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ABC DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2014 abc. es estilo GENTESTILO 105 cada dos por tres. Pelayo pretende que acabar con mi carrera profesional resulte poco menos que gratuito, además de someternos a las víctimas a una estrategia de desgaste. ¿Qué sintió usted cuando le comunicaron el aplazamiento del juicio? -Empecé a dejar de oír, creí que me desmayaba, sentí un dolor que no es comparable al dolor físico de todos estos años. -Dice Vila Matas que para sobrellevar la vida hay que convertirse en un perito de las despedidas. -Yo me he despedido de mi profesión, de mi salud, de muchos sueños, pero no tuve la oportunidad de despedirme de mi amigo fallecido, ni tampoco me dan la oportunidad de despedirme del pasado. ¿Tiene la sensación de que le han robado seis años? -Sí, la sensación de haber perdido los años más bonitos de mi vida, porque siempre he creído que, para la mujer, los 40 son una edad maravillosa, con tu madurez, tu seguridad, tu experiencia... Entraba en una etapa con el equilibrio profesional y personal que siempre quise, y he acabado medicada y necesitada de tratamiento psicológico. ¿Ha llegado a no reconocerse? -Cuando pierdes tu fuerza, tu personalidad, tu energía, es inevitable. He luchado por vivir el día a día, sin esperar, y lo conseguí gracias a la última Años robados Tengo la sensación de haber perdido los años más bonitos de mi vida; los 40 son para la mujer una edad maravillosa Adiós Yo me he despedido de mi profesión, de mi salud, de muchos sueños, pero no me dan la oportunidad de despedirme del pasado Subsistir Un lujo hoy para mí es pagar la luz, ir a hacer la compra o un regalo para mi hija operación. Aunque sigo con dolores, puedo hacer una vida más normal. Antes no podía ni cocinar. Pero desde el aplazamiento el día a día ha vuelto a ser un horror. Me despierto queriendo que llegue la noche. El primer impulso de la mañana es tomar algo para dormir el día entero. -En esos días que piden solo noche, ¿qué le dice uno a la pareja? -A mi marido le pido paciencia y le pido perdón porque no soy capaz de llevar muchas veces esta situación y entiendo que la carga es para todos. Siento que no puedo aportar nada, ni económicamente ni personalmente, y me siento culpable. También le pido perdón a mi madre, a mi familia. ¿Entiende su hija pequeña lo que le pasa? -He tenido que hablar con ella para explicarle que mamá no está enfadada con ella Esther rompe a llorar Imagínate la situación, que hasta mi hijo de 20 años se ha ofrecido a mandarme una beca que ha conseguido por sus buenas notas. -Cuando solo se subsiste, tiene uno la sensación de que no existe. ¿Qué es para usted hoy un lujo? -Pagar la luz, ir a hacer la compra, un regalo para mi hija... Hasta hemos querido mudarnos a una casa más económica, pero no hemos tenido para la mudanza. ¿Cómo lucha contra esa fatiga, que diría Celaya, de los días repetidos? -Con lectura. No he leído tanto en mi vida. Aunque mi madre intentó que lo hiciera desde pequeña, no leí mi primer libro hasta los 18. Cuando lo ter- miné me pregunté qué había estado haciendo tantos años sin leer se ríe por primera vez, una risa verdadera, un eco dispuesto sobre un mantel. ¿Alguna vez, viendo la tele, se dice: Lo bien que estaría yo ahí -Intento no desear lo que no puedo tener. Me pasó con los zapatos de tacón, porque solo puedo usar zapatillas, y me pasa con la tele, pero hay muchas veces que veo una serie, un personaje, un programa que me gustaría hacer. Más frustrante aún ha sido rechazar ofertas; además, estaba a punto de hacer teatro. Pero no quiero mirar atrás, lo que reclamo es mi derecho a mirar hacia delante. ¿Cómo le gustaría que fuera el final de este cuento para no dormir? -El que sea, pero mañana. O ayer. No pido ni mi salud de antes, ni mi pierna de antes ni mi trabajo de antes, tampoco puedo pedir al amigo que perdí; solo pido que me dejen rehacer mi vida. Esther posee un tipo de belleza que las lágrimas no diluyen, pero estos seis años han dejado en ella esa forma de caminar que tienen los niños a los que un día tras otro roban el bocadillo del recreo, que es, como la vida, una ilusión entre lección y lección. La espera de Esther recuerda a aquella otra del coronel de García Márquez, quince años aguardando por una pensión. ¿Y mientras tanto qué comemos? le preguntó su mujer. Mierda %i W? UE? W? A S WIE WHE? FE? EF IW? HN? HW?