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88 MADRID VIERNES, 2 DE MAYO DE 2014 abc. es madrid ABC MARÍA ISABEL SERRANO MADRID a sangre derramada aquel Dos de Mayo de 1808 ha dejado huella en todo Madrid. Doscientos seis años después, la ciudad está plagada de rincones y monumentos que recuerdan el levantamiento de un pueblo entero contra el ejército napoleónico. Son muchos los lugares. Unos más conocidos que otros. Hoy, Día de la Comunidad de Madrid, ABC ha recorrido alguno de ellos. Plazas y calles donde se sublevó el pueblo llano, cuarteles que empujaron a la lucha a los oficiales españoles, iglesias donde se curó a los heridos, enterramientos... Y, entre todos, los dos puntos plasmados por Francisco de Goya que han pasado a la historia: la Puerta del Sol, donde tuvo lugar la carga de los mamelucos y la antigua montaña de Príncipe Pío, donde el pintor aragonés situó los fusilamientos de la noche del 2 al 3 de mayo. Todo empezó en el centro mismo de la entonces Villa y Corte. Los historiadores coinciden en que el origen de la sublevación y, también de la Guerra de la Independencia, se inició en la plaza de Oriente. Justo a las puertas del Palacio Real, grupos de madrileños se percataron de que sacaban, camino de Bayona, (Francia) al Infante Francisco de Paula, camuflado en un carruaje. ¡Que nos lo llevan! gritaron. Ahí se produjeron los primeros enfrentamientos y las primeras muertes. L Recorrido por los puntos más significativos de la sublevación popular por la libertad y la patria Tras las huellas del Dos de Mayo Al pueblo de Madrid A la derecha, el monumento a todo el pueblo madrileño realizado por Aniceto Marinas en 1891 e inaugurado por Alfonso XIII el 4 de mayo de 1908. Está en los Jardines del General Fanjul, cerca del Templo de Debod Masacre en la Fuentecilla El tumulto y la rabia se extendieron por Madrid como un reguero de pólvora. Segundo punto de sangre y muerte: la Puerta del Sol. Aquí, en la parte entre lo que hoy es la carrera de San Jerónimo y la calle de Alcalá, sitúan los expertos la batalla entre madrileños y mamelucos, un ejercito egipcio al mando del militar francés Murat. Más sangre y más víctimas por la libertad. La sublevación popular recorrió rincones hasta lo que hoy es la plaza del Dos de Mayo, en el corazón de Malasaña, barrio en honor a la costurera Manuela Malasaña que, con sólo 15 años, murió fusilada. En La Fuentecilla, una modesta plazuela en mitad de la calle de Toledo, el pueblo- -a base de manolos y chisperos- hizo frente casi a palos al ejército napoleónico que subía a caballo desde la Puerta de Toledo. Fue una masacre. Goya, con sus Fusilamientos del 3 de mayo plasmó el horror en la montaña de Príncipe Pío, hoy muy cerca del Templo de Debod. Los 43 ajusticiados allí reposan en el cementerio de La Florida. Oigo, patria, tu aflicción... comienza la Oda al Dos de Mayo, del poeta andaluz Bernardo López García, escrita en 1866. Un verso vivo para la memoria colectiva. Plaza Oriente- Palacio Real Aquí se subleva el pueblo de Madrid cuando ve salir un carruaje donde va, camino de Bayona (Francia) el Infante Francisco de Paula. ¡Que nos lo llevan! gritaron. Cayeron los primeros héroes