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100 CULTURA DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2014 abc. es cultura ABC DOMINGOS CON HISTORIA EN BUSCA DE UNA IDEA DE ESPAÑA Grupo de estudiantes en la Glorieta de Atocha llevando una bandera con el lema Viva el Rey Ortega y la rebelión de las masas FOTOS: ABC Para el filósofo todo proyecto de gobierno debía basarse en la pedagogía social elaborada por las minorías selectas las élites para convertirse en un análisis en el que la política cede su lugar de relevancia a la sociología. Las escasos comentarios a los acontecimientos iniciados con el golpe de Estado tienen, en las palabras de Ortega, un aire blando, comprensivo, que contrasta con la particular dureza empleada en sus ataques a la vieja política. Quizás el filósofo muestre, como pocos, el desaliento que el fracaso del regeneracionismo de las dos primeras décadas del siglo ha sembrado en el espíritu de la generación del 14. Aunque en 1930 se entregue a la causa de la República acuñando uno de los más célebres lemas de la transición, Delenda est monarchia eso ocurrirá tras la caída de Primo de Rivera y el nombramiento de Berenguer. A lo largo de los seis años y medio del Directorio, la templanza de Ortega es algo más que moderación. Es sospecha íntima de un cambio, de la llegada de un nuevo ciclo histórico dominado por las doctrinas políticas que ponen sus esperanzas en la movilización de las masas. Para él, por el contrario, todo proyecto de gobierno debía basarse en la pedagogía social elaborada por las minorías selectas. FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR CEBRIÁN Si Unamuno aparece, desde el umbral mismo de la Dictadura, interpelando a España para que haga revivir el esencial liberalismo de un pueblo modelado en la cultura cristiana, Ortega adopta un distanciamiento que sorprende a quienes lo habían señalado como líder espiritual del movimiento regeneracionista. En la evolución intelectual del catedrático madrileño se ha abierto una nueva etapa, que incluye la sustitución del paternalismo regeneracionista por el recelo ante la democracia. Siempre atento a los acontecimientos científicos y sociales que vive Europa, Ortega observa la Dictadura como la variable española de una rectificación del parlamentarismo, al estilo de diversas experiencias políticas del continente. Las viejas simpatías por el radicalismo o el reformismo amainan, en el ánimo del sagaz observador. Sin abandonar nunca el empeño en instaurar una pedagogía orientada a la formación de una nación de ciudadanos, el discurso político de Ortega irá despojándose de su tono de exhortación a Combativo, como nunca, contra el plebeyismo Ortega no deja de dar consejos a los nuevos gobernantes, confiando en que los españoles echen en falta la libertad que no han sabido ejercer responsablemente. En 1925, su elogio fúnebre a Antonio Maura rectifica la trayectoria de su mocedad radical y manifiesta su admiración por el único dirigente de los viejos partidos dinásticos capaz de proponer un verdadero programa de cambio en España. Dos años más tarde su ensayo sobre Mirabeau ensalza la figura del político como dirigente histórico al servicio de una idea, no como mero gestor del Estado: un prócer consciente de su tiempo con una inmensa ambición nacional. Escisión entre minorías En La deshumanización del arte Ortega irá mucho más allá del pretexto de un ensayo sobre las vanguardias, para hacer la apología de un nuevo concepto de la política que, como la complejidad del arte reciente, desborda la capacidad de comprensión de las mayorías y establece la necesaria escisión entre las minorías egregias y las masas ignorantes. La Revista de Occidente de Ortega constituirá el mayor esfuerzo de su tiempo para dar forma concreta a la voluntad de europeizar España planteada desde el regeneracionismo de Costa y el 98. Alejada de los debates políticos del corto plazo, la revista alumbrará ensayos de literatura, filosofía, sociología, psicología y cien- Revista de Occidente Constituirá el mayor esfuerzo de Ortega para dar forma a la voluntad de europeizar España