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46 CULTURA JUEVES, 6 DE MARZO DE 2014 abc. es cultura ABC Le Carré El autor se divorcia del Smiley real El escritor se confiesa en dos cartas al Telegraph y se desmarca del espía en el que basó su célebre personaje BORJA BERGARECHE CORRESPONSAL EN LONDRES S i hay un lugar en el Reino Unido donde todavía circulan mensajes cifrados en papel son las cartas al director de los periódicos. Y la sección del Daily Telegraph de ayer contenía varias claves de una gran historia de espionaje y misterio. La epístola se titulaba Un perfecto espía Y la firmaba en Londres un tal David Cornwell, con su nombre de guerra entre paréntesis: John Le Carré. En ella, el autor de El espía que vino del frío y El jardinero fiel se divorcia de su mentor, el espía que inspiró a su personaje, George Smiley, y confirma lo que sus novelas ya indicaban: que no se fía de los servicios secretos. Al protagonista de El Topo Tinker, Tailor, Soldier, Spy en inglés) se le han asignado siempre varias paternidades. Encarnado por Alex Guinness en la televisión y por Gary Oldman en la más reciente versión cinematográfica, Le Carré reconoció por primera vez en 1999 que su principal modelo aunque no el único- fue John Bingham, barón de Clanmorris. Fallecido en 1988 a los 79 años de edad, Bingham se hizo pa- sar por agente de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial y logró información sobre muchos, probablemente cientos simpatizantes nazis en Gran Bretaña, cuyas identidades facilitó al MI 5, el servicio de inteligencia interior. Las proezas del agente conocido en clave como Jack King asombraron a sus colegas, según muestran documentos recientes publicados por los Archivos Nacionales británicos. Este héroe del espionaje inglés escribió 17 novelas, y se convertiría en amigo y mentor de Le Carré, que fue también agente de inteligencia en los 50 y los 60. Pero tutor y protegido no tenían la misma visión del papel de las agencias de espionaje. Le Carré ha sido acusado esta semana de herir a Bingham por retratar en sus novelas a los servicios de inteligencia de una forma que su mentor deploraba La acusación la lanzaba este martes Lord Lexden, un historiador y miembro conservador de la Cámara de los Lores, en una carta al Telegraph en la que defiende que Bingham no había sido tratado con el respeto debido por su protegido Le Carré ha recurrido a la pluma, esta vez sin su máscara de escritor, para rechazar las acusaciones. Éramos amigos estrechos y colegas; tuve, y siempre tendré, una admiración sin límites por su inteligencia, sus habilidades y sus hazañas. Era un hombre honorable, patriota e inteligente y pasamos un tiempo maravilloso juntos Así arranca su epístola. El escritor, nacido en Inglaterra en octubre de 1931, defiende que hay pocos tributos a un amigo y colega mejores que crear un personaje de ficción basado en él. Pero Bingham, 23 años mayor que Le Carré, era de una época, y yo de otra Y aquí, Le Carré inicia una declaración de intenciones que equivale a un divorcio, no solo con su mentor, sino con los mismos servicios de inteligencia que han alimentado su carrera literaria. Mientras Bingham creía que el amor incondicional a los servicios secretos era sinónimo de amor a la patria, yo terminé pensando que ese amor debía ser sometido a examen defiende. Y que, sin esa vigilancia, nuestros servicios secretos podrían en ciertas circunstancias convertirse en un peligro para nuestra democracia equiparable al de sus supuestos enemigos añade. Escándalo Snowden Su advertencia llega en pleno debate en Reino Unido sobre los posibles excesos cometidos por las agencias de inteligencia tras las revelaciones aportadas por Edward Snowden a The Guardian y otros periódicos. Según los documentos secretos filtrados, el Cuartel General para las Comunicaciones (GCHQ por sus siglas en inglés) la agencia británica equivalente a la National Security Agency (NSA) y encargada de vigilar y descifrar las comunicaciones, espía de forma masiva e indiscriminada las comunicaciones digitales en Gran Bretaña y en el extranjero. El pasado 8 de noviembre, los directores del MI 5, MI 6 (inteligencia exterior) y del GCHQ comparecieron juntos, por primera vez en la historia, ante una comisión de investigación del Parlamento. A diferencia del efecto del caso Snowden en EE. UU. que ha forzado al presidente Obama a anunciar cambios en la forma de actuar de la NSA, el escándalo parece tener menos repercusión en Gran Bretaña. Para algunos, esta diferencia sería una manifestación de ese amor incondicional por los espías que, tradicionalmente, profesan los británicos, tal y como describe Le Carré. Captados en sus orígenes entre los Amor condicional Sin vigilancia, nuestros servicios secretos pueden convertirse en un peligro para la democracia Falta de respeto Un historiador acusa ahora a Le Carré de no tratar a su mentor con el debido respeto