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18 ESPAÑA MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es españa ABC El no de Díaz lanza al radical Madina y al moderado Sánchez a luchar en el PSOE La presidenta andaluza no apoya públicamente a ninguno y negociará con el ganador GABRIEL SANZ MADRID S usana Díaz anunció ayer que no competirá por la Secretaría General del PSOE y ya ha conseguido dos efectos: uno de ellos, orgánico, impulsar la candidatura del hasta ahora tercero en liza, el diputado madrileño Pedro Sánchez, convirtiendo la elección de los 200.000 afiliados el 13 de julio en un duelo entre él y Eduardo Madina; y otro efecto, probablemente no buscado por ella, la radicalización, por ahora verbal, del discurso. Madina y Sánchez son conscientes de que las bases socialistas son republicanas, que están más a la izquierda que el votante, y ambos han comenzado a rivalizar en un asunto delicado como es la Jefatura del Estado. Si Sánchez pidió el lunes eliminar la inviolabilidad del Rey en la Constitución ayer obvió el asunto Madina recordó que es republicano y quiere que, en el futuro el PSOE debata el asunto. Fuentes próximas a la presidenta andaluza aseguran a ABC que no apostará públicamente por ninguno y negociará con el vencedor la próxima Ejecutiva Federal, en la que ella no estará. Pero la secuencia de acontecimientos del fin de semana revela su enfado larvado con Rubalcaba y Madina, y, por lo menos, su no beligerancia contra Sánchez, de talante más moderado, que aspira a centrar el PSOE. Porque, así como habló con el diputado madrileño por teléfono la pasada semana para comprobar su determinación a seguir en la pelea, con Madina no lo hizo su relación es mala desde hace años Y el sábado, una vez tomada la decisión definitiva de dar el paso atrás, Susana Díaz tampoco descolgó el teléfono para llamar a Rubalcaba; algo que sí hizo con varios de los nueve barones que apoyaban su salto a Ferraz el valenciano Ximo Puig y el madrileño Tomás Gómez, entre otros además con José Blanco. De hecho, el exministro fue el muñidor de esa operación de apoyo de los barones, con José Antonio Griñán, Manuel Chaves y José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros. Además, la presidenta andaluza se permitió ayer, en su entrevista con la SER, anunciar la candidatura de Pedro Sánchez, lo cual provocó que el diputado se viera catapultado a un duelo con Madina que, seguramente, iba a protagonizar de todos modos. Tengo muchas ganas de competir por la Secretaría General del PSOE fue todo lo que le logró sacar la nube de periodistas que le esperaba a las puertas del Grupo Socialista. Los dos contendientes están en una estrategia de no desvelar las intenciones antes que el otro. Lo que parece ya claro es que será mañana. Sánchez, en Madrid, y Madina también en la capital... O en Bilbao. No han jugado limpio Susana Díaz cree que Rubalcaba no ha jugado limpio como árbitro del congreso extraordinario del 26 y 27 de junio, porque ha forzado una votación de los militantes para elegir secretario general no prevista en los estatutos. Y lo ha hecho, además, por exigencia de uno de los contendientes: Madina. Si incluso en el supuesto de que hubiera habido un congreso solo de delegados para ella ya era difícil compatibilizar Junta de Andalucía y Ferraz, someterse a la incertidumbre previa de las urnas convirtió el reto en poco menos que imposible. El aparato del PSOE- A y numerosos sectores sociales y económicos andaluces lo veían una temeridad. Y barones tan importantes como el extremeño Guillermo Fernández Vara; el asturiano Javier Fernández; el catalán Pere Navarro; e incluso el castella- Las claves Susana Díaz no quiere asumir riesgos El empeño que ha puesto Eduardo Madina en optar al liderazgo del PSOE ha hecho desistir finalmente a Susana Díaz de su intención de postularse a la Secretaría General del PSOE. La presidenta de la Junta de Andalucía no quería someterse al riesgo de perder en las urnas internas, lo que le hubiera supuesto quedar desautorizada en su territorio. Rubalcaba, árbitro poco imparcial La presidenta andaluza culpa, sobre todo, a Alfredo Pérez Rubalcaba de los sucedido porque cree que no se ha comportado como un árbitro imparcial. Ha permitido cambiar las reglas del juego urnas por delegados en medio del partido. Sus apoyos sospechan que el todavía líder socialista quiere convertirse en presidente del PSOE con Madina de secretario general. María Jesús Montero y Susana Díez (a la derecha) ayer en Sevilla MILLÁN HERCE