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56 CULTURA MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es cultura ABC Michael Ignatieff Escritor y expolítico Profesor de Harvard, fue líder de los liberales en Canadá. Ahora cuenta en su libro Fuego y cenizas los detalles de su paso por la política. Un canto a la democracia, aunque sea imperfecta La Monarquía en España es un importante activo constitucional JESÚS GARCÍA CALERO MADRID H ablamos con el intelectual que se metió en política hasta las trancas, que se dejó la piel y hace ahora recuento de sus mejores logros y sus más llamativos fallos, y también de algunas cicatrices. Michael Ignatieff (Toronto, 1947) presenta en España su libro Fuego y cenizas (Taurus) un inteligente y sobre todo sincero tratado sobre su conocimiento del poder en democracia. Éxito y fracaso dibujan los límites de un cruento campo de batalla, escenario de una lucha sin cuartel (incluso dentro del mismo partido) para la que él se preparó a fondo cuando saltó desde Harvard a lo más alto del Partido Liberal de Canadá, que dirigió entre 2008 y 2011. Pero este libro que enseña todo, los trucos y las trampas, la cortedad de miras y los grandes discursos vacíos, es, paradójicamente, una de- fensa de la política y los políticos, porque muestra también su dignidad incomparable y la capacidad que tienen para mejorar la vida de una sociedad... si se empeñan en ello, y con suerte. Porque Ignatieff no desdeña el papel de la Fortuna, que le aupó y luego le dio la espalda. Siempre que viene a Madrid cumple con el rito de acudir al Prado. Allí encuentra motivo de reflexión entre los lienzos de la pinacoteca. Y en esta ocasión Goya y El Bosco le dieron mucho que pensar ayer: El carro del Heno del Bosco le parece una metáfora del capitalismo, el misterio del Vuelo de brujas goyesco apunta en dirección a las sombras de la maquinaria que le metió en la política, y Aún aprendo una de las obras finales de Goya, le parece toda una lección de vida, -Entró en política, según cuenta por la visita de unos hombres de negro que le ofrecieron presentarse a primer ministro. ¿Se ha dado cuenta de que ese hecho es contradictorio con su con- cepto de la política como realidad abierta y pública? ¿Qué piensa hoy de aquellos hombres y de usted, por aceptar su propuesta? -Es una buena pregunta. Puedes entrar en política con una red de amigos, porque es un deporte de equipo. Yo no tenía equipo y ellos me dijeron seremos tu equipo Ni los conocía. Pero tiene usted toda la razón. Eran operadores políticos que querían ponerme en un sillón, desafiando algunas reglas del juego. Tal vez por ello mi primer mitin tenía 250 personas protestando. La verdad es que su empeño era bastante antidemocrático. Y aprendí con dureza lo antidemocrático que era. Por supuesto las técnicas utilizadas contra mí fueron escandalosas y antidemocráticas. Si tuviera que hacerlo otra vez lo haría de otro modo. Los políticos eligen su equipo. En este caso yo fui elegido y eso me trajo problemas desde el principio. La forma en que empezó tal vez determinó cómo acabó esa historia. -Viendo la crisis de representación que hoy se debate, ¿lo están haciendo tan mal los políticos? -La representación siempre está en crisis en la democracia, porque siempre acabamos pensando que debe haber otros que hagan el trabajo mejor que los que han sido elegidos. Esa competencia por la representación es lo que hace que funcione la democracia. Pero esta crisis no acabará hasta que los líderes permitan a la gente entrar y cambiar los partidos desde la base. Si lo piensa en serio, verá que la crisis de representación es la de la sociedad civil. Se está reduciendo la militancia, y la pertenencia a las iglesias y hasta los clubes de bicicleta y las asociaciones de vecinos. Necesitamos más asociaciones civiles y un revival de los partidos. -Hoy están las redes y las tecnologías cambiándolo todo en política. -Las tecnologías están muy bien si permiten extender la acción política. Hicimos una conferencia por streaming que recogía preguntas en directo de gente que la seguía desde Newfoundland, Ye-