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68 GENTESTILO SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2014 abc. es estilo ABC Amigos desde los 70 Solo se hizo dos liftings explica Tapia (abajo, con Sara y Pepe Tous en una fiesta) de su amiga y paciente FOTOS: INÉS BAUCELLS Y ARCHIVO ABC Doctor Antonio Tapia Cirujano plástico de Sara Montiel Sara se quejaba de que no tenía cintura ni un cuerpo definido Perfeccionó lo casi perfecto. Hoy recuerda a quien fue el rostro más bello del cine español Planas, padre. Sara solía visitarle para hablar con él de sus problemas con el peso y, también, con la cintura. Fue nuestro primer contacto y tuvimos una conexión inmediata. Desde aquel momento, siempre me contó cosas y experiencias no como Sara Montiel, sino como la auténtica Antonia. -Parece increíble que Sara estuviera disconforme con sus curvas. -Se quejaba de que no tenía una cintura esbelta ni un cuerpo muy definido. En esos años, la cara no le preocupaba nada. Ella era espectacular. Tenía una belleza innata que difícilmente se encuentra. Las cámaras amaban su rostro. Al natural era muy bonita, pero ante la cámara parecía como si tuviera reflectores en los pómulos y ese dibujo del mentón tan precioso... Sara tenía una auténtica piel de melocotón, era de un tacto maravilloso, y, curiosamente, lo único que se ponía era crema Nivea. ¿Cómo resolvió sus problemas de peso? ¿Liposucciones, dietas... -En aquellos años aún no existía la liposucción, ya que fui yo quien trajo a España esa técnica en 1982. Lo que se le hizo fue un retoque en el abdomen. -Y entonces se estrechó su amistad... -Sí, teníamos una comunicación constante. Solía venir a consultarme todo lo relacionado con su imagen. Te diré que la he visto muchas más veces en privado que en mi consulta. -Hasta que llegó el día que decidió que había que hacer un lifting a ese rostro tan bello. -Fue cuando le iban a dar un premio en Nueva York. Lo recuerdo porque se fue allí dos semanas después de la operación y me llamó para decirme que lo estaba pasando fatal por el frío, que tenía sensaciones extrañas en la cara. Le dije que lo raro era que no se le hubiera caído la piel, porque nunca me contó que se iría de viaje tan rápidamente y a un sitio tan frío. Pero así era Sara. Ya se había operado y no le preocupaba el posoperatorio. Era muy dura, fuerte y segura de lo que quería y necesitaba. Siempre tiraba para delante. -Menuda responsabilidad la de tocar el rostro más bello del cine... -Aunque suene pedante, confieso que nunca me pongo nervioso cuando intervengo, sea quien sea. BEATRIZ CORTÁZAR En 1977 fundó su propio instituto de cirugía plástica y estética en Barcelona y, desde entonces, el doctor Antonio Tapia no ha dejado de investigar en este terreno para enfrentarse a cada reto diario que se encuentra con sus pacientes. Sus intervenciones las realiza en la Clínica Quirón de la Ciudad Condal, donde opera a una media de mil personas al año. Cuando se cumple un año de la muerte de Sara Montiel, el rostro más bello del cine español su doctor de cabecera en asuntos estéticos y amigo fiel recuerda cómo fueron esos años de convivencia con la artista manchega sin poder evitar las lágrimas por la emoción. Al finalizar, el doctor Tapia confiesa sin contener las lágrimas: Estoy muy triste ¿Cómo llegó Sara a su consulta? -Fue hace muchos años, en la década de los 70, cuando yo trabajaba como residente en la consulta del doctor Jaime Parachoques El pecho era suyo. Se lo recogía de tal manera que parecía un parachoques impresionante -Tras ese primer lifting, que todo el mundo alabó, ¿hubo un segundo? -El primero fue cuando rondaba los 50 años, y el segundo, a los 66. Otras muchas famosas dicen que no se han hecho nada, pero Sara no era así. Ella lo reconocía. Cuando le hice el segundo lifting, contó al detalle la operación. No es ningún secreto, y por eso lo recuerdo. Sin embargo, después de la muerte de Pepe Tous, su marido, su visión de la vida cambió. Recuerdo con pena un día en su casa de Barcelona, donde Pepe me pidió que la acompañara a un acto porque él no se encontraba bien. Después, entró de lleno en el proceso de su enfermedad, que fue muy dramático y rápido. Sara se encontró de golpe sin su pilar. Por mucha gente que le acompañara, ella se sentía muy sola. Le faltaba su hombre, y luego empezó con todas esas tonterías que hemos conocido. -Su boda con el cubano Tony Hernández fue un hazmerreír. ¿Entonces le pedía que la siguiera operando, al estar con una pareja más joven? -No, lo que me pedía eran consejos. Intenté quitarle de la cabeza la idea de casarse, pero estaba obsesionada con la soledad y con la angustia de pensar que el mundo pasaba de ella. Fue una pena, porque la engañaban por todas partes. ¿Es verdad que también se retocó el pecho? -No. El pecho era suyo. Ella se lo recogía de tal manera que parecía un parachoques impresionante. ¿Se quedó con las ganas de operarla de algo más? -Para nada. En sus últimos años se cuidaba, pero ya no competía. Era una estrella y podía mirar a las demás por encima del hombro. Tenía un currículum impresionante.