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ABC SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2014 abc. es estilo GENTESTILO 71 Colecciones Tenía joyas, pinturas, porcelanas, abrigos de pieles. Se diseñaba ropa: Tengo cintura de cuello de cura tero, para escribir su libro Las orejas y el rabo Ella no accedió a su petición de matrimonio. Su relación con Luis Miguel Dominguín la he resumido en mi biografía del torero. En 1951, la prensa internacional los localizó a la puerta de un hotel de París; él llevaba una espectacular capa española. Al año siguiente, el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, toreó Luis Miguel en México, en un ambiente muy hostil, por el viejo pleito del convenio taurino hispano- mexicano, la rivalidad con Arruza y hasta cuestiones políticas, por la presencia de muchos españoles del exilio. Al diestro le gustaba provocar a sus enemigos y declaró: ¡A mi lado, Hernán Cortés es un caniche ¡Imagínese cómo lo recibió el público! Tiempo atrás, ella se había sentido obligada a declarar que jamás sería la amante de un enemigo de México. Vestido de rosa y oro, el diestro, muy serio, se dirigió a la barrera que ocupaba La doña y le brindó, en voz alta: Por nuestros recuerdos En el tendido, sonó una voz popular: ¡María, lídiame de sobrero! Luego, cortó las orejas y salió en hombros. Un amigo de Luis Miguel me contó que su relación con María Félix había sido más larga, intensa y trascendente de lo que suele creerse. Años después, en la intimidad, él seguía hablando de la bellísima actriz. Más novelesca todavía es su relación con Diego Rivera y Frida Kahlo: Los quise mucho, fueron mis amigos pero ni Frida ni Diego me parecen pintores. ¡Les falta! Diego estaba loco por María, la consideraba un ser monstruosamente perfecto le pidió matrimonio; Frida también le rogó que se casara con él. María no quiso. Él la pintó muchas veces. Una de ellas, en su gloriosa desnudez, en un cuadro que conservaba en su casa la actriz. Una vez, ella llamó a un obrero y le hizo que, con yeso, borrara, en el cuadro, algunas partes de su cuerpo... UNA GRAN DIVA. María Félix llegó a ser amiga de Eva Perón, Jean Genet, Salvador Dalí, Gérard Philippe, Yves Montand... Coleccionaba porcelanas, muebles, pinturas, joyas a mí, las únicas perlas que me han hecho llorar son las falsas serpientes de cascabel. La vistieron Cocó Chanel, Givenchy, Yves Saint Laurent, Balenciaga. Hermès le confeccionó todo lo relacionado con su cuadra de caballos, que tenía en Chantilly. Usaba abrigos, diseñados por ella misma, de pantera, cibelina, chinchilla... Se hizo una falda con una capa pluvial: Mi cintura es del tamaño del cuello de un cura En su madurez, sus declaraciones eran una mina para los periodistas del mundo entero. Hablaba con libertad de todos los temas. Delante de la estatua de un desnudo masculino, en el Museo de Antropología, afirmó: La escultura habla por sí sola. Hay civilizaciones que tienen de más No opinaba lo mismo de la actual: Ya no hay hombres como los de antes: Zapata, Pancho Villa... Se ha perdido mucho. Como algunos hombres no se ponen los pantalones, nosotras nos los vamos a poner Cortaba tajantemente a los periodistas que la incomodaban. Por ejemplo, a uno que le preguntó por su edad: He estado muy ocupada viviendo mi vida, no he tenido tiempo de contarla O al que le interrogó si era lesbiana: Si todos los hombres fueran como usted tendría que serlo Defendía la libertad, en el amor: Lo que hacen las gentes de la cintura para abajo son sus historias, no las mías Ella había practicado esa libertad: Yo siempre escogí a mis hombres... Sólo he sido una mujer con corazón de hombre No era nada humilde: ¡Estoy hasta arriba de la cabeza de los pendejos! La vida me hizo y, probablemente, me hizo muy bien A un entrevistador televisivo le espetó algo que podría haber dicho la Gloria Swanson de El crepúsculo de los dioses No me creo la Divina Garza... ¡Yo SOY la Divina Garza! No era vanidad sino orgullo: pero conocía su propio valor: La vida de una artista es sueño; si no es sueño, no es nada Eso fue ella, para muchísimas personas, en el mundo entero: un inalcanzable sueño. Se lo cantó el Flaco de oro como regalo de boda: Porque te sientes idolatrada... María Bonita Alex Berger Fue su cuarto y último marido. Se casaron en 1956 y le proporcionó tranquilidad y una gran posición económica. Vivieron en México y Francia hasta que él murió, 18 años después. Fue su matrimonio más duradero Diego Rivera Ni el pintor ni su mujer, Frida Khalo, le gustaban a La doña Solía decir que les faltaba Rivera la consideraba un ser monstruosamente perfecto y le pidió que se casara con él. Khalo también le pidió que accediera a su propuesta Luis Miguel Dominguín Vivió con el diestro un romance más largo e intenso de lo que suele creerse. Dominguín fue a México a torear en un ambiente muy hostil. A mi lado, Hernán Cortés es un caniche dijo. Ella declararía a la prensa que jamás sería amante de un enemigo de México. Luis Miguel le brindó el toro