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ABC VIERNES, 2 DE MAYO DE 2014 abc. es ABCdelOCIO 69 E n escena Los Mácbez Shakespeare en Galicia Carmen Machi y Javier Gutiérrez protagonizan esta versión del clásico que dirige Andrés Lima JULIO BRAVO as meigas no existen. Pero, como todo el mundo sabe, haberlas haylas. Y habitan en Galicia. Por eso, al pensar en una adaptación contemporánea del Macbeth shakespeariano, Andrés Lima pensó inmediatamente en Galicia. Así, el castillo de Inverness se ha transformado en un pazo gallego, y el barón de Glamis y de Cawdor y su mujer se han convertido en los Mácbez. Galicia L y Escocia dice Lima son mucho más zan el reparto que completan Chema que primas hermanas; Galicia es me- Adeva, Jesús Barranco, Laura Galán, dieval en muchos sentidos, y hay po- Rebeca Montero y Rulo Pardo. cos sitios en España donde se conserAndrés Lima asegura que, a pesar ven las tradiciones como allí; y entre de la adaptación, la fidelidad al texellas está la brujería, que sigue igual to de Shakespeare es enorme. Hemos de viva que siempre pretendido añade que los Mácbez Juan Cavestany es el autor de la sean personas reconocibles, gente noradaptación que se estrenó anteayer en mal y corriente, con los deseos y amel teatro María Guerrero, dentro de la biciones de la gente normal y corrienprogramación del Centro Dramáte Ha convertido al Rey de Escocia tico Nacional. Carmen Machi en el presidente de la Xunta de Los y Javier Gutiérrez encabeGalicia, pero podría ser igualMácbez mente el director de una sucursal bancaria o el gerente son un de un supermercado asemonstruo gura. La tragedia, añade, tiede dos cabezas y ne un tinte valle- inclanesco, en ese mundo donde la fe y la superstición van de la mano, se muestra esta historia de ambición de poder, de deseo y de corrupción. Y en primer plano, los Mácbez, un monstruo de dos cabezas como la define Carmen Machi y, al mismo tiempo, una pareja muy normal en palabras de Javier Gutiérrez. Ella, insatisfecha, es la cabeza pensante, y él la cabeza ejecutora. Pero no creo dice la actriz que él sea una marioneta en manos de la mujer. Son un tándem perfecto Los Mácbez Madrid. Teatro María Guerrero. Hasta el 15 de junio. De martes a sábado, 20.30 horas. Domingos, 19.30 horas Adela Sombras de Lorca La hija menor de La casa de Bernarda Alba Adela, es el punto de partida de esta pieza que se presenta en el teatro Fernán Gómez del 7 de mayo al 1 de junio. En ella, Rosel Murillo ha querido recrear su historia de amor con Pepe el Romano. La pieza dicen sus responsables conserva todo el trágico simbolismo lorquiano; ráfagas que llegan en forma de recuerdos de Adela junto a su familia, a veces evocando la asfixia de aquella casa, y otras en forma de nostalgia Busca una escapatoria y trata de evitar el trágico final lorquiano. Lucha esta vez contra sus miedos y revive un pasado y un futuro que quizás nunca existieron La propia autora, con Antonio Dom ínguez, dirige la obra, interpretada por Lucía Astigarraga y Víctor Algra. CRÍTICA DE TEATRO La verdad como actividad de riesgo MISÁNTROPO Autor: Molière. Versión y dirección: Miguel del Arco. Escenografía: Eduardo Moreno. Vestuario: Ana López. Iluminación: Juanjo Llorens. Música: Arnau Vilà. Coreografía: Carlota Ferrer. Vídeo: Joan Rodón y Emilio Valenzuela. Intérpretes: Israel Elejalde, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Bárbara Lennie, José Luis Martínez, Miriam Montilla y Manuela Paso. Teatro Español. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN l misántropo Alcestes es un personaje incómodo, desmesurado y contradictorio, instalado en una integridad moral extrema que lo inhabilita para la felicidad y las relaciones sociales por su exigencia de una sinceridad sin desmayo; algo mal visto en una sociedad en la que la mentira y el disimulo son E hábitos. De filósofo atrabiliario de bruscas cóleras y celos enfermizos lo califica Mauro Armiño en la edición que preparó para Austral en 1999. Un tipo infrecuente modelado al parecer en torno al perfil del filósofo ateniense Timón, que Molière conoció a través de Plutarco y Luciano de Samosata, y Shakespeare convirtió en protagonista de su Timón de Atenas en 1608. El comediógrafo francés (16221673) no atravesaba un buen momento cuando en 1666 estrenó El misántropo que vendría a ser la contrafigura del sinuoso Tartufo pieza que llevaba entonces prohibida dos años. El protagonista camina siempre sobre el arduo filo entre lo trágico y lo grotesco. Y así lo presenta Miguel del Arco en una versión tan libre como ajustada al latido esencial de la comedia, cuya acción el adaptador y director sitúa en nuestros días, en el callejón trasero de una discoteca, sitio poco acogedor aunque muy frecuentado por quienes salen a fumar, charlar o realizar sus menesteres. Opción afortunadísima la de ese lugar de encuentro entre muros, sobre uno de los cuales, al abrirse la puerta del local, se proyectan las sombras tumultuosas de quienes permanecen dentro, una suerte de actualización del mito platónico de la caverna. En ese parénte- sis exterior, los personajes prosiguen su juego de insidias y dobleces, y uno de ellos advierte a Alcestes de que la verdad es una actividad de riesgo Repleto de giros y expresiones de hoy, el lenguaje vibra con altura retórica y contundencia destiladas del original, y hace que el montaje funcione como un tiro con la aportación de la espléndida escenografía de Eduardo Moreno, el matizado dramatismo de la iluminación de Juanjo Llorens, el precioso vestuario de Ana López y la estupenda aportación videográfica de Rodón y Valenzuela. Un espectáculo lleno de energía, sentido y oportunidad que los actores habituales de Del Arco interpretan de manera formidable. Gran trabajo coral en el que todos están muy bien, del Alcestes restallante de furia y patetismo que dibuja Israel Elejalde al Filinto que encarna Raúl Prieto en un ejercicio lleno de dificultad y equilibrio, pasando por la frívola y camaleónica Celimena de Bárbara Lennie o la aviesa Arsinoé que Manuela Paso perfila con sensibles matices. Una gran función.