Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 DON JUAN CARLOS ABDICA LUNES, 2 DE JUNIO DE 2014 abc. es ABC El fin de un Reinado Un deportista que apoya a deportistas Practica deporte desde niño, fue olímpico y ahora está, en el triunfo y en la derrota, con los campeones españoles HUGHES MADRID Como rasgo, quizás, de una Monarquía moderna, el español se acostumbró a ver a su Rey en actos deportivos tanto como en desfiles, visitas o actividades puramente institucionales. La agenda real dedicó tiempo y cariñosa atención al deportista español, en paralelo a su crecimiento y a su potenciación internacional. Recordamos al Rey, sin dificultad, siendo anfitrión perfecto en la efusión de Sandro Pertini en la final del Mundial español del 82. Le recordamos en cada uno de los triunfos españoles de Barcelona 92, con la constancia benéfica del talismán. Sirva como ejemplo, o símbolo final, la última Copa del Rey de fútbol, entregada en Valencia al Real Madrid. En la foto final de campeones, aparece Casillas levantando la copa y, más abajo, el Rey, salvaguardando el equilibrio final ¡brillante metáfora de lo monárquico en España! le sujeta una pierna al portero. Porque en los palcos deportivos el Rey expresó con enorme naturalidad su carácter simpático y cercano. Pero es que Don Juan Carlos no hacía sino expresar una naturaleza deportiva. Desde niño practicó una gran cantidad de deportes. El hockey sobre patines, el judo, el karate, en el que fue instruido en los años sesenta por un profesor americano. El golf, que practicó por contagio de su padre, Don Juan, y Doña María de las Mercedes. El esquí, que le llevaba a Baqueira, donde una vez dijo Umbral que se conformaba casi una cortesanía de la nieve, una corte itinerante de esquís en torno al Monarca. O la práctica de la vela, en la que llegó a ser olímpico en los Juegos Olímpicos del 72, donde compitió en la clase Dragón, finalizando en el puesto número quince. Don Juan Carlos practica el hockey sobre patines en el colegio ABC En los Juegos de Múnich 72, Don Juan Carlos fue olímpico en vela ros en ver y expresar la capacidad del deporte como imagen de la España moderna en el exterior y como ejemplo de valores cívicos. Lo dejó patente cuando invito a almorzar privadamente a Rafa Nadal, por entonces recuperándose de sus lesiones en la rodilla, o en las palabras que dirigió a a la selección española de fútbol, con Vicente del Bosque a la cabeza: Sois ejemplo de deportividad y nobleza, gracias por haber hecho realidad nuestros mejores sueños Esa pasión por el deporte la ha transmitido también a su familia. Las Infantas y el Príncipe han sido consumados deportistas. Expresión de todo ello fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona. El Rey recibió la antorcha olímpica en el Palacio Real en julio del 92 y el Don Felipe fue abanderado. No hubo gesta o derrota internacional en la que el primero de los españoles no fuera también el primero de los aficionados. ABC El Rey se abraza efusivamente con el regatista Iker Martínez, oro olímpico en Atenas 2004 EFE Ejemplo de valores cívicos A partir de ahí, el Rey no dejó de practicar el deporte náutico, uniendo sus fuerzas a José Cusí en el Bribón barco de regatas con el que consiguió varios triunfos en la Copa del Rey de Vela. También practicó la equitación en su etapa de soldado. Constancia de ello queda en un retratro ecuestre de Ferrer Dalmau, el único de Don Juan Carlos, que lo muestra joven y a caballo. Conocida es también la pasión cinegética, su larga y experta afición a la caza mayor. Quizás por esa variada formación deportiva, el Rey fue uno de los prime- Apoyando a los deportistas españoles en Barcelona 92 ABC Don Juan Carlos patronea uno de los primeros Bribones ABC