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10 ENFOQUE SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2014 abc. es ABC Manuel Valls, primer ministro francés, entre el presidente Hollande y Ségolène Royal, ministra de Ecología, tras la primera reunión del nuevo gabinete REUTERS Estreno del Gobierno Valls Baile de máscaras JOSÉ LUIS RESTÁN No estamos ya en carnaval, pero a veces conviene una buena máscara. Es lo que ha debido de pensar el trío Hollande- Valls- Royal en el arranque de la incierta travesía del nuevo Gobierno de la izquierda en Francia, la respuesta ideada por el presidente tras el batacazo de su partido en las municipales. En su noche triste Hollande afirmó que había entendido el mensaje del electorado, pero cabe ponerlo en duda. Para reaccionar a la parálisis de su Gobierno ha compuesto un pastiche en el que mandan la cosmética y los difíciles equilibrios internos de la familia socialista. Y así, ha colocado al frente de su nuevo Ejecutivo a Manuel Valls, rechazado por las bases del PSF por demasiado liberal en economía y por su severo discurso contra la inmigración ilegal. Pero Valls tendrá las manos atadas por los cerrojos que el presidente ha impuesto en un Gabinete en el que, por ejemplo, la cartera de Economía la empuña un estatalista empedernido. Valls deberá cuadrar el círculo: su telegénica sonrisa apenas esconde la cuantía de la apuesta aceptada: si gana (cosa improbable) se abrirá el camino para luchar por el Elíseo; si pierde (y tiene muchas papeletas) su crédito estará abrasado. Quizá la sonrisa más fresca sea la de Ségolène Royal, ella sí tiene motivos. Descabalgada de la candidatura a las presidenciales por el padre de sus cuatro hijos y humillada en su día por los tuits de la desinhibida compañera de Hollande, ahora regresa al primer plano, convocada para recuperar algunos apoyos marchitos. Pero en algo coinciden los miembros de este risueño trío: ninguna corrección de rumbo en lo que a laicismo arcaico y radicalismo cultural se refiere. ¿De verdad que Hollande ha captado el mensaje? INTERNACIONAL