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50 DEPORTES JUEVES, 6 DE MARZO DE 2014 abc. es deportes ABC España borda el aburrimiento ante Italia La selección, muy superior, vence en la última prueba antes de la lista definitiva. Debut sin brillo de Diego Costa y homenaje a Luis Aragonés HUGHES MADRID 1 ESPAÑA Casillas (46) Azpilicueta Javi Martínez Sergio Ramos (66) Jordi Alba Busquets (46) Thiago Cesc (46) Pedro Iniesta (66) Diego Costa Valdés (46) Xabi Alonso (46) Silva (46) Navas (66) Albiol (66) Cazorla (82) 0 ITALIA Buffon Maggio (46) Barzagli Paletta Criscito Motta Montolivo Marchisio Candreva (46) Cerci (69) Osvaldo (69) Pirlo (46) Abate (46) Giaccherini (62) Immobile (69) Destro (69) A burridísimo encuentro entre España e Italia que sirvió de homenaje a Luis Aragonés. Quedémonos con eso. Si no hubiese sucedido lo de Luis, trágica noticia, este partido no hubiese habido manera humana de justificarlo que no fuera el último disco de Raffaella Carrá, diva común. Se cantó un Ave María (ni el de Schubert ni el de Bisbal) para Zapatones. Uno se imaginaba entonces a Luis en las alturas meneando la cabeza protestón. No le gustaban los homenajes antes de los partidos. Antes habían sonado los himnos. Alguien dijo una vez que la duración del himno es inversamente proporcional a la importancia del país. En el de España desde luego no se demoraron. De todos modos, con Putin coleando parece que los himnos se viven con más brío. La selección ha derivado en algo que no es solo, o no necesariamente, un lugar donde van los mejores; ya se supera esa acepción de grupo selecto para convertirse además en otra cosa, un lugar de consenso donde los futbolistas se llaman y se piden perdón, donde se curan las heridas de los derbis y donde Ramos es el primero en integrar a Diego Costa, del que se predica timidez, buenos modales. Yo hasta le he visto un remilgo. Es más, se le está poniendo la cara de Cesc. Es decir, la selección como equipo del buen rollo, del limar asperezas, con su puntito de cardenalismo En eso, Del Bosque es un maestro. Maestro de la bisectriz y de no pisar callos salvo a Florentino. Cómo no será la cosa que en el autobús de España no pone España sino La Roja Los futbolistas salían de allí entre algodones, pero literalmente: andan, están rodeados, flotan en algodones como pastillas en los frascos. El público de la selección somos todos. Sí, pero no. Hay también un público determinado, ingenuo, crédulo, animoso y con la mejor llaneza española. Ese español estadístico que tan bien, mejor que nadie, personificó con su boina de rabo inconfundible Manolo el del Bombo, Sin embargo, el campo no se llenó. España, de fosfori- GOLES. 1- 0. m. 63: Pedro EL ÁRBITRO. Levgenii Aranovskyi (Ucrania) Amonestó a Criscito y Destro. LA FIGURA Pedro Siempre imprevisible, resultó una pesadilla para la zaga italiana y logró el gol de la victoria LO MEJOR La superioridad absoluta de España ante un rival de enorme prestigio LO PEOR El Calderón mostró demasiadas localidades vacías. No ayudó el horario to y negro (no era bastante el crespón) luto completo, luto de vieja, salió con la novedad de Costa y con Thiago y Cesc haciendo de Alonso y Xavi. Probatura quizás, justificación técnica del bodrio balompédico. Eso, y seamos positivos, la buena pinta de Azpilicueta. De central, Javi Martínez, que pocos problemas tuvo. El juego de España fue inicialmente ligero, muy rotatorio, con dos movilidades: la de Pedrito (per- Pruebas de Del Bosque Además de Costa, España probó con Javi Martínez en defensa y con Thiago. Bien Azpilicueta en el lateral Enemigo flojo Una Italia en horas bajas y con ausencias. Solo alguna parada de Buffon y un par de llegadas de Cerci sonal) y la de Iniesta, acompañada de futbolistas que le rondaban. La diagonal de Iniesta, que cuando se aborta parece un intento de fútbol chiquitistaní (pequeño, genialoide) acabó derivando en un trasiego de pases de un narcisismo sonrojante. A veces, Iniesta simplemente rodaba y rodaba alrededor de sí mismo ¡solipsismo absoluto! Muy pronto, el fútbol de Italia, pobrísimo, neorrealista, de llegar en bici al campo, pareció más real que el de España. Tuvo dos ataques con Cerci y uno de ellos acabó en el poste. Casillas para con los palos, que parece que son los palos de su cruz, que desmonta para hacer la portería. Diego Costa no parecía el mismo. Se fue perdiendo en el juego. Miraba la máquina opiácea de pases, ese canuto que se van pasando los pequeños del Barça, y solo tuvo un par de potentes rupturas y algún primer toque, pero fútbol de espaldas, de evacuación. Sin espacios le cambia el carácter. Esta España parece que considera indigno el espacio y el chut. Se chuta solo si no hay posibilidad de pasar a un compañero. Esto se canta como la suma delicia estética, pero en los paises civilizados los jugadores chutan y no se le caen los anillos. En el 42, una arrancada de Pedro en banda, individual, solitaria, arrancó aplausos y hasta ovación. Se coreaba su nombre como el de un héroe. Fue un intento puramente personal que en el sopor sistemático resultaba emocionante. España sigue un procedimiento taurino y el público suena a toros. Un silencio absoluto que se rompe con el olé del pase ligado y con un ay de miedo si por una de aquellas ataca el rival. Este fútbol no es el de Cruyff. Es morboso, absurdo, de un extremismo y de un abuso del rival que llega a parecer molesto a una sensibilidad desarrollada. Los periodistas lo adornan de una jerga incomprensible de toques y profundidades, dándole a todo un aire de cosa sublime. Es más, es un fútbol que en el campo resulta más aburrido aun que en la tele. En la segunda parte entraron Alonso y Silva, que le quisieron dar algo más de ritmo al juego. En una entrada del canario (brillante) llegó el gol: taconazo de Iniesta en el área, balón suelto y llegada de Pedrito, que es el de fútbol más vivo. Se hizo justicia. Eso sí, atisbos de complacencia en España. Y no parece Brasil sitio para ir a bostezar.