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ABC MARTES, 1 DE ABRIL DE 2014 abc. es sociedad SOCIEDAD 43 Siguiente objetivo Se mantiene un cupo científico de 500 ballenas en el Pacífico Norte al que ya apuntan los ecologistas Dinamarca divide a la UE Los daneses defienden una cuota para la caza en sus territorios de Groenlandia y las islas Feroe históricas. Para ellos, vetar la caza de ballenas es como si a la India le ordenaran sacrificar a sus vacas sagradas. Debido a estas fisuras en la prohibición, algunos grupos ecologistas calculan que se han cazado más de 35.000 ballenas en los últimos 25 años. Aunque profundamente decepcionado por el fallo, el negociador nipón, Koji Tsuruoka, prometió que como un Estado que respeta el imperio de la ley y es un miembro responsable de la comunidad internacional, Japón acatará la decisión del tribunal Un éxito sin paliativos para Australia, país promotor de la denuncia, y los grupos ecologistas, que ya se han fijado como objetivo anular el cupo de 500 ballenas que Japón puede cazar en el Pacífico Norte con fines científicos La campaña científica de Japón Capturas anuales 853 680 505 551 507 267 172 103 850 Cupo permitido Capturas según 2006 07 08 09 10 11 12 13 el Gobierno Santuario del Océano Índico japonés Santuario del Océano Antártico Santuario del Océano Antártico ANTÁRTIDA ABC campaña durante un mes en alguna ocasión. Noruega e Islandia no firmaron la moratoria Las trampas de Japón Para acabar co n la moratoria vigente desde el año 1986, Japón ha ejercido toda la presión que le ha permitido su poderío económico en la Comisión Ballenera Internacional, donde se ha asegurado año tras año el apoyo de más de un tercio de sus casi noventa miembros gracias a sus programas de cooperación en países pobres de África, el Pacífico y el Caribe. O incluso sobornando a sus miembros, como desveló hace cuatro años el diario británico Sunday Times al grabar con cámara oculta a los representantes de seis pequeños países: Costa de Marfil, Guinea, Granada, San Cristóbal y Nieves, Kiribati e Islas Marshall. Para revertir la situación vigente desde 1986, Tokio necesita el 75 por ciento de los votos. Y no es del todo imposible que lo consiga, puesto que podría acabar lográndolo gracias al apoyo de Estados Unidos y a la división en la Unión Europea, donde Dinamarca está a favor de la caza de ballenas en sus territorios de Groenlandia y las islas Feroe. Los nórdicos mantienen su excusa de la tradición ALEJANDRO CARRA MADRID Legal, con fines científicos Pero, en realidad, por muy buena noticia que sea, la sentencia de la Corte Internacional de Justicia deja muy claro que cazar ballenas para propósitos científicos sería legal bajo la leyes internacionales en el contexto de un estudio mejor diseñado Y es que, en teoría, Japón quería averiguar con su programa JARPA II si se podía retomar la captura de algunas especies sin ponerlas en peligro de extinción. Servida en el pasado incluso en los menús de los escolares japoneses, el consumo de carne de ballena ha disminuido considerablemente durante los últimos tiempos en el país por la presión internacional, pero aún se sigue ofreciendo como un manjar exquisito en algunos restaurantes. De todas formas, no ha sido su uso comercial lo que ha fundamentado el fallo de la Corte Internacional, sino la falta de frutos supuestamente científicos del programa nipón. En la picota por las críticas ecologistas, la flota ballenera japonesa se ha enfrentado durante los últimos años a los sabotajes de los activistas medioambientales. Gracias al acoso sobre los buques- factoría balleneros, los grupos conservacionistas lograban reducir a la mitad el cupo de las capturas a las que Japón tenía derecho con fines científicos La oposición más activa y combativa ha venido de la mano de la ONG Sea Shepherd Conservation Society, que incluso ha llegado a interrumpir la Ayer fue un día de celebración para las organizaciones conservacionistas que llevan peleando décadas por acabar con la caza del mayor mamífero de los mares. Celia Ojeda, responsable de Océanos y Pesca de Greenpeace se mostraba muy satisfecha con una sentencia que confirma que lo que llevábamos tanto tiempo denunciando era cierto. Detrás de las capturas de ballenas no había fines científicos. Todo era una farsa para seguir adelante con la caza comercial de un animal, en mayor o menor grado, amenazado Desafortunadamente, la decisión de la Corte Internacional no implica que se dejarán de cazar ballenas. Noruega e Islandia, que como Japón pertenecen a la Comisión Ballenera Internacional, se negaron a firmar la moratoria de 1986, en la que por cierto, el voto de España fue fundamen- tal para inclinar la balanza a favor de prohibir la caza. Ellos han resistido la presión y como no hay sanciones previstas han seguido autoadjudicándose unas cuotas anuales en base a una pesca tradicional que tampoco existe. Cuando se trata de pesca aborigen, como la de los inuit en el Ártico o algunos pueblos del Pacífico, hablamos de una ballena al año; Islandia y Noruega cazan más de un millar explica Ojeda. Ni siquiera comercialmente están justificadas las capturas que se estaban produciendo, puesto que el consumo de carne de ballena lleva años desplomándose. Paradójicamente para los dos países que las seguirán cazando, la verdadera rentabilidad está en el turismo de avistamiento, no en los restaurantes. En ese sentido, Greenpeace recordaba ayer que hay infinitamente más gente dispuesta a pagar por ver ballenas en su entorno que por comer su carne. De hecho, hay toneladas en los congeladores porque no hay demanda. El problema es que ha sido un sector muy subvencionado, especialmente en el caso japonés Junto a Greenpeace, la organización WWF también se congratulaba en un comunicado de que finalmente se cumpla el objetivo de crear el santuario del Océano Antártico pero matizando que ahora debe cumplirse la sentencia. Y no son los únicos cautos. En la misma línea que los ecologistas, España, como integrante de la Comision Ballenera Internacional (CBI) y defensora de la moratoria, celebraba la decision, aunque recordando que la CBI se reúne este año en Eslovenia y habrá que esperar a analizar en su seno cómo se aplicará la medida