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ABC MARTES, 11 DE MARZO DE 2014 abc. es españa ESPAÑA 25 y una de la Guardia Civil de Asturias, se veía obligado a suspender la inmersión en busca de los cuerpos debido a las malas condiciones que presentaba el mar en la zona. Así lo aseguraba ayer el consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno del Principado, Guillermo Martínez, quien emplazó a este martes para retomar los trabajos. Pese a que los equipos de rescate confiaban en que la bajada de la marea facilitaría las labores de buceo para inspeccionar el interior del Santa Ana el estado del mar hacía que la operación resultase muy peligrosa por los fuertes movimientos del barco, lo que provocó que se anulase este intento. No obstante, se mantuvieron activos hasta la caída del sol los medios aéreos y marítimos. El armador revive su tragedia con otro barco en 1991 Los fondos marinos guardan con recelo un patrimonio arqueológico submarino del que pocos ponen en duda su valor histórico, un auténtico tesoro en su mayoría manchado de sangre. La historia sitúa a Galicia como la región con más naufragios registrados, y localiza entre Estaca de Bares y Corrubedo el gran cementerio del Atlántico. Barcos de guerra que sucumbieron a las garras de mares embravecidos, que hoy no le son ajenos a las gentes del mar. Muchos son los pescadores que en él se han dejado la vida. En el caso del naufragio del Santa Ana la tragedia toca por segunda vez a la misma puerta, haciendo resonar en José Balayo, natural de Muros (La Coruña) los ecos del hundimiento de La Xana barco del que también era armador. La tragedia de aquel 8 de octubre de 1991, en la que perdían la vida cinco de los ocho tripulantes, no era ni mucho menos la primera que azotaba la Costa de la Muerte en un año escrito en letras negras. El palangrero FrankC se hundía a 240 millas al noroeste de Escocia con 17 tripulantes, 15 de ellos gallegos. Solo Gerardo Pérez Pose lograba entonces salvarse. A los cuatro días, sin tiempo en la localidad para recuperarse, nueve marineros de Os Tonechos perdían la vida. Intensa remodelación Tres barcos entre ellos el Santa Ana y el Ciudad de Albufeira propiedad de la empresa Pescas Balayo, salieron a faenar de madrugada desde Avilés, a donde este domingo llegaba la tripulación procedente de Muros para el inicio de la campaña de la caballa. Según declaró Armando Soares, portavoz de la armadora en Portugal, el suceso tuvo lugar al chocar el navío contra un banco de arena en una zona en la que el mar tenía poca profundidad. Alguien no se dio cuenta dónde estaba y el barco, como iba en navegación, se metió en una piedra, rasgó el casco y se hundió inmediatamente señaló a la agencia portuguesa Lusa. Con 35 metros de eslora y de nombre Santa Ana el arrastrero salía de los astilleros en 1980. Tras años de inactividad, en los que estuvo anclado en el puerto portugués de Leixoes, el navío fue comprado por el empresario muradano José Balayo. El propietario de la armadora Pescas Balayo lo sometió, entre 2010 y 2011, a una remodelación. Ahora trabajaba en la pesca de la xarda (caballa) en Asturias, y también faenaba por Galicia o por Portugal Familiares de los marineros, en el hospital San Agustín JORGE PETEIRO Desde el agua llamé a los compañeros, pero no contestaban Manuel Simal, único superviviente, dormía cuando sintió un golpe que le tiró AINHOA PALACIOS AVILÉS Tres equipos de búsqueda participan en las labores de rescate Fotogalería de las labores de rescate del barco Una escapatoria muy complicada Se cree que los desaparecidos se encuentran en el interior del barco hundido. Es probable que la tripulación estuviera durmiendo en el camarote, lo que explicaría que no lograran escapar En caso de hundimiento con el barco escorado, los ocupantes del camarote pueden estar a oscuras, perder las referencias de orientación, golpearse y padecer un shock térmico por la entrada de agua muy fría La única esperanza de encontrarlos con vida es que exista una bolsa de aire que les permita respirar FOTO: El Comercio O rcio FUENTE: AB elaboración propia UEN UEN E ABC aboració pia IN INFOGRAFÍA: J. de Velasco, E. Segura RAF A A s E Los familiares de Manuel Simal Sande, segundo patrón del Santa Ana y único superviviente del naufragio, llegaron al Hospital San Agustín poco antes de las dos de la tarde. Su mujer, Cristina, habló con los médicos del servicio de Urgencias, que le confirmaron que su pronóstico era reservado y permanecería 24 horas en el hospital, al que llegó con hipotermia y un golpe en la parte de atrás de la cabeza según confirmó su hermano, Juan Simal, posteriormente. Lo encontré muy nervioso, pero de salud está bien añadió a la puerta del servicio de Urgencias. Tras visitarle, Juan Simal indicó que su hermano le había explicado que, en el momento del accidente, estaba dormido en el camarote de abajo y sintió un golpe, de madrugada, que le tiró al suelo Cuando estaba con el agua al cuello intentó salir del barco y lo consiguió accediendo por un portillo, pero ya no sabía si estaba en su camarote o en el de otro compañero Una vez fuera no dejaba de llamar a los compañeros, a gritos, pero ninguno contestaba relató a su hermano. Consiguió, a duras penas, llegar a una de las balsas que estaban atadas al barco, a la que se subió Allí esperó hasta que llegó un pesquero pequeño y ya le recogieron Ninguno de los barcos que ya sabían del accidente podía acce- der a la zona porque había muchas piedras le explicó. Es totalmente consciente de la gravedad del accidente comentó Juan Simal, que apuntó que cuando le explicaron la situación del resto de los tripulantes del Santa Ana él mismo les dijo que al no contestarle cuando intentó salir del barco ya se había imaginado el fatal destino de sus ocho compañeros de faena. Toda la vida en la mar Manuel Simal, de 50 años, lleva toda la vida en la mar, y nunca había tenido un accidente En el Hospital San Agustín comentaba a los suyos que no sabía qué podía haber pasado con el barco, y su hermano descartó dar más explicaciones sobre si el accidente se había producido por un despiste. Juan Simal, también pescador trabaja en un mejillonero sí comentó que en su pueblo de origen, Abelleira (Muros, La Coruña) no se hablaba de otra cosa y los vecinos estaban consternados por la tragedia. Los familiares supieron del accidente a las siete y media de la mañana y poco después Juan Simal y su cuñada se pusieron rumbo a Avilés por carretera, acompañados de la esposa de otro de los marineros que a primera hora de la tarde no había sido localizado. Ella, junto con los familiares de otro de los desaparecidos y la viuda de uno de los marineros cuyo cuerpo ya había sido rescatado del mar, fue atendida por los psicólogos de Cruz Roja en una sala habilitada para la ocasión en la Autoridad Portuaria de Avilés. Pero la mayoría de los familiares aguardaba noticias en la localidad gallega de Muros.