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SÁBADO 5.4.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.891 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Aznar, pintado por Bush Aunque su pasión por la pintura ya era conocida, el expresidente de EE. UU. sorprende hoy con la inauguración en Dallas de El arte del liderazgo una exposición en la que muestra treinta retratos de mandatarios de su generación PABLO MARTÍNEZ PITA MADRID IGNACIO RUIZ- QUINTANO NADIUSKA Inglaterra da historiadores, y España, tertulianos que, haciéndose pasar por Galdós, dicen que aquí, hasta que Nadiuska enseñó las tetas, todo es Guerra Civil L a afición de George W. Bush por la pintura era conocida desde hace poco más de un año, gracias al asalto de unos piratas informáticos a sus correos electrónicos. Fue entonces cuando se hicieron públicos un par de cuadros pintados por él. Se trataba de un autorretrato en la ducha, con su cara reflejada en un espejo, y una pintura de sus piernas metidas en el baño. El caso es que hasta los sesudos críticos de arte contrarios a su política tuvieron que reconocer que no estaba nada mal lo que se veía en el lienzo. Incluso su profesora de arte, Bonnie Flood, declaró que el mayor problema que se le presentaba era que al principio nunca sabía como llamarle Fue ella la que le sugirió pintar a aquellos mandatarios con los que había tratado durante su época de líder mundial. Ahora ha llegado el momento en que podemos ver el resultado, una colección de retratos entre los que ocupa un lugar destacado un viejo amigo suyo, con el que compartió varias y famosas escenas de relax, José María Aznar. Mañana se inaugura en su tierra, y prácticamente en su casa, en el George W. Bush Presidential Library and Museum de Dallas (Texas) una exposición titulada El arte del liderazgo: diplomacia personal de un presidente en la que muestra cerca de treinta retratos de líderes mundiales. Uno de los primeros con los que el visitante se topa es el del expresidente español. Allí está su imagen sonriente con chaqueta negra y corbata azul. Además, se muestran dos fotografías, una de ambos paseando por el rancho de los Bush en Texas, y otra de un momento en que los dos están hablando por teléfono con Tony Blair y Silvio Berlusconi, planificando los detalles de la entrada de tropas en Irak, y con el presidente norteamericano con los pies sobre la mesa. Además, se incluye un juego de figuras de ajedrez de madera que el político español le regaló, y un ejemplar del libro Ocho años de gobierno: una visión personal de España del exgobernante español, con una dedicato- L EFE Arriba, el retrato de Aznar que se expone en Dallas. Abajo, George W. Bush en pleno preceso de creación ria un tanto atrevida: Con el deseo de celebrar una gran victoria el próximo noviembre... y siempre Una treintea de dirigentes son los que aparecen en esta exposición, con sus retratos, fotos y objetos relacionados, entre ellos están Angela Merkel, Tony Blair, el Dalai Lama, Felipe Calderón, Nicolas Sarkozy, Jacques Chirac, Vladímir Putin, el iraquí Nouri al- Maliki y el paquistaní Pervez Musharraf. Es muy posible que refleje la nostalgia que el expresidente de EE. UU. siente por los días en que era el hombre más poderoso del mundo, y, sobre todo, por la gente importante que llegó a conocer y con la que en ocasiones intimó. Según informa Efe, en la rueda de prensa de presentación de la muestra, George W. Bush declaró a través de un videocomunicado que estos retratos hechos a partir de fotografías intentan captar las sensaciones que le produjeron los líderes mundiales, y muestran que en sus encuentros se interesó por sus familias, lo que les gusta y lo que no les gusta a Historia no es un producto español, sino inglés. Por eso Inglaterra da historiadores, y España, tertulianos. Tertulianos era como los españoles del XVIII llamaban a los intelectuales, que vivían de citar a Tertuliano igual que los de ahora viven de contar la Guerra Civil, que da para muchas frases. La última (y acaso la mejor) la de Almudena Grandes, ese epígono galdosiano: En España, hasta que Nadiuska enseñó las tetas, todo es Guerra Civil. A Nadiuska la descubrí hace unos diez años tirada como mula de Belén en un portal ciego de la calle de don Ramón de la Cruz: abandonada (tenía fama de derechas) de negro, mataba los días pintando cruces negras en el suelo, y yo pasaba por allí con mis hijos pequeños para que vieran, no el final de la Guerra Civil, que dice la Grandes, sino la razón de Cioran al decir que, cuando alguien se queja de que en su vida no ha tenido éxito, basta recordarle que la vida misma está en una situación igual, si no peor. Para Cioran la historia es una masacre, y para Grandes, la churrería sevillana del Postigo, o sea, un negocio. Galdós es mi escritor. De Galdós ha interiorizado Grandes el método de Juan Santiuste, personaje españolísimo que escribía la historia lógico- natural de España, no como ella fue, sino como debió haber sido. Del síndrome Santiuste es víctima, incluso, Raúl del Pozo, que con hermoso dramatismo religioso narra los orígenes de Valls, el primer ministro francés, al que hace hijo de exiliado y mujer de la limpieza: ¡De aquellos combatientes del éxodo desciende el primer ministro! Pero Xavier Valls fue señorito barcelonés (en el mejor sentido del término) de cultísima elegancia d orsiana, hijo de banquero (lo que toda la vida le envidió Tàpies a rabiar) que en el 49 ¡49! marchó a París a pintar frutas como Cristiano Ronaldo marchó a Manchester a meter goles. Y no tuvo más drama que, siendo toda la vida un realista, entre los locos del realismo pasaba por no serlo.