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16 OPINIÓN POSTALES PUEBLA DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2014 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL EUROPA: TO BE OR NOT TO BE Aquel sueño de una Europa unida, próspera, solidaria, ha sido la principal víctima de la crisis N O es España la que se la juega este fin de semana. Es Europa, y comprenderán que no me refiero a la final de Lisboa. Europa, como España, ha llegado a una encrucijada en la que nunca creyó encontrarse: seguir adelante con su proceso de unificación o volver a los estados nacionales, que, aunque son unos hijos de puta, son nuestros hijos de puta, no los de Bruselas. Aquel sueño de una Europa unida, próspera, solidaria, ha sido la principal víctima de la crisis y por todas partes crecen críticas al proyecto común, unos por creer que aportan demasiado, otros por considerar que se les exige más de lo debido. Ambos pueden tener razón, pero en la disputa puede morírsenos la criatura. El dato más relevante que salga de las urnas es el de los partidos antieuropeístas, que nos dará la magnitud del descontento y, a la postre, el to be or not to be del proyecto comunitario. ¿Continuamos con los ajustes ahora que la recuperación apunta tímidamente en los más castigados por la crisis Grecia, Italia, España, Portugal, Irlanda o volvemos a gastar más de lo que ganamos? Pues no hay otras alternativas, pese a lo que dicen los demagogos. Lo más curioso es que mientras en los países ricos del norte el antieuropeísmo se da en la extrema derecha, en los pobres del sur se da en la extrema izquierda. Lo que indica que son bastante parecidas. O, mejor, que la izquierda ha adoptado posturas de la peor derecha. ¡Quién me iba a decir a mí que vería a la izquierda hacerse antieuropea, a más de nacionalista! Vivir para ver. La mayor mentira que ha dicho Elena Valenciano en esta campaña no fue que el PP está contra las mujeres teniendo maltratadores en altos cargos de su partido sino que el PSOE es una socialdemocracia. No, el PSOE de hoy es socialismo puro y duro, que disputa a los comunistas el voto de la izquierda y se pone como objetivo parar a Merkel como hacen estos. Si fuera socialdemócrata, haría lo que los socialdemócratas alemanes que están gobernando con Merkel y que, bajo Schröder, lanzaron el programa de ajustes que ha permitido a su país afrontar la crisis con éxito. Ajustes que iban desde la reforma del mercado laboral a la revisión de todos los gastos. Pero no quiero hablar de esta campaña electoral en España, la más triste, la más pobre, la más estúpida que he presenciado en mi ya larga vida periodística, reducida por la señora Valenciano al machismo del candidato del PP y por este a escapar de la metedura de pata que cometió, mientras el resto intentaba sacar tajada del rifirrafe. Yo solo quería llamar la atención sobre un punto: ese Estado del bienestar que llegó a alcanzar España y ahora se ve en peligro fue gracias a Europa. Sin las ayudas, subvenciones y oportunidades que Europa nos ofreció puede que sin los debidos controles, pues parte de ello se fue a bolsillos que no correspondían, pero eso no es culpa de Europa, sino nuestra nunca hubiéramos alcanzado tal bienestar. Pues bien, quien quiera volver a lo anterior, hoy tiene la oportunidad de pedirlo. PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI CENÁCULO La campaña contra el Papa de los sectarios ultrarreligiosos en Israel se inscribe en una cristianofobia globalizada E N Nueva York, solía asistir a los oficios del sábado en un templo de Manhattan que comparten una congregación judía reformista y una cristiana metodista. Finalizadas las ceremonias judías, se retira el enorme estor que cubre la cruz de la pared frontal y la sinagoga intermitente se convierte en una iglesia provisional. La estrechez de espacio en la isla y las dimensiones de ambas comunidades locales (las más numerosas de los Estados Unidos, cada una en su especialidad) las forzó a pactar el uso común, y esa solución me parecía y me sigue pareciendo admirablemente civilizada. En el origen, sinagoga e iglesia eran una misma cosa: reunión o asamblea. Ambos términos fueron sinónimos estrictos, y no significaban templo ni recinto sacro. Durante la Edad Media, la iconografía cristiana (el judaísmo carecía de imágenes) desarrolló las alegorías contrapuestas de la iglesia y la sinagoga, representada la primera por una doncella coronada, que sostiene triunfante la cruz y el cáliz, y la segunda por una figura femenina (o masculina, como en La fuente de la Gracia, de Van Eyck, del Museo del Prado) que desfallece con los ojos vendados, una lanza quebrada en la mano derecha y las Tablas de la Ley resbalando de la izquierda. Lo curioso es que tal contraposición procede de la representación paleocristiana de las dos iglesias originarias, la de la circuncisión (la sina- goga cristiana de Pedro) y la de los gentiles, o sea, la de Pablo. ¿Era el Cenáculo de los Evangelios un templo? Ni por asomo. Como su nombre indica, se asemejaba a un txoko vasco donde los discípulos de Jesús, arrantzales en su mayoría, prepararon ellos mismos la cena de Pascua. Quiere la leyenda del Santo Grial que el misterioso amo del txoko (que no chiringuito, no confundamos) fuese José de Arimatea. Lógicamente, José se quedó con toda la vajilla de la Última Cena, que era suya, cáliz incluido. Su primer apellido lo delata como de Lequeitio o así, aunque ignoramos los siete restantes. En eusquera, Arimatea vale por puerta del alma He visitado varias veces en Jerusalén lo que la tradición cristiana venera como el Cenáculo. Lo único que parece relacionarlo con el evangélico es que se encuentra en la planta superior de un diminuto edificio de dos pisos (que los cruzados rehabilitaron como una capilla gótica) En la inferior, la tradición judía sitúa la tumba del rey David. Ambas son tradiciones de la memoria, no de la historia, y, por supuesto, incompatibles entre sí, porque el Cenáculo estuvo en una vivienda, no en un mausoleo. La planta inferior del Cenáculo alberga parte de una yeshivá, una escuela rabínica (no una sinagoga, como se ha dicho estos días) Algunos estudiantes, pocos, sentados ante el catafalco que cubre el supuesto sepulcro de David, leen y discuten pasajes del Talmud, indiferentes al flujo de turistas y peregrinos cristianos que suben y bajan por las escaleras. Ahora bien, Jerusalén no es Nueva York, y el anuncio de que el Papa Francisco celebrará una misa en el Cenáculo, como era de temer, ha enfurecido a sectores sectarios del judaísmo ultrarreligioso. El Gobierno israelí ha reaccionado contra la campaña antipapal con encomiable decisión y rapidez, desmintiendo los rumores insidiosos acerca de una cesión de la propiedad del Cenáculo a la Santa Sede y afirmando que Francisco es un amigo de los judíos. Pero el asunto no es baladí. La cristianofobia de los ultras israelíes viene a ser una versión invertida de la judeofobia. Si no se erradica a tiempo acabará desembocando en algo tan deletéreo como el antisemitismo, y tendría puñetera gracia que le salieran émulos judíos al Boko Haram.