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46 CULTURA VIERNES, 7 DE MARZO DE 2014 abc. es cultura ABC El poeta Leopoldo María Panero, cigarro en mano. El tabaco era, junto a la Coca- Cola, una de sus mayores obsesiones ABC Leopoldo María Panero La locura que se hizo poesía El genial escritor falleció ayer a los 65 años en un hospital psiquiátrico de Las Palmas de Gran Canaria INÉS MARTÍN RODRIGO MADRID Poema inédito Nunca lloverá sobre mi tumba Y nadie vendrá a llorar sobre mi tumba Dibujando con versos, las sílabas de un cadáver Que tuvo sólo, el nombre de la nada El amor de un perro Y las sílabas de un cadáver Que amó la nada con las sílabas del can Que como alguien dijo, en otra ocasión, yo soy el hombre Que sólo amaba a los perros Raimond Chandler, lo dijo Escribiendo, sobre la grupa de un caballo Palabras sólo para los dioses Cae mi pluma al suelo Y se llene de cenizas mi balcón Que tuvo sólo por nombre el espanto Que es como una virgen contra el mundo E n una de las últimas charlas que Leopoldo María Panero (1948- 2014) tuvo con Antonio Huerga y Charo Fierro, sus editores en Huerga Fierro, estos le preguntaron qué era para él la vida. El poeta respondió sin dilación, como si la muerte la esperara en un suspiro: Yo en la vida siempre he vivido en el infierno Y la muerte le halló ayer, finalmente. Esa muerte por él tantas veces anunciada, a la que temía más que a su propia locura, le llegó mientras dormía. Suave, como si se le hubieran apagado los órganos. Leopoldo María Panero tenía 65 años y llevaba más de 40 viviendo en psiquiátricos. Como el Hospital Juan Carlos I de Las Palmas de Gran Canaria, donde ahora vivía en régimen abierto y donde ayer falleció. Hoy será incinerado en el Tanatorio San Miguel de la localidad canaria. Estaba bien. Además, el miércoles salió del hospital. Cenó e incluso habló con algún autor. Dentro de su malditismo, todos hemos perdido la genialidad de Leo. Era el fortín de todos cuenta Charo Fierro. Fue ella la que, pasadas ya las doce de la noche, recibió un mensaje del doctor Segundo Manchado, médico personal del poeta, en el que le informaba de su muerte. Es una gran pena. Venía sistemáticamente a la Feria del Libro de Madrid (allí bebía una Coca- Cola tras otra, una de sus grandes adicciones) desde hace seis o siete años. Para él era un enchufe, saltar, venir a la Península. No quería volver a Las Palmas Y es que en Las Palmas le esperaba el encierro ese lugar que llegó a El poema está incluido en el libro inédito Rosa enferma de Leopoldo María Panero, que en otoño publicará Huerga Fierro editores