Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 ENFOQUE MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es ABC A la izquierda, cientos de aficionados esperan en el centro Cajú de Curitiba para ver ayer el entrenamiento de la selección española EFE Multitudinario entrenamiento en Cajú Abajo, Antonio Burgos recoge el premio Manuel Ramírez de manos del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y en presencia del director de ABC de Sevilla, Álvaro Ybarra, el presidente de Persán, José Moya, y Andrés Amorós, crítico taurino de ABC Fiebre española en Brasil Recibida al grito de guerra de Brasil, Brasil, Brasil a su llegada a Curitiba, la selección española es el enemigo a batir no solo por la orgullosa canarinha, sino por la apasionada torcida que la apoya y jalea en calles, aeropuertos y estadios. El equipo nacional español es el gran rival de Brasil, pero su capacidad de seducción es comparable al miedo que infunde y el rechazo que genera. El primer entrenamiento de los hombres de Del Bosque se saldó ayer con un lleno hasta la bandera. La Policía tuvo que intervenir para contener a los cientos de aficionados que se congregaron para asistir solo algunos lo consiguieron al primer ensayo de los jugadores de la selección en el centro deportivo Cajú. En el país del fútbol, España cotiza al alza. Le gritan cuando pasa, pero se acercan a ver, mejor cuanto más cerca, cómo juega un equipo al que temen y admiran. Ayer en Cajú, con un simple entrenamiento, el equipo nacional empezó a ejercer de lo que es, el campeón. DEPORTES J. M. SERRANO Entrega del premio taurino Manuel Ramírez Burgos, faena de maestro con Pepe Luis en la memoria Los jardines de la Casa de ABC de Sevilla acogieron anoche la entrega del VII Premio Periodístico Taurino Manuel Ramírez, que convoca nuestro rotativo y que en esta edición recogió Antonio Burgos, galardonado por su artículo El cartucho de Pepe Luis publicado con motivo de la muerte del matador Pepe Luis Vázquez. El mundo de la cultura, la política, la empresa y la Fiesta de los toros se dio cita en una cena en la que Burgos reivindicó el legado taurino del torero sevillano, el lirismo de su capote, el poderío de su muleta, su conocimiento y dominio de los terrenos y de los toros según dijo en su emotivo e irónico discurso, en el que recordó un tiempo en que las figuras en vez de dar comunicados mataban camadas enteras de Miura, y en vez de anunciar relojes los paraban con el temple de sus muñecas