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48 CULTURA Nevermind (1991) Más que un disco, un símbolo. El álbum que convirtió en leyenda a Kurt y su banda, y que puso por primera vez al rock alternativo en la cima. Nada volvió a ser como antes. Comienza con un bombazo, Smells Like Teen Spirit pero el resto tampoco tiene desperdicio. El caos apuntado por Bleach es reconducido, y se presenta en sucesivas oleadas de calma y de furia. Una auténtica catarsis. SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2014 abc. es cultura ABC POR PABLO M. PITA Bleach (1989) Es el debut de Nirvana, editado por Sub Pop y todavía sin Dave Grohl en la formación (y se nota) Son los primeros pasos indecisos y urgentes del grupo, entre la oscuridad, la distorsión y el infierno personal de Kurt Cobain. Alcanza grandes momentos, por ejemplo en School y About the Girl pero en conjunto muestra el borrador de lo que luego se convertiría en historia. La materia prima sin pulir. Kurt Cobain 20 años intentando decir adiós El último gran mito del rock sigue consumiéndose sobre las cenizas del grunge dos décadas después de su muerte DAVID MORÁN BARCELONA A partó la caja de puros, flotando cada vez más rápido y sintiendo al mismo tiempo que la respiración se le ralentizaba. Tenía que darse prisa: estaba volviéndose todo borroso, y un tono verde agua envolvía los objetos. Cogió la escopeta y se la apoyó en el paladar. Haría ruido; de eso estaba seguro. Y, acto seguido, desapareció Solo que no desapareció. El periodista Charles R. Cross recreaba en Heavier Than Heaven los últimos minutos de vida de Kurt Cobain (1967- 1994) el momento más o menos exacto en que el músico fundió a negro el 5 de abril de 1994 y escribió un punto final que, sin embargo, ha acabado por convertirse en el punto y seguido más voluminoso de la historia reciente del rock. Una historia permanentemente inconclusa que se nutre de reediciones, antologías, biografías, colecciones de fotos, diarios personales, documentales e incluso largometrajes, y que ha acabado por convertir el mantra funesto me odio y quiero morir en un eslogan de camiseta. Cobain, el músico que se despidió asegurando que es mejor quemarse que apagarse lentamente condenado a consumirse, poco a poco, sobre las brasas del mito y las cenizas del grunge. Ahí están, por ejemplo, Here We Are Now: The Lasting Impact Of Kurt Cobain Nirvana: The Ilustrated History o un cómic biográfico, nuevos lanzamientos publicados coincidiendo con el aniversario de su muerte que arrojan un poco más de gasolina a la pira funeraria del ídolo caído. Y eso por no hablar de las nuevas fotografías de la escena de la escena del suicidio, dos imágenes inéditas filtradas a modos de bodegones postmortem, que la Policía de Seattle publicó a finales de mes anticipándose al más que previsible aluvión de preguntas sobre el caso. ¿Cobain? Sí, ahí lo tienen, reducido a un montón de quincalla apilada y utilería estupefaciente. Más munición para alimentar al ídolo torturado. Así que se cumplen veinte años desde que Kurt Cobain dio con sus huesos en el invernadero de su casa de Seattle y, por más que no haya a la vista ningún artefacto discográfico destinado a conmemorar la onomástica será que la reedición de In Utero (1993) es aún muy reciente o, simplemente, que ya no queda nada que exhumar su ausencia es, al mismo tiempo, la más clamorosa de las presencias. Lo es y lo seguirá siendo cuando, el próximo jueves, Nirvana ingrese en el Rock And Roll Hall Of Fame y Dave Grohl y Krist Novoselic, escuderos de Cobain en su cruzada grunge, suban al escenario solos. De la mano de Michael Stipe (R. E. M) sí, pero sin Kurt. El presentador sonríe y se lleva los dedos índices y medio, como si fuera una pistola, a la boca. No resulta necesario que Sean le traduzca lo que está diciendo. Kurt Cobain se ha suicidado escribe Manuel Astur en Quince días para