamente la visión radical del Islam implantada en el país asiático, donde las mujeres no van como prostitutas decía. Se instaló en el norte, en Kunduz. Allí regentaba una tienda de alimentación y un taxi. Siempre según su versión, en plena guerra de Afganistán, tropas de la Alianza del Norte, enemigas de los talibán, llegaron con camiones y cargaron con él y con otros extranjeros. Lahcen asegura que nunca La Policía, en una de las viviendas en las que se desarrolló la operación combatió, que fue detenido porque EE. UU. ofrecía mucho dinero por cada talibán que sus aliados le entregaban. Por mí pagaron 75.000 dólares porque dijeron que era de Al Qaeda Pasó por Kandahar, Mazar i Sharif y Qalai- Jangi, donde un bombardeo le dejó una indeleble cicatriz en el brazo. En enero de 2002, Ikassrien fue uno de los primeros inquilinos de la prisión de Guantánamo, donde llegó en un avión militar de carga junto a otros doce pre- ABC Desahuciado de su casa En esta segunda estancia en España (había residido en nuestro país entre 1987 y 1999) malvivió en un limbo. No tenía ningún tipo de documentación salvo un auto de la Audiencia Nacional que le permite residir en España hasta que se solucione su situación Sin trabajo ni papeles, su familia le enviaba dinero desde Marruecos. Cambió varias veces de casa. Alquiló por No ocultaba su odio Si me llevan preso, que me lleven, pero Estados Unidos tiene que pagar por lo que está haciendo sos. Su pulsera identificativa decía animal 64 Fue confinado en el Campamento de Rayos X, unas jaulas al aire libre, mientras se construía la cárcel. Dormía en el suelo, entre ratas y culebras. Nada más aterrizar vivió un episiodio crucial: le introdujeron un objeto por el ano. Los militares decían que estaban buscando explosivos, pero lo que querían era humillarme decía con rabia. Desde entonces, Lahcen busca venganza.