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8 ENFOQUE DOMINGO, 4 DE MAYO DE 2014 abc. es ABC Una máquina excava para hallar los cuerpos sepultados del corrimiento de tierras que sepultó el pueblo de Ab- e Barik, en Afganistán EFE Tragedia en Afganistán Nunca se sabrá cuántos muertos... ÁNGEL EXPÓSITO La aldea de Ab- e Barik, en la provincia afgana de Badakhshan, debía ser lo más parecido al fin del mundo. Incluso antes de la hecatombe, antes de la avalancha de lodo, piedras y mugre, antes del alud de mugre. Dicen las autoridades locales que han muerto dos mil personas. A saber. Seguro que mienten o lo ignoran, porque, entre otros motivos, en Afganistan, las mujeres no están censadas por el nombre, sólo por su apellido. No existen como personas, tan sólo como hijas de su padre o esposo. La zona es tan infernal e inhóspita que resulta abandonada hasta para los afganos. Algo más al Oeste, en Mukur, un legionario de Málaga me contó hace un par de años cómo, al desplegarse por la comarca, un pastor les preguntó si eran soldados rusos. Hacía cuarenta años que por allí no pisaba un soldado. El noroeste de Afganistán linda con China, Pakistán y Tayikistán. Ha sufrido inundaciones, terremotos... y nunca se han contabilizado en verdad los muertos. Porque les da igual, en especial, si son niñas, mujeres o ancianas. Aquello es el infierno en la Edad Media. Otra catástrofe con innumerables fallecidos. Otro desastre del que no sabremos nunca su exacta dimensión. Una hecatombe más de la que no volveremos a hablar jamás. PD: Nunca olvidaré a aquella soldado de la Brilat que descargó un camión con medicamentos en Qali- Naw. Al terminar, el mulá rechazó toda la carga que había pasado por las manos de esa militar gallega... e hizo que la devolvieran porque resultaba material sanitario impuro. Las cajas habían sido porteadas por una mujer. Imaginemos la sensibilidad de ese monstruo a la hora de buscar mujeres bajo los escombros.