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ABC MARTES, 13 DE MAYO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 Isabel Carrasco, su última foto ICAL Venganza mortal Anatomía de un asesinato JAIME GONZÁLEZ A media tarde, las hipótesis sobre la muerte de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, se deslizaban por las pasarelas virtuales con indisimulada obscenidad. Cuando no sabemos, tendemos a elucubrar con el barniz neutro de la verosimilitud. Y construimos un engendro: un razonamiento deformado por la impudicia, la necedad, la malicia o la vileza, casi a partes iguales. Hemos reconstruido la muerte de Isabel Carrasco con una precocidad villana, desalmada, bestialmente ignorante, como si fuera razonable divagar sobre un cadáver tendido encima de un puente. Algunos exponían sus tesis en las redes como si fueran médicos forenses o exégetas del alma humana, tratando de adelantarse a las causas oficiales en Twitter. Qué sencillo es disparar al aire o rematar un cadáver en 140 caracteres; qué fácil resulta apretar el gatillo en un rectángulo. Qué manera de reducir al absurdo la vida o la muerte; qué asco, al fin y al cabo. Antes de que a Isabel Carrasco le dispararan, ya habían adelantado el trazado de las balas. Y adivinado quién o quiénes la estaban esperando en el puente. En las redes sociales, todo estaba tan claro que Isabel Carrasco era la única que no conocía su destino; una incauta que lo terminó pagando caro. Cuando supimos que todo era una venganza por motivos laborales algunos creyeron ver en los motivos laborales un argumento de peso, una relación causa- efecto indubitable, casi razonable en un país con seis millones de parados. Cuando las certezas se deslizaron por las pasarelas virtuales con más obscenidad si cabe que las primeras hipótesis, la lectura del crimen alcanzó un punto repugnante: Isabel Carrasco ya era víctima y verdugo, como si hubiera cavado su propia tumba al despedir a la hija de su asesina. Y en ese instante, los recortes sociales se convirtieron en causa de su muerte, en las balas que la dejaron tendida sobre el puente. Te despiden, te ofuscas y la crisis nos sirve de eximente para diseccionar el crimen a la medida de una situación social insostenible. Han matado a Isabel Carrasco. Algunos dirán que su muerte era comprensible. Casi inevitable. PRIMER PLANO Isabel Carrasco, la segunda por la izquierda, el pasado viernes durante la entrega del premio Leonés del Año, junto a Ramiro Ruiz, Margarita Morais y Antonio Silván