Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 ABCde laCHAMPIONS DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2014 abc. es deportes ABC La Décima del Madrid Ocho minutos le duró la placenta a Diego Costa Madrid y Atlético salieron con jugadores medio lesionados. Ninguno pudo brillar JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID Hay una máxima en el fútbol que te enseñan los entrenadores desde juveniles, incluso desde infantiles: se saca a jugar once futbolistas sanos. Esto, que debería ser de cajón, se discute según quién, cuándo y cómo. En esta ocasión se jugó mucho con los nombres, vitales para uno y otro equipo, con la ocasión, memorable, y con el cómo, por según el papel a realizar por cada tocado. Tres salieron de aquella manera: Cristiano Ronaldo, Benzema y Diego Costa más uno que no estaba tocado, pero casi. Después de tantos meses de inactividad, Sami Khedira ofrecía dudas sobre su rendimiento. Al final, dos de los dudosos se quedaron fuera: Pepe en el banquillo, y Arda Turan en la grada y vestido con corbata. El que a principio de la semana parecía que tenía menos y que podría jugar, era el que se quedó más lejos del terreno de juego. El caso es que los otros cuatro estuvieron, pero también lejos, al menos en una primera parte gris por parte de los tres madridistas y del atlético. Lo de Diego Costa fue ver y no creer. Ya se le había visto que no iba. Realizó dos carreras y empezó a hacer gestos. Aquello no iba. Y tanto que no iba. Al minuto ocho de partido hacía un gesto y Simeone le cambiaba por Adrián mientras las acciones de placenta de caballo se desplomaban en el mercado imaginario y Kovacevic bajaba su minuta de 3.000 euros a 1.500. Y es que una microrotura fibrilar es una microrotura fibrilar, aquí, en Belgrado o en China. Y es imposible de curar en seis días (ni en diez) Pero no fue el único que se quedó a medio camino. Cristiano estaba pero al cincuenta por ciento, o menos. Entraba a los balones divididos con el pie encogido, disparaba a puerta con el gatillo atascado y en cada choque era vencido porque entraba al mismo con el cuerpo flojo, a medio ritmo, protegiéndose, con mucha precaución por si se rompía. En un partido como este, y con los rojiblancos al doscientos por cien, CR sufrió porque los atléticos no le dieron cuartel. Detectaron el miedo Cristiano Ronaldo jugó a medio gas durante toda la primera parte, aunque en la segunda decidió arriesgar más y marcó de penalti AFP y su temor acabó por envalentonar a sus marcadores, que entraban con hierros por doquier. Khedira funcionaba también a medio gas, pero lo suyo no era tanto un problema físico, sino de juego. Anclado en el centro para dirigir el juego, se vio que no le daba el fútbol para nada más que para cubrir campo, robar y entregársela al que tiene a dos metros. Y ya. Que no hay más en el alemán. Cuando está a tope físicamente es capaz de llegar, robar y salir disparado para llegar al área contraria y sorprender teniendo ocasiones. Luego no tiene gol, pero al menos llega. Ayer, en la primera parte, apenas pasó del medio