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ABC MARTES, 1 DE ABRIL DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 31 Social- liberalismo Manuel Valls practica un social- liberalismo visto con mucha prevención por la militancia socialista De entrada, el nuevo primer ministro deberá formar un nuevo Gobierno, con gran rapidez. Los ecologistas y el ala izquierda del PS reaccionaron al nombramiento de Valls desenterrando la retórica de una hostilidad agresiva. Para la gran mayoría de ecologistas y socialistas de izquierdas, Valls es poco menos que un enemigo público. Valls pasa por ser un conservador disfrazado de socialista. Ecologistas, PCF, izquierda radical e izquierda socialista estiman que la gran derrota de las elecciones municipales es la consecuencia lógica de las traiciones de Hollande. El pueblo de izquierdas no se reconoce en un Gobierno y un presidente que han traicionado todas sus promesas electorales de la primavera y el verano de 2012 repiten al unísono todos los portavoces de la izquierda. Manuel Valls Primer ministro francés Un socialista de derechas PERFIL J. P. QUIÑONERO PARÍS Gobierno de concentración Sin duda, Hollande y Valls cuentan con el apoyo de una parte quizá mayoritaria del PS y del Gobierno saliente. Y esperan ambos formar un nuevo Gobierno de concentración y combate, intentando integrar y conciliar muchas y distintas sensibilidades. Tras la formación del nuevo Gobierno entre hoy y mañana Hollande y Valls comenzarán una larga y dura carrera maratón. Hollande espera restaurar la credibilidad de Francia gracias a Valls. Y este espera salir victorioso de tal desafío para aspirar a la presidencia de la República. Hollande desea formar un nuevo Gobierno en el que estén presentes todas las familias del socialismo francés, comenzando por la suya propia. Se espera que Ségolène Royal, la madre de sus cuatro hijos, ocupe un ministerio importante. Valls ha realizado un pacto generacional con otros aspirantes al liderazgo, como Arnaud de Montebourg (nacionalista de izquierdas) y Benoît Hamon (líder de una izquierda socialista dispuesta a pactar, a cambio de ministerios) Habrá que ver si cuaja semejante paella El nuevo primer ministro de Francia, Manuel Valls (Barcelona, 1962) está llamado a servir de escudo español para el presidente François Hollande, de icono emblemático de un proyecto de renovación del socialismo francés. Hace apenas cinco años, el futuro ministro del Interior, por aquellas fechas alcalde de Evry, declaraba: El Partido Socialista francés corre el riesgo de morir, asfixiado por la visión arcaica del mundo Por aquellos años, Valls llegó a proponer cambiar de nombre al Partido Socialista (PS) En nombre de los elefantes (dirigentes históricos) y del ala izquierda del PS, Martine Aubry, hija de Jacques Delors, respondía a Valls de este modo: Si no te gusta nuestro partido, puedes largarte un 65 de opiniones positivas. La popularidad de Valls ha caído entre cinco y diez puntos en las últimas semanas. Pero sigue siendo el político más popular de Francia. Español hasta los diecinueve años, cuando decidió optar por la nacionalidad francesa, esa popularidad es el fruto provisional de una carrera desarrollada en el centro de todas las familias políticas francesas. En la izquierda Valls es un conservador. Entre las familias conservadoras, Valls sigue siendo un hombre de izquierda. Valls es un firme defensor de Europa, del euro, de la solidaridad europea y de la solidaridad muy en particular con España. Ha repetido en muchas ocasiones su solidaridad policial en la lucha contra ETA. Camino del Elíseo Hace cinco años, Valls aspiraba a reformar el socialismo francés, siguiendo la línea política de sus primeros padrinos, Michel Rocard y Lionel Jospin, dos socialistas íntegros y fracasados. Desde hace un par de años, Valls no oculta su ambición última: llegar a ser elegido presidente de la República. A nadie se le ocultaba que el ministerio del Interior era un puesto provisional. Jefe de Gobierno es un cargo de otra envergadura. El puesto de primer ministro es envidiado, temido y temible. Un cargo que ha destruido la carrera de muchos políticos. Varios jefes de Estado, por el contrario, como Chirac o Sarkozy, se sirvieron de ese cargo para preparar la larga marcha hacia el Elíseo. Esa es la aspiración de Valls, hijo de uno de los grandes pintores figurativos españoles del último medio siglo. El mejor retrato de Valls, hijo, es un gran retrato al óleo de Xavier Valls, su padre. Retrato expuesto en Barcelona en varias ocasiones pero nunca presentado en París. Manuel Valls siente un respeto excepcional por la memoria de su padre. Y desea mantenerlo al margen de la gran carrera maratón que le espera. Manuel Valls, en el Elíseo EFE Con prudencia Consciente de que sus ambiciones reformistas para un PS muy arcaico caían muy mal entre su burocracia interna, Manuel Valls respondió con prudencia: El PS no pertenece a nadie. No solamente no pienso abandonar el partido: deseo seguir adelante con la batalla de la renovación y la refundación, para crear una alternativa de fondo y de nuevo cuño Han pasado cinco años cortos. Manuel Valls fue aspirante a la candidatura presidencial socialista, en el otoño de 2011. François Ho- llande ganó aquellas primarias socialistas. Su primer gesto político fue incorporar a Valls a su equipo de campaña, finalmente victoriosa. Cuando Hollande fue elegido presidente de la República, Valls fue nombrado ministro del Interior. Muy popular, antes y después de ser ministro, Manuel Valls se convirtió pronto en el hombre político más popular de Francia. Cuando François Hollande apenas tiene un 18 %o un 20 de opiniones favorables, Valls caracolea victorioso contra todos sus rivales, de izquierda y derecha, con un 55 %o po ls s A po q oe d- (3 csmd oe D D D D cd dhd 3 (C go o cd co des- 3