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ABC LUNES, 24 DE FEBRERO DE 2014 abc. es sociedad SOCIEDAD 57 El Papa Francisco, ayer, durante la misa con todos los cardenales mundo en la basílica de San Pedro EFE El Santo Padre a los cardenales en la misa de San Pedro ¡Entráis en la Iglesia de Roma, no en una corte! J. V. BOO CIUDAD DEL VATICANO Con afecto pero a la vez con gran firmeza, el Papa pidió a los nuevos cardenales: Ayudémonos unos a otros a evitar hábitos y comportamientos cortesanos: intrigas, habladurías, camarillas, cordadas favoritismos y preferencias En la primera misa solemne en la basílica de San Pedro les advirtió, ante todo el colegio cardenalicio: Entráis en la Iglesia de Roma. ¡No entráis en una corte! Dirigiéndose a los 16 nuevos cardenales electores y los tres cardenales octogenarios que recibieron la birreta púrpura el sábado, el Papa Francisco fue extremadamente cla- ro en un punto con frecuencia tabú un peligro que mencionó hace varios meses: La corte es la lepra del Papado Sus palabras no resultaban severas pues comenzó la homilía haciendo notar que Jesús no vino para enseñarnos buenos modales, modales de salón... Para eso no era necesario que bajara del cielo y muriera en la cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único camino para salir de las arenas movedizas del pecado, y ese camino es el camino de la misericordia Al cancelar la ley del ojo por ojo y diente por diente Jesús pide más, y lo pide a todos pues ser santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo Los cardenales están llamados a dar ejemplo, y el Papa les indicó algunos terrenos muy explícitos: bendigamos a quien habla mal de nosotros, saludemos con una sonrisa al que tal vez no lo merece, no pretendamos hacernos valer, respondamos con mansedumbre a la prepotencia, olvidemos las humillaciones recibidas... Era una invitación a vivir el Evangelio en el mundo contemporáneo, pues el Señor Jesús y la Madre Iglesia nos piden testimoniar con mayor celo y ardor esas actitudes de santidad Precisamente en ese suplemento de entrega gratuita insistió consiste la santidad de un cardenal Es decir, el polo opuesto a actitudes palaciegas, anticuadas y fuera de lugar que, por fortuna, están desapareciendo con rapidez.