Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 ESPAÑA DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2014 abc. es españa ABC La madre del bebé desciende de la embarcación de Salvamento Marítimo en el puerto de Almería poco después de dar a la luz EFE El martes una mujer subsahariana dio a luz en alta mar a un bebé cuyo cordón umbilical se cortó en tierra La patera- nido del mar de Alborán SARA MONTERO MADRID No vimos el alumbramiento, pero debió de ser minutos antes, en la patera comenta el capitán de Salvamento Marítimo. La tripulación dio el aviso a tierra y aprovechó que el buque de la Armada Meteoro se encontraba cerca para pedir ayuda inmediata. A las cinco de la tarde, un médico y un enfermero procedentes de ese buque desembarcaron en la Guardamar Calíope Los profesionales sanitarios cortaron el cordón umbilical del bebé y examinaron a la madre hasta ver que estaba en perfecto estado. El milagro de la vida se había abierto paso de nuevo. A pesar de ser un parto en las condiciones extremas de una patera en alta mar, el oficial Piñeiro recuerda con admiración que la mujer no se quejó ni gritó en ningún momento: Podía caminar por su propio pie, aunque con ayuda. Son muy fuertes reflexiona. La comunicación con ella era gestual, pero entendimos que solo quería estar con el bebé resalta el capitán. Por supuesto, se atendieron sus deseos. Las cosas que parecen obvias en tierra dejan de serlo en alta mar. Con oleaje y el barco a toda máquina (unos 20 nudos) los tripulantes tuvieron que aislar al bebé y a su madre del resto para evitar que alguien cayera encima de ellos. Les hidrataron y les protegieron al calor de varias mantas térmicas hasta que la madre, agotada, acabó relajada y pudo dormir el resto del trayecto. EFE Tres horas El viaje hacia el puerto de Almería donde debían dejarlos bajo custodia de las autoridades se hizo largo, unas tres horas hasta la costa. Para entretener a los niños durante la travesía, la tripulación cogió guantes de látex (lo único que tenían a mano) y los inflaron simulando que eran caras. Se los dieron a los niños para que jugaran. Las risas de los pequeños ante el inesperado entretenimiento confortaron a los hombres de Salvamento Marítimo, aunque contrastaban con los rostros serios y de incertidumbre de sus madres: Es como si los niños estuvieran en un mundo diferente al de sus padres comenta Piñero: Aquí todos tenemos hijos remacha este hombre que ya ha tenido que enfrentarse a otras situaciones complicadas, aunque quizá no de las características tan especiales como esta. Al llegar a tierra, les esperaba la Guardia Civil. Siete de los inmigrantes fueron trasladados hasta el hospital Torrecárdenas de Almería. Tres de ellos han recibido el alta. La madre y el bebé se recuperan muy bien de la peripecia. Cuando salgan de allí, en los próximos días, se irán a un centro tutelado por la Junta de Andalucía. Momento en el que Salvamento Marítimo se hace cargo del recién nacido E l oficial Francisco Piñeiro se sorprendió cuando el pasado día 20 vio que aquel bulto envuelto en sábanas blancas ensangrentadas que llegaba a sus manos era un recién nacido que aún tenía el cordón umbilical y la placenta... Era la primera vez que le pasaba algo así y nunca lo olvidará. Se trataba del momento más delicado de un martes cualquiera en el que una vez más había salido en la Guardamar Calíope de Salvamento Marítimo para atender las contingencias que se pudieran producir. A las 12.50 la tripulación recibió un aviso desde Almería para que se dirigieran a rescatar a una patera con 52 inmigrantes que se encontraba en dificultades en el mar de Alborán. En principio, un servicio rutinario al que estaba acostumbrado a enfrentarse. Pero la sorpresa acechaba. Después de tres horas de viaje y ha- ber localizado la embarcación con la ayuda de un helicóptero, Salvamento Marítimo interceptó la patera con 33 hombres a bordo, 11 mujeres (varias embarazadas) y cinco niños menores de un año, que aún no sabían hablar ni andar. Al iniciar el trasbordo y rescatar a la primera persona, nos sorprendimos cuando nos dieron a un bebé envuelto en un trapito empapado de sangre comenta a ABC el capitán de la embarcación, Nicolás Uribarren. Ellos mismos fueron los que nos indicaron que debíamos coger primero al recién nacido De forma instintiva, y a pesar de la angustiosa travesía que acababan de afrontar, los inmigrantes decidieron que el bebé debía ser el primero en ser salvado. Después embarcaron a los niños y a las mujeres, y por último, a los hombres. Las madres nos echaban los niños y se los iban pasando unos a otros relata aún estremecido el capitán de la Guardamar Calíope La tripulación, curtida en el resca- te de estas personas que se juegan la vida por el sueño de una vida mejor, comenzó de inmediato a atender a los inmigrantes, a los que dieron agua y comida y acomodaron en un lugar sin peligro en el barco. Pero la mujer que acababa de dar a luz precisaba asistencia médica, lo que aumentaba la angustia. Manchaba y perdía sangre. Prioridades Cuando eran rescatados, los inmigrantes no dudaron: el primero en ser atendido debía ser el recién nacido Riesgo asumido De los 52 subsaharianos de la embarcación, cinco eran niños, y además había varias embarazadas