Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
34 DON JUAN CARLOS ABDICA LUNES, 2 DE JUNIO DE 2014 abc. es ABC El fin de un Reinado Exteriores del Congreso el 23 de febrero de 1981, día del golpe militar que frustró Su Majestad el Rey Don Juan Carlos lideró la Transición que le permitió ser el Rey de todos los españoles En su primer discurso ya dejó claro que empezaba una nueva etapa democrática PABLO MUÑOZ MADRID La Transición política es, sin duda, la gran obra de Su Majestad el Rey. La transformación del régimen autoritario que heredó del general Franco el 20 de noviembre de 1975 en uno democrático en tiempo récord, sin rupturas de la ley a la ley en palabras de Torcuato Fernández Miranda demostró no solo a los españoles, sino a todo el mundo, la capacidad, inteligencia, cintura, valentía y audacia de una persona que para la mayoría era un desconocido y que en el resto provocaba recelos por haber recibido el po- der de manos del dictador. Contra todo pronóstico en la época se hacían chanzas de que pasaría a la posteridad como Juan Carlos, el Breve fue agigantando su figura hasta ser reconocido por todos como el elemento clave de una operación que devolvió a España al lugar que le correspondía. Había nacido el Juancarlismo 39 años de Reinado en los que nuestro país ha vivido la época de mayor prosperidad y libertad de nuestra historia. Los inicios del Reinado fueron complicados. Con una situación económica difícil, un gobierno heredado del franquismo con Carlos Arias Navarro a la cabeza y unas Cortes mayoritariamente leales al dictador, había que actuar rápido, primero para ganarse la confianza de la comunidad internacional, con la que ya se había comprometido a liderar el proceso de transición a la democracia, y también la de los españoles, mayoritariamente a fa- vor del cambio y que querían ver pronto señales de que por fin una nueva era política había comenzado. En su primer mensaje a las Cortes, con motivo de su coronación el 22 de noviembre de 1975, Don Juan Carlos dejó claras sus intenciones: Un orden justo, igual para todos, permite reconocer dentro de la unidad del Reino y del Estado las peculiaridades regionales, como expresión de la diiversidad de pueblos que constituyen la sagrada realidad de España. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición dijo. Y añadió: Una sociedad libre y moderna requiere la aparición de todos en los foros decisión, en los medios de comunicación, en los diversos niveles educativos y en el control de la riqueza nacional. Hacer cada día más cierta y eficaz esa participación debe ser una empresa comunitaria y tarea de gobierno El Rey eligió a dos figuras extraordinarias para que le acompañasen: el ya citado Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes y una de las mejores cabezas políticas que ha tenido nuestro país, y el recientemente fallecido Adolfo Suárez, aupado por el anterior al último gobierno de Arias Navarro y que con 43 años fue nombrado por Don Juan Carlos presidente del Gobierno en julio de 1976. El objetivo era claro: desmontar las estructuras franquistas y dar paso a un sistema democrático que permitiera al Monarca hacer realidad su anhelo de ser el Rey de todos los españoles El primer hito fue la aprobación por parte de las Cortes franquistas de la Ley de Reforma Política, el 18 de noviembre de 1976. Salió adelante con el voto de 435 de los 531 procuradores, un 81 por ciento del total. Era el instrumento jurídico que necesitaba Don Juan Carlos para hacer la Transición