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16 OPINIÓN POSTALES MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Ley Orgánica de Abdicación JOSÉ MARÍA CARRASCAL El Congreso dirá hoy sí por inmensa mayoría El proyecto de Ley Orgánica que hará efectiva la abdicación de Juan Carlos I saldrá hoy adelante en el Congreso con los votos de PP, PSOE, UPyD, Foro y UPN (el 80 por ciento de la Cámara) Los argumentos empleados por CiU y PNV para abstenerse son similares: el debate no está entre Monarquía o República, sino en el mantra recurrente del derecho a decidir. Más radical se muestra ERC, que ha presentado una enmienda en la que reclama el derecho de autodeterminación de las nacionalidades del Estado como sujetos de soberanía lo que implica el reconocimiento de los independentistas catalanes de que Cataluña no es sujeto de soberanía. Tanto ERC como Izquierda Plural, BNG, Compromís y Geroa Bai proponen la celebración de un referéndum sobre la forma de Estado, que es una manera muy poco sutil de aprovechar el momento histórico para romper el consenso constitucional que hizo posible la Monarquía parlamentaria, garante de la libertad de la que hacen gala ahora para tratar de acabar con la actual forma de Estado. En cualquier caso, convendría poner el acento en lo fundamental: en esa inmensa mayoría de la Cámara que hoy dirá sí y que es reflejo de la voluntad del pueblo español. LA SEGUNDA TRANSICIÓN Ya no se trata de convertir en democracia un régimen autoritario. Se trata de hacer funcionar la democracia que tenemos ASTA leer los titulares de los periódicos, oír a los políticos y hablar con la gente para darse cuenta de que en España se ha producido un cambio de marea, de ciclo, de atmósfera, como quieran llamarle. Los periódicos que todo lo veían negro empiezan a detectar claros. Los políticos que vivían anclados en sus ideologías sueltan amarras. La gente que solo maldecía recupera una leve sonrisa. Sopla un nuevo aire en una atmósfera que se había hecho irrespirable, que habíamos hecho irrespirable, mejor dicho, con nuestras demandas excesivas, nuestra incapacidad de reconocer errores y ese masoquismo tan español de aceptar estar fastidiados con tal de que los otros también lo estén. Todo eso lo ha despachado Don Juan Carlos de un plumazo con su abdicación, dejando a los agoreros, a los irritados, a los talibanes de izquierda y derecha sin blanco para sus dardos y sin tema para sus desahogos personales. Lo que no ha hecho más que acentuar su furia. Pero empieza a oírseles como quien oye llover. Se acabó la primera Transición y empieza otra que nada tiene que ver con aquella. Ya no se trata de convertir en democracia un régimen autoritario. Se trata de hacer funcionar la democracia que tenemos. Porque esta democracia que tenemos es como el pito del sereno, con todo el mundo cuestionando los fundamentos del Estado, los políticos llevándose el dinero a mantas y hasta los jueces anunciando que no cumplirán las leyes que no les gustan. Los jueces nada menos, encargados de hacerlas cumplir. El susto que nos pegó Don Juan Carlos anunciando su dimisión en un país donde no dimite nadie parece haber devuelto la sensatez a muchos. No espero que digan que Rajoy tenía razón, pero de momento ha hecho comprender a la mayoría que así no podíamos seguir, disputándonos el país con la furia que los hijos mal avenidos se disputan la herencia de los padres. Hacer plena, efectiva, la democracia que nos trajo su padre es la tarea puede que más difícil que espera a Felipe VI. Es decir, una democracia en la que derechos y deberes estén a la par y la responsabilidad tanto individual como colectiva sea la norma. De entrada, cuenta con el beneplácito de la mayoría de los españoles. Pero tendrá que darse prisa, pues somos impacientes y eso de los deberes y la responsabilidad no está todavía en nuestros genes. Quiero, sin embargo, fijarme en un aspecto que ha pasado desapercibido pero que es fundamental: en la primera Transición había más juancarlistas que monárquicos. En esta segunda, la Monarquía en sí está ganando apoyo entre nosotros hasta un veinte por ciento según las encuestas sobre otros sistemas. Puede ser que ante la abdicación del Rey nos hayamos dado cuenta del formidable embrollo en que nos metería el tener que elegir también un presidente del Estado en esta democracia de medio pelo y de manos largas que tenemos. B Una imagen del Congreso de los Diputados LADRA CARTAS AL DIRECTOR Harto de demagogia Cada vez que hemos ido a las urnas desde 1977, gracias entre otros al Rey, han ganado las elecciones y han obtenido amplísimas mayorías grupos políticos inequívocamente monárquicos. Incluyendo las elecciones europeas de hace menos de un mes. Entonces, ¿a qué viene pedir un referéndum sobre la forma del Estado? Si quieren que España sea una república, que se presenten con ese programa y, si acaso ganan las elecciones con mayoría suficiente para cambiar la Constitución que nos ha hecho libres y prósperos, que propongan el cambio. Entonces y solo entonces. Pedir un referéndum hoy sobre este tema es pura demagogia, además de innecesario, porque allí están los datos de cada elección durante treinta y siete años. Que un partido minoritario pida que todos tengamos que opinar sobre lo que se le ocurra no es democracia, es demagogia. Que el Partido Comunista pida democracia es ridículo. Comunismo no es democracia, como pueden atestiguar los millones de europeos que vivieron regímenes comunistas durante tantos años. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Que los comunistas enarbolen la bandera de la democracia es como si los nazis reclamaran la igualdad de razas. Una gran mentira al servicio de sus intereses. Son dos ideologías El problema catalán El problema independentista planteado por el señor Mas y sus seguidores no se resuelve ni con una España federal, ni con la confederal, ni cediéndole más competencias, ni aumentando la asignación estatal, ni dándoles la independencia que piden. Llegados a ese punto, continuarán presionando sobre Castellón, Valencia, Alicante y las Baleares y no pararán hasta anexionárselas. Y aun consiguiendo todo lo anterior, seguirán presionando sobre parte de Aragón y del sur de Francia, acompañando los sambenitos de la deuda histórica y del España nos roba A los promotores de la independencia les importa un bledo lo de que los catalanes perderán poder adquisitivo eso será para los de a pie, no para los que ocupen los sillones. Es perder el tiempo arredrarles con la perspectiva de quedarse fuera de Europa, pues controlando, junto con los separatistas vascos, los dos únicos pasos realmente viables que tenemos con Francia saben que tienen cogida por el cuello al resto de España. La solución de este problema está al alcance del actual Gobierno: consiste en modificar el artículo 472 del Código Penal, tipificando severamente los actuales comportamientos separatistas y de incumplimiento de las leyes y sentencias cuando provengan de personas que hayan jurado la Constitución, sea cual sea el puesto o cargo que ocupen, y sancionando con la destitución o cese inmediato a quien lo contravenga. Otro tanto respecto de las instituciones y entidades de todo tipo que lo consientan o amparen. El que dicho artículo rece: Los que se alzaren violenta y públicamente... no deja de ser una carta blanca a los altos cargos, diputados, alcaldes, concejales, dirigentes e instituciones de todo tipo para que sigan instigando impunemente a la rebelión a la vez de que perciben un sueldo del erario público. MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ MADRID totalitarias y del pasado, pero una todavía sobrevive en el siglo XXI, apoyando todo lo que pueda significar la ruptura de las reglas de convivencia. Como dicen los terroristas de la yihad, usaremos sus democracias para acabar con sus democracias. Un referéndum sobre si España debe ser una república es absurdo e innecesa- rio. ¿Podrían por favor los que dicen que gobiernan contestar claramente y sin vergüenza a quienes proponen acabar con nuestra democracia? FRANCISCO JESÚS ÁLVAREZ RODRÍGUEZ MADRID