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70 ABCdelOCIO VIERNES, 7 DE MARZO DE 2014 abc. es ABC C ine mos hablando de eventos que muchos desconocen, el público debe sentirse atraído por los personajes. Fellers fue un hombre muy inteligente que siempre operó con mucha psicología, tal vez por eso no sabemos tanto de su estrategia. -El personaje de Tommy Lee Jones, MacArthur, sí es muy conocido. -Es cierto. Tommy es un actor muy interesante de ver en acción. Se incorporó al rodaje las últimas semanas de grabaciones y me fascinó su actitud hacia una de las figuras militares más icónicas de EE. UU. No puedo imaginarme a ningún otro actor en ese papel. ¿Le recuerdan por Perdidos -Sí. Seis años en un personaje obliga al público a recordarte por él. Perdidos forma parte de la cultura pop de una época. Soy consciente de que ahora debo cambiar de registro y apartarme de ese tipo de personajes. Yo recuerdo la serie con mucho cariño. Cuando te enfrentas a una historia que se ha desarrollado durante tanto tiempo es importante despedirla con el tono adecuado. Lo que más me gustó fue que Damon no trató de contestar todas las preguntas que se habían planteado y dejó muchos cabos sueltos. El final está abierto a muchas interpretaciones y creo que encaja a la perfección con la andadura de Perdidos en los años que estuvo en antena. -Volverá a la televisión en el futuro? -No. Perdidos fue mi segunda serie de seis años, la primera fue Cinco en familia y lo que quiero es trabajar en películas. He tenido la suerte de experimentar el éxito con dos series de televisión, pero ambas se han llevado muchos años de mi vida. Ahora quiero hacer otra cosa. Si me involucro en un proyecto será solo durante unos meses al año. Prefiero estar desempleado y buscar otro empleo antes que regresar a la tele. ¿Cómo se enfrenta a éxito comparando lo que vivió con Perdidos -He sido afortunado, pero no todo es suerte. Soy muy selectivo a la hora de elegir un proyecto. Y con el tiempo he ido adaptándome, entendiendo mi trabajo, viviendo ser una celebridad y cómo tengo que jugar este juego. Matthew Fox, de uniforme Matthew Fox Prefiero estar parado antes que regresar a la televisión El médico de Perdidos protagoniza junto a Tommy Lee Jones Emperador MARÍA ESTÉVEZ ras triunfar con series como Perdidos Matthew Fox centra ahora su carrera en el cine. El éxito de Guerra Mundial Z la cinta de zombies que protagonizó junto a Brad Pitt, le ha convertido ahora en objeto de deseo de las películas de terror y por eso rueda en Budapest Harmony bajo las órdenes del español Miguel Ángel Vivas. Pero esta semana es noticia no por su colaboración con Vivas, sino porque estrena en nuestro país T E el filme Emperador En pantalla, Fox interpreta al general Bonner Fellers, que durante la Segunda Guerra Mundial estuvo encargado de sentenciar al emperador Hirohito y decidir si debía ser o no ejecutado como criminal de guerra. A su lado aparece un soberbio Tommy Lee Jones que representa al icónico general MacArthur. Matthew confiesa que las oportunidades en el cine son un paso adelante para conseguir que el público deje de llamarle el chico de Perdidos ¿Cuando tiene que interpretar a un personaje real se enfrenta a él de forma distinta? -Mi conocimiento sobre la Segunda Guerra Mundial se centra en Europa, en Alemania, en el Holocausto, en la llegada de EE. UU. a Normandía. Lo que ocurrió en Japón se me escapaba, no sabía que MacArthur se estableció en el país, ni que hubo juicios contra militares japoneses a quienes se consideraba criminales de guerra. Ha sido una gran experiencia para mí investigar y estudiar para el filme. -Dicen los expertos que se han tomado muchas libertades con la historia- -No estamos haciendo un documental, sino entretenimiento. Sabía que los hechos no ocurrieron tal y como los contamos, pero hemos respetado la historia central. Esta- Tommy Lee Jones es el general MacArthur Tokio Oriente EMPERADOR Dirección: Peter Webber. Con: Matthew Fox, Tommy Lee Jones. ANTONIO WEINRICHTER l título se refiere, claro, a Berlín Occidente una de las grandes películas de ficción sobre la posguerra, con la que esta no se puede comparar, aunque sólo sea porque la de Wilder se rodó en caliente cuando cada chiste rezumaba toda- vía sangre y humo. Aquí se retrata la posguerra en Japón y los muertos, mutilados y quemados a los que les sacaba tanto partido el recién llorado Resnais Hiroshima mon amour comparecen sólo como un telón de fondo para una historia que se desarrolla al más alto rango del escalafón militar y lo que queda más allá incluso: el Emperador de Japón, que tuvo que perder una guerra para renunciar al ¿título? de dios, mismamente. De eso trata la trama: el general MacArthur debe dilucidar si debe considerar a Hirohito como criminal de guerra y actuar en consecuencia o dejarle en su puesto para tratar de asegurar la estabilidad en una sociedad acostumbrada a venerarle. Tarea ingrata sin duda, que le encomienda a otro general, que es realmente el protagonista de la trama: salimos perdiendo porque vemos poco a un Tommy Lee Jones que parece que ha mandado desde siempre la VI Flota (esa manera casi displicente de dar las órdenes) y vemos mucho a Matthew Fox, que parece repetir su papel de Perdidos despistado en una isla en la que pasan cosas extrañas. Lo que encuentra de extraño es el complicado sistema protocolario y del honor vigente en una sociedad que patentó la figura del kamikaze antes que los radicales islamistas: en cuanto se descuida un poco, sus testigos se le hacen el harakiri. Lo más interesante son esos desencuentros en la tercera fase que mantiene el buen general yanqui con la jerarquía nipona y que culminan en un clímax final que podrá imaginar el lector. Pero como eso no debe resultar comercial se le inventa un romance con una japonesa que propicia una lamentable serie de flashbacks y que es como la letra chiquita que no hay que leer. Y cada vez que lloramos el esplendor perdido entre crisantemos, sumamos escenas en las que no sale el Sr. Jones.