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30 INTERNACIONAL MARTES, 1 DE ABRIL DE 2014 abc. es internacional ABC Mensaje recibido He escuchado el mensaje de vuestro voto: ha habido pocos cambios, han sido lentos, ha habido poca creación de empleo, escasa justicia social y demasiados impuestos François Hollande, durante la grabación del discurso emitido por la televisión francesa, ayer en el Palacio del Elíseo REUTERS Hollande recurre al español Valls para salvar el socialismo francés El presidente galo nombra primer ministro a Manuel Valls, hasta ahora pragmático ministro del Interior y el político más popular de Francia JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS ras el implacable voto de castigo de la elecciones municipales, François Hollande respondió ayer con un mensaje solemne a la nación, retransmitido por todas las cadenas de radio y televisión, anunciando la apertura de una nueva etapa dirigida por su nuevo jefe de Gobierno, Manuel Valls, hijo de un desterrado pintor español, un socialista pragmático y duro, hasta ahora ministro del Interior, a quien le corresponde la doble tarea de rescatar a Francia de una interminable crisis y de salvar al socialismo galo de su paulatino hundimiento. En su mensaje solemne, el presidente Hollande comenzó entonando un T mea culpa He recibido el mensaje de vuestro voto, con vuestra abstención y con la expresión de vuestro descontento y decepción. He escuchado el mensaje: ha habido pocos cambios, han sido lentos, ha habido poca creación de empleo, escasa justicia social y demasiados impuestos Tras esa constatación, implacable, el jefe del Estado anunció que ha llegado la hora de abrir una nueva etapa que restaure la menguada credibilidad nacional en la escena europea, lastrada por unos malos resultados económicos que pueden afectar al euro y al resto de las economías europeas. Para acelerar la restauración de la credibilidad nacional, el presidente Hollande ha elegido a Manuel Valls, el político más popular de Francia, aunque la militancia socialista le vea con bastante desconfianza. Como ministro del Interior, Valls ha defendido una política moderadamente conservadora. Ha ganado popularidad entre el pueblo de derechas, y ha perdido tirón entre las izquierdas. Como candidato socialista a la elección presidencial, el mismo Valls se definió, en su día, como un firme partidario de un modelo político y económico que hermanase el socialismo y el liberalismo. Casi toda la izquierda francesa reprocha al nuevo primer ministro de Francia esa visión política y económica de Francia y Europa. Síntesis socialista En su mensaje solemne a la nación, Hollande fijó a su primer ministro unas tareas que aspiran a ser una síntesis entre el social- liberalismo de Valls y las teorías nada liberales de buena parte de la izquierda francesa. De entrada, el jefe del Estado comenzó recordando que Francia está obligada a realizar los ahorros de Estado previstas para cumplir sus compromisos europeos: 65.000 millones de ahorros (recortes) durante los próximos tres años. 15.000 millones este mismo año. Y otros 50.000 millones en los dos próximos años. Sentado ese principio fundamental, Hollande encomienda a Valls tres grandes prioridades. Primero, fortalecer nuestra economía a través de un Pacto de responsabilidad que intenta asociar a las empresas a la creación de empleo, a través de posibles reducciones de las cargas sociales. Segundo, producir de manera diferente Hollande espera que la restauración de la productividad también pase por la transición energética y las economías verdes Se trata de un guiño dirigido a izquierdistas y ecologistas. Tercero, más justicia social Tras el Pacto de responsabilidad, negociado con las empresas, Hollande espera negociar un nuevo Pacto de solidaridad, que permita mejorar la educación y bajar algunos impuestos a las familias a través de la reducción de las cotizaciones sociales. ¿Cómo llevar a la práctica tan ambiciosas promesas, repetición de otras promesas incumplidas? Hollande espera que Manuel Valls triunfe allí donde ha fracasado su primer ministro dimitido, Jean- Marc Ayrault.