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ABC VIERNES, 9 DE MAYO DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 43 Lewinsky aúpa la campaña de Hillary Reavivar el affaire más adelante habría perjudicado la carrera de la ex primera dama EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN WASHINGTON Oportuno artículo Cumple 40 años La exbecaria cumple 40 años y quiere pasar página: ¿Tengo que poner mi vida en suspenso otros ocho o diez años? Luz verde de los Clinton La esposa del exvicepresidente Dick Cheney insinúa que el artículo en Vanity Fair cuenta con el visto bueno de los Clinton. El momento escogido por Monica Lewinsky para reaparecer ante la opinión pública, con un largo artículo en la revista Vanity Fair en el que califica de error su relación sexual con el presidente Bill Clinton, no es casualidad. La posibilidad de que Hillary Clinton se presente a las presidenciales de 2016 explica que la antigua becaria de la Casa Blanca haya dado ahora ese paso. Lewinsky explica que ha escrito su artículo porque ha cumplido cuarenta años y ya es hora de quemar la boina y enterrar el vestido azul las prendas que, como prueba del delito tanta publicidad alcanzaron en la controversia que estuvo a punto de arrojar a Bill Clinton de la Casa Blanca por su conducta. Seguro que mi jefe se aprovechó de mí, pero siempre seré firme en este punto: fue una relación consentida. Cualquier abuso vino después, cuando me hicieron chivo expiatorio para proteger su poderosa posición Ese era el mensaje que todo este tiempo Lewinsky quería transmitir; el problema era cuándo hacerlo. Gran favor En las páginas de opinión del Washington Post se habla de gran favor de la joven a la campaña de Hillary. Reproche Lewinsky culpa a Hillary de no haber echado en cara públicamente a Bill Clinton su conducta inapropiada Hillary Clinton Monica Lewinsky Silencio La joven guardó silencio durante la elección de Clinton como senadora y luego en las primarias de 2008, en las que la ex primera dama compitió con Barack Obama. Después fue elevada a uno de los principales puestos de la nación y no parecía conveniente que los medios recordaran el viejo escándalo. Todo indica que Lewinsky ha buscado el momento más propicio para Hillary. Si hubiera esperado un año más, cuando probablemente la esposa del antiguo presidente se haya lanzado a las primarias para regresar a la Casa Blanca, habría desviado la campaña electoral hacia el viejo asunto. La misma Lewinsky hace referencia a la oportunidad en el tiempo que ahora se le ofrecía. ¿Tengo que poner mi vida en suspenso otros ocho o diez años? se pregunta en el artículo de Vanity Fair refiriéndose a la posible campaña electoral y subsiguiente presidencia de Hillary Clinton. Monica Lewinsky le hace un gran favor a Hillary Clinton fue el titular de un artículo de opinión publicado por The Washington Post Aunque hay algún comentarista que discrepa, la mayoría se muestra de acuerdo en que salir ahora en público ayuda a pinchar el globo antes de las elecciones. Hay incluso quien apunta que el momento escogido ha sido propiciado por los asesores de los Clinton, pues sirve para mantener a Hillary en el candelero y, además, es ocasión de publicidad ante la próxima aparición de sus memorias del tiempo que estuvo al frente del Departamento de Estado. ¿Publi- caría Vanity Fair algo sobre Monica Lewinsky que Hillary Clinton no quisiera? se preguntó Lynne Cheney, esposa del exvicepresidente republicano Dick Cheney en una intervención en Fox News. En su texto de 4.300 palabras, en cualquier caso, Lewinsky critica a Hillary Clinton porque, pudiendo haber echado en cara a su marido su falta, se dejó llevar por el impulso de acusar a la mujer no solo mí, sino a ella misma que crea problemas JOSÉ M. DE AREILZA UN DESCONOCIDO EN LA CAMPAÑA EUROPEA Las cancillerías de Berlín y Londres piensan más en firmar el Tratado que en la cita electoral E l tratado de comercio e inversiones entre Bruselas y Washington se ha convertido en el tema que sobrevuela estas elecciones europeas. La deriva de Ucrania hacia el conflicto civil ha propulsado las negocia- ciones hasta el nivel de las conversaciones estratégicas de la Guerra Fría. Se trata, por supuesto, de llegar a metas tan pacíficas como el aumento del empleo y el crecimiento en las sufridas economías del bloque occidental. Pero la agenda tiene una ambición ulterior, como ha hecho notar Mike Froman, el representante de Estados Unidos. Los acuerdos a los que se lleguen sobre estándares comunes o de reconocimiento mutuo de normas serán la referencia para fijar futuros estándares globales, que proyecten de forma universal valores atlánticos comunes. Es decir, el tratado comercial en ciernes debería servir para aplicar el modelo de gobierno de la globalización que conviene a los países que la originaron, pero que hace tiempo dejaron de competir con ventaja en ella. Froman estudió Derecho en Harvard con Barack Obama, tras realizar un doctorado en Oxford, y es una de las pocas voces proeuropeas del círculo cercano de amigos que le acompaña desde su primer día en la Casa Blanca. Las cancillerías de Berlín y Londres piensan más en firmar el Tratado que en la campaña electoral europea, a pesar de la diferencia de niveles de protección entre los dos mercados. Existen formas de atender las cautelas medioambientales y laborales, así como de sortear las reservas francesas en su querida excepción cultural Washington ha elevado la apuesta al anunciar que las exportaciones de gas a Europa podrían formar parte del pacto atlántico. El expansionismo ruso y la gigantesca sed de energía de China han acabado por convencer a los norteamericanos de que deben jugar la baza mundial de la diplomacia energética. Es una opción menos inquietante que el aislacionismo, tan tentador una vez que Estados Unidos ha descubierto que ya no depende del exterior ni en gas ni en petróleo.