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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO LÍMITES DEL SUSANISMO Díaz era una opción aseada para el PSOE solo por la inanidad de su cantera S USANA Díaz era una opción aseada para liderar el PSOE, pero más por deméritos ajenos que por un superávit de talento. En un universo donde Madina constituye una opción plausible, Díaz, que al menos cree que España existe, emergía como una salida tranquilizadora. A la presidenta hereditaria de la Junta la adornan algunas virtudes. Es una estajanovista inagotable. Conoce a fondo los resortes de la Administración y sabe vadearse en el navajeo interno de partido. Además, respeta el armazón constitucional y la idea de España (lo cual debería ser una perogrullada, pero sabe a novedad ante las veleidades nacionalistas y republicanas del poszapaterismo) Por último, gasta risa fácil y posee ese don inaprensible que permite a algunos políticos llegar a la gente, incluso diciendo obviedades. Ayer, por ejemplo, dejó unas cuantas: Este país necesita estabilidad mi obsesión es la creación de empleo otra política es posible Clichés simples, que no van más allá del fútbol es fútbol y gol es gol del pensador Vujadin Boskov, pero que pronunciados con pasión y sureño énfasis cobran un plus de credibilidad y frescor. Por lo demás, con la (momentánea) retirada de Díaz de la arena nacional no es que hayamos perdido a Franklin D. Roosevelt. Comparte de pleno las dos carencias de la cantera del PSOE: solo ha trabajado en el partido y ha medrado sin haber ganado jamás unas elecciones. La presidenta de la Junta, una sevillana de Triana que hollará en octubre la cuarentena, es, como tiene a gala recordar, hija, nieta y sobrina de fontaneros Pero su padre era además veterano militante socialista y ella se afilió joven. Entretanto, iba cursando Derecho, sin agobios, a tenor de los diez años que empleó en coronar la gesta. El partido ha sido su única vida y empresa. Concejala en Sevilla a los 25, diputada en Madrid, senadora por designación autonómica, diputada regional. Una hija del aparato, dura, espabilada, currante, afecta al o conmigo o contra mí Griñán la apadrinó, haciéndola consejera de Presidencia, y le legó la Junta cuando los ERE lo fulminaron. Díaz alardeaba ayer de que Andalucía es la columna vertebral del PSOE Pero los más de treinta años de gestión socialista allí han sido un fracaso. La presidenta, con sus extemporáneos socios comunistas, no lleva camino de enderezarlo. El paro, del 34,9 dobla la media europea. El desempleo juvenil abruma (62,6 una cifra tan sonrojante que el Papa Francisco la ha esgrimido como ejemplo de una gravísima cultura del desecho comentario que encendió a la presidenta, catequista en sus días juveniles. El fracaso escolar supera el 30 La subcultura de la subvención atrofia la iniciativa y se ha destapado el que por volumen es el mayor escándalo de corrupción de nuestra democracia, los ERE. Andalucía, con posibilidades inmensas, ha sido objeto de una acertada discriminación positiva en las inversiones del Estado y ha recibido fondos europeos sin cuento. Pero el monocultivo socialista ha creado una factoría de parados. Con lo que tiene en casa, el susanismo parece un poco verde para grandes lecciones ejemplares. COSAS MÍAS EDURNE URIARTE LA INSTITUCIÓN MEJOR VALORADA Incluso en su momento de peor valoración, abril de 2014, la Monarquía sigue siendo la institución política mejor valorada L A institución política mejor valorada por los ciudadanos españoles es... la Monarquía. Un dato que hay que relatar con puntos suspensivos, dados los supuestos erróneos sobre los que se realizan algunos debates políticos. Y que debemos tener en cuenta a la hora de valorar el sistema institucional, la Monarquía parlamentaria, sobre el que se asienta la democracia española y que en estos días inicia una nueva etapa con el reinado de Felipe VI. Incluso en su momento de peor valoración, abril de 2014, la Monarquía sigue siendo la institución política mejor valorada, un dato relevante que se obvia cuando se recuerda su pérdida de valoración de los últimos años. En la pregunta sobre la confianza en las instituciones del Barómetro de abril del CIS (siendo 0 ninguna confianza y 10 mucha confianza) suspenden todas y cada una de nuestras instituciones políticas. Pero, en esa debacle general, la Monarquía se mantiene en primer lugar, con un 3,72 de confianza, y quedan por detrás todas las instituciones y organizaciones con papel relevante en la política, en el siguiente orden: 2) Tribunal Constitucional (3,35) 3) Consejo General del Poder Judicial (3,31) 4) Gobierno de la Comunidad Autónoma (3,07) 5) Parlamento de la Comunidad Autónoma (2,99) 6) Organizacio- nes empresariales (2,94) 7) Parlamento (2,63) 8) Sindicatos (2,51) 9) Gobierno (2,45) y 10) Partidos políticos (1,89) O se conocen las cifras anteriores sobre el suspenso general de las instituciones políticas o no hay manera de entender el significado y alcance de la desafección política y tampoco la caída de valoración de la Monarquía. De la misma manera que es imprescindible añadir a los datos anteriores la constatación de que esta catástrofe de confianza en las instituciones políticas se produce en todas las democracias avanzadas y ha empeorado en los últimos años. Lo que indica, a tenor de su estabilidad política y del apoyo masivo que recibe el sistema democrático como sistema más deseable (por encima del 80 que este suspenso no es un indicador de crisis de las instituciones sino de otra cosa. No hay consenso politológico sobre esa otra cosa. Desde mi punto de vista, tiene dos ingredientes que afectan a la Monarquía como al resto de las instituciones. El populismo rampante que exige la solución inmediata y perfecta de los problemas al Estado y el discurso del ciudadano irresponsable, víctima de los desaciertos de la élite política. Dos ingredientes que han dañado algo menos a la Monarquía por dos razones, porque los ciudadanos la han situado fuera de las luchas partidistas y porque los partidos políticos principales han cuidado su papel de consenso y unidad por encima de las diferencias ideológicas. En este momento de renovación histórica de la Monarquía, conviene recordar esas virtudes en el contexto de la brutal desafección política que afecta a todas las democracias consolidadas del mundo. Y es especialmente importante que la izquierda moderada se sume a la derecha en el apoyo sin fisuras a la Monarquía parlamentaria. Con un paso que ha explicado muy bien Nicolás Redondo Terreros en un artículo reciente El reto de Felipe VI y el de los líderes políticos pasar del juancarlismo militante forma chusca de establecer una cautela de conciencia de los que no quieren olvidar su republicanismo romántico a la aceptación plena de la Monarquía Ni más ni menos, ese es el reto.