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LUNES 24.2.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.851 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Por Álvaro Martínez Cuando el periodismo se echa la siesta Pasamos de ser el país que rebusca en la basura a holgazanear en siestas eternas. La prensa anglosajona sigue adormilando su merecido prestigio. Como todo tenga la misma verdad... RAM MANIKKALINGAM VERIFICADOR A SUELDO DE ETA El mediador y el tirachinas H A REUTERS Jim Yardley le concedieron el Pulitzer en 2006 por una serie de informes sobre el sistema legal en China publicados en The New York Times (NYT) Un temazo. Su padre, Jonathan Yardley, lo había ganado veinticinco años antes por sus críticas literarias en The Washington Star El hermano de Jim, William, también trabaja en el NYT, donde corre con la fama de que entierra como nadie pues últimamente se dedica a hacer las necrológicas. Tiene cientos publicadas. Así que informando, criticando o enterrando, los Yardley forman una saga con cierto reconocimiento en la prensa estadounidense, tan mitificada en esta acomplejada Europa. Después de pasar por las secciones de Local y Nacional, Jim Yardley forjó su leyenda de reportero en Asia. Últimamente ha recalado en Italia, desde donde habla de Renzi, Berlusconi o el Papa Francisco. Asuntos relevantes. Y aprovechando la cercanía, ha detenido su mirada en España para hablar... de la siesta y de lo tarde que cenan los españoles. El pulitzer está preocupado con los horarios que nos traemos aquí. La pieza incluye ejemplos argumentales tan vigorosos como el de tres amigos atrincherados a las diez de la noche en el Mesón Viña viendo el fútbol ante un cubo de cervezas... ¡Un miércoles! se maldice Portada de The New York Times y, el periodista. Por donde no pasa es por la siesta, que supone sobre estas líneas, la de The Telegraph la sublimación de un comportamiento horario de- criticando la siesta española sordenado que requiere rectificación para homologarse con el resto de Europa. Y así viene a con- virtiéndose en una costumbre en la prensa anglocluir es imposible salir de la crisis. España: el país sajona. Hablemos de otras costumbres locales. Según donde se cena a las diez de la noche se tira de los datos del FBI, en Estados Unidos se produpelos Yardley, que ilustraba gráficamente la jeron 14.612 homicidios en 2012, más de pieza con un tipo despanzurrado en su 8.500 a tiros. Otra costumbre: según essofá. Es decir, para el NYT hemos pasatimaciones de la suiza Small Arms Homicidios do de ser el país que rebusca en los conCada país tiene Survay por EE. UU. circulan 270 mitenedores de basura (portada en sepsus costumbres llones de armas (entre civiles, naturaltiembre de 2012) a constituirnos un edén dignas de un mente) hay 89 armas por cada cien hapara holgazanes. Esto mejora. reportaje bitantes. La permisividad se basa en una El pasado septiembre, el británico enmienda a la Constitución (la Segunda) The Telegraph abría fuego contra la siesque data de 1791. Con semejante reliquia juta con una foto de un sujeto con el tripón de un buda, con hernia umbilical, dormido como un rídica por bandera, la tasa de homicidios por cada tronco sobre una silla y al lado de un paquete de 100.000 habitantes del país del NYT es de 4,7. En España, con 390 homicidios en 2012, esa mistabaco. Llegaba a la misma conclusión y con las mismas vaguedades como soporte argumental: ma tasa es de 0,7, igual a la de Italia y muy pareci Se acabó el tiempo de la siesta, de trasnochar, de da a la de Alemania (0,8) y a la de todos los países llegar tarde a las reuniones y de tomarse tres ho- del primer mundo. Todos menos uno. Cada país tiene sus costumbres dignas de un ras para almorzar Pintar a España como un país de dormilones, parranderos o informales está con- buen reportaje. ace menos de un mes, Ram Manikkalimgan aseguraba que no tenía ninguna información de que ETA vaya a desarmarse Era el 20 de enero. Milagrosamente, anteayer (22 de febrero) se retrataba junto a dos encapuchados con cuatro pistolas, dos granadas y un par de petardos encima de una mesa para convencer al Gobierno, y a los españoles, de la voluntad de la banda terrorista (más de 850 asesinatos) de volverse pacífica. Es una lástima que Manikkalimgan no se centre en los 40.000 muertos, paisanos suyos, ocasionados según la ONU en el conflicto de Sri Lanka; y solo entre los meses de mayo de 2008 y 2009. Pero quizás allí no pagan el dinero que abona el entramado de ETA a los mediadores por dejarse el pellejo en el conflicto vasco. Ram pertenece al grupo Dialogue Advisory Group es profesor en la Universidad de Amsterdam y, supuestamente, trabaja en proyectos de resolución de conflictos, entre ellos el de Irak, donde según la misión de asistencia de la ONU (Unami) el año pasado se produjeron 8.300 muertos. Jaleado con profusión en la televisión y el Ejecutivo vascos, Manikkalimgan tiene declarado que la cerrazón del Gobierno español a su mediación (por la que el ceilanés cobra 750 euros al día, más gastos) no tiene precendentes La queja de este pacificador a sueldo llega tan vacía de contenido como su currículum (antes descrito) que le señala como un vendedor de hielo en el Polo Norte y de arena en el desierto. Ayer compareció, requerido por la Audiencia Nacional, para fortalecer el paripé de la víspera, celebrado por los proetarras, el Gobierno vasco y Eduardo Madina. A la lumbrera de Sri Lanka parece que le hubiera dado igual vender como gesto una mesa con dos tirachinas, el canuto de un boli y dos peligrosas navajas multiuso. Paga ETA y en el hotel Carlton, nada menos. Y él y el resto del grupito hacen caja sin necesidad de reunirse tan solo un ratito con las víctimas de sus patrocinadores. Hay maneras más dignas de hacer negocio.