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ABC MIÉRCOLES, 11 DE JUNIO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 El fin de un reinado El Rey El Rey saluda a la exministra Cristina Garmendia, ayer, en la reunión de Cotec celebrada en el Palacio de la Zarzuela EFE Don Juan Carlos sigue con su agenda ¡Larga vida al rock and roll! ÁLVARO MARTÍNEZ Aquí seguimos los viejos rockeros le dijo Don Juan Carlos a uno de los asistentes a una reunión de Cotec celebrada ayer en La Zarzuela. La frase es la última que ha salido de esa fértil heredad de campechanía que el Rey ha sembrado en sus casi cuatro décadas al frente de la Jefatura del Estado y que ha sido la prueba del nueve de su cercanía, casi mitocondrial, con los españoles. En realidad, todas esas sentencias de cordialidad que el Monarca lanzaba, recogidas por la prensa, eran el envoltorio de un mensaje directo al pueblo, con esa rotundidad y franqueza que confiere todo lo espontáneo según sale del corazón a la boca. Anteayer, por ejemplo, bordó la metáfora al dirigir a los fotógrafos un rotundo y sonriente se acaba el carrete cuatro palabras con las que venía a retratar este histórico tiempo de relevo en una Corona que tiene ya más de cinco siglos y que ahora llevará Don Felipe. Un Rey no solo habla en sus discursos de Nochebuena, de Pascua Militar o ante grandes corporaciones, egregias asambleas o prestigiosos auditorios internacionales; sus gestos y estas pequeñas confidencias, ligadas una a otra en sintonía, conforman un corpus declarativo más humano que viene a componer la otra banda sonora de su reinado. Frases como otra vez al taller (cuando enganchó esa racha de operaciones) o que solo he abdicado, que no me he muerto (al recibir los saludos de despedida estos días) o incluso aquellas en que mostraba su enojo, cuentan con la frescura que rocía de sinceridad las palabras. Ayer, ante un coetáneo con muchas batallas también a la espalda, encontramos de nuevo al Don Juan Carlos llano y próximo, ese que comparte la piel con el estadista providencial para España, aquel gigante de la concordia que, por cierto, también habló bien claro una noche de febrero de hace 33 años, aunque ahora algunos no quieran acordarse de aquello. Se marcha el viejo rockero pero queda su obra; así que no nos queda otra que gritar ¡larga vida al rock and roll! ESPAÑA