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ABC VIERNES, 9 DE MAYO DE 2014 abc. es PRIMER PLANO 25 Encuesta del CIS Elecciones europeas SIN RODEOS Test a los candidatos Valoración PP PSOE Valoración del resto 4,11 3,90 J. M. Terricabras (ERC) Javier Nart (C s) Ramón Tremosa (CiU) Willy Meyer (IU) Josu Juaristi (Bildu) Fco. Sosa Wagner (UPyD) Jordi Sebastià (Compromís) Alejo Vidal- Quadras (VOX) 4,46 4,41 4,36 3,65 3,21 3,15 3,15 2,96 2,60 MANUEL ERICE DOS GRANDES PARTIDOS, DOS No se engañen los amigos de experimentar con gaseosa y el nacionalismo: hay PP y PSOE para rato Miguel Arias Cañete Elena Valenciano Argimiro Rodríguez (Foro) CANDIDATOS MINORITARIOS VALORACIÓN Arias Cañete, mejor valorado que Valenciano El candidato del PP era el ministro mejor valorado del Gobierno (3,13) Como aspirante a ganar las elecciones europeas su valoración sube hasta el 4,11, frente al 3,90 de su principal rival, Elena Valenciano. Los votantes del PP dan un 6,61 a Arias, y los del PSOE, un 5,21 a Valenciano. Candidatos desconocidos por la mayoría Salvo Miguel Arias Cañete (PP) y Elena Valenciano (PSOE) que son conocidos por la mayoría de los encuestados, el resto de candidatos son unos perfectos desconocidos. El 85,6 por ciento no sabe quién es Josep M. Terricabras (ERC) aunque es el mejor valorado (4,46) Suspenso general para todos los aspirantes Entre el 2,60 que obtiene el candidato de Foro de Ciudadanos (Argimiro Rodríguez) y el 4,46 del número uno de ERC se encuentran todos los demás incluidos por el CIS en su cuestionario. Es un suspenso general, con una nota media: un 3,6 para los candidatos españoles. N Otra de las formaciones que se alimenta de la caída de los grandes es UPyD, aunque ha ralentizado su crecimiento. En estas europeas, con un candidato prácticamente desconocido, lograría un 5,3 por ciento de los votos y tres diputados (solo uno en 2009) Los nacionalistas en sus distintas versiones por toda España demuestran cierta fortaleza en este barómetro, por lo menos en lo que se refiere a la movilización de su electorado. Coalición por Europa, que engloba a CiU y al PNV, pero también a Coalición Canaria, llegaría al 5,5 por ciento de los votos, con tres diputados. ERC obtendría otros dos, mientras que Los Pueblos Deciden, el nuevo disfraz de Bildu, obtendría representación con un eurodiputado. También tendría escaño la formación Podemos. Vox y Ciudadanos, fuera Si se cumple la estimación de voto del CIS, se quedarían fuera del Parlamento Europeo formaciones política como Ciudadanos o Vox, aunque en el primer caso podría alcanzar el 1,2 por ciento de todos los votos. La abstención reconocida alcanza el 23,8 por ciento, y hay casi un 26 por ciento de indecisos. El poco entusiasmo que despierta la cita electoral se refleja aquí: solo el 16,9 por ciento de la población sabe la fecha de la convocatoria: 25 de mayo. Tres de cada cuatro españoles reconocen que no tienen interés en las noticias relacionadas con esos comicios. Y el 67 por ciento tendrá en cuenta la política española a la hora de votar. o, no me parece que el bipartidismo en España (para bipartidismo de verdad, el anglosajón) esté en peligro. Las alternativas no dan para tanto. Lo que está en cuestión es el poder y la influencia que el PP y el PSOE han tenido durante décadas, por mucho que los populares ostenten hoy más gobiernos de instituciones que nunca. La expectativa de voto del CIS para las europeas confirma que la suma de ambos ronda el 60 muy lejos del tradicional 80 con el que ambas formaciones ejercían un sólido muro de contención frente a los peligros antisistema. A partir de 2015, tocará quizá compartir mucho poder territorial con partidos minoritarios. Pero que no se engañen los nacionalistas y los amigos del multipartidismo y los experimentos con gaseosa. El juego floral con el que el alejado votante medio afronta las europeas, bien para sacudir estopa al poder de turno o bien para premiar iniciativas pintorescas de nuevo cuño, se disipará en buena medida cuando vuelva la vista a su bolsillo, en las municipales y autonómicas, y, sobre todo, en las generales. Es innegable el desgaste sin precedentes de los dos grandes partidos españoles, abrasados por una crisis financiera que se ha cobrado en Europa líderes políticos como rosquillas. Pero hay matices. El PP da síntomas de haber tocado suelo en su caída, y, aunque las europeas le llegan demasiado pronto para convencer plenamente de la recuperación, habrá (algo de) premio en 2015 si el paro empieza a remitir. Se presume una victoria suficiente para intentar un efecto rebote. Los socialistas lo tienen peor: atrapados entre dos losas, la del recuerdo de una mala gestión económica y la de un partido dividido por la renovación pendiente y debilitado por una campaña cuestionada, no se atisba el retorno de votos ni a izquierda ni a derecha. Todo un problema de identidad. Los pequeños harán su mayo: IU vuelve a hacerse fuerte a costa del PSOE (no es nuevo) y UPyD (sí es nuevo) se erige en la opción a quien la virginidad de no haber gestionado permite un alegrón. Las aguas regresarán a su cauce.