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ABC MARTES, 18 DE FEBRERO DE 2014 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA EL PP VASCO Y LA LUCHA POR EL RELATO POR IÑAKI EZKERRA El peligro de falsificación histórica no está en que la ETA de hoy imponga un relato que solo apoya ella, sino en que ese relato lo imponga la ETA de ayer, a la que no porque se disolviera y reinsertara tenemos la obligación de abrazar ahora blica no iba a quedar en muy buen lugar. Desde el punto de vista de la propaganda de la izquierda, el zapaterismo fue sencillamente catastrófico y un tiro que le salió a esta por la culata. Desató una respuesta, un afán investigador, una fiebre bibliográfica y una pasión por la verdad sin precedentes, que ha dinamitado el relato oficial de una República idílica, edénica y angélica. De la misma forma, la ruptura del relato democrático que ya teníamos de la lucha antiterrorista conlleva una revisión a fondo de la verdad en la que los peor parados son quienes han abierto esa caja de Pandora. Y es que en esa lucha todos los partidos han cometido errores, pero los del PP no han sido graves. Nunca creó un GAL como hizo el felipismo ni inició una negociación con ETA como hizo el zapaterismo. No ha tenido en sus filas a un filósofo escribiendo en Egin cuando ETA mataba, ni apoyando la negociación ni enviando faxes aclaratorios desde La Moncloa sobre lo que dijo o no dijo de la situación de ETA. No compartió gobierno con el PNV, como hizo Jáuregui, para promulgar una Ley de Perfiles Lingüísticos que perpetuaría en la enseñanza el control nacionalista y sacaría de sus aulas a cientos de profesores abocados a la renuncia a la docencia o al exilio. No lleva hoy como candidata a las europeas a una de las personas responsables de aquella Consejería de Educación socialista y de aquella inmersión lingüística e JAVIER MUÑOZ ideológica a la vasca. ¿De qué giro vasquista acusan al PP de Quiroga y Oyarzábal quienes componían la plana mayor de aquel Jáuregui que acutralidad democrática. Como también es imposible ñó esa expresión y se fusionó con la Euskadiko Ezkeno advertir otro factor diferencial del presente que rra de los ex poli- milis para recibir la bendición de se añade a la ausencia de atentados: la irrupción en la legitimación nacionalista? la escena pública de nuevos partidos que echan más leña a ese fuego con el fin de obtener réditos eleco. El peligro de falsificación histórica no torales pese a que, como ocurre con UPyD, son sus está en que la ETA de hoy imponga un redirigentes los antiguos consejeros áulicos del socialato que solo apoya ella, sino en que ese lismo en materia terrorista y los que deben responrelato lo imponga la ETA de ayer, a la que der de los males de los que acusan a un Gobierno no porque se disolviera y reinsertara tenemos la que no tiene más de dos años y a un PP vasco im- obligación de abrazar ahora; ese núcleo ideológico pecable en su larga trayectoria que ha abierto un que no ha llegado a descomponerse nunca, por el debate interno ante su Congreso regional con más que siempre ha apostado el PSOE y que ha ido fatransparencia y coherencia que ellos. gocitando a toda la izquierda vasca. La verdadera ¿Es coherente que quienes denuncian el relato lucha que hoy se está dirimiendo es la que hubo que quiere imponer ETA hagan trizas el relato de- siempre de esa izquierda por arrebatarle a la deremocrático que ya teníamos creando la división en- cha democrática el relato que le corresponde legítre las propias víctimas y amenazados? Teníamos timamente. Es en esa lucha donde está la clave de ya un relato democrático, sí, que tapaba generosa- todos los seísmos que ha habido en el Movimiento mente los grandes errores de la izquierda en la lu- Cívico Vasco y de la reconversión de este en los parcha contra esa banda. Pero, si se rompe ese relato tidos que ahora tratan de romper no el bipartidispor acusar a la derecha centrista de errores que no mo, sino el partido gobernante, y de contar que la ha cometido, habrá que decir por fin toda la verdad. derecha tuvo un papel de comparsa en la derrota de Con el relato del terrorismo pasa algo parecido a lo ETA. Lo grave es que los que juegan al divisionismo que pasó con el relato de la Guerra Civil. Durante la dentro de esta ayudan a esa versión falseadora de Transición y después de ella la propia derecha es- los hechos de la que también saldrán perdedores. pañola, por sentimiento de culpa y sentido conci- Pasa como ha pasado con el relato de la democraliador, accedió a dar por buena una versión sacrali- cia. Ya se da por hecho que es la izquierda la que la zadora de la Segunda República. Fue, sin embargo, trajo. Y no. La trajo aquella UCD tiroteada por unos el empeño suicida de Zapatero en sacar las cosas de y mal pagada por otros que una tarde lluviosa tuvo quicio y en identificar a la derecha democrática del voz en el Kursaal donostiarra para contar el relato tercer milenio con el franquismo el que logró el efec- verdadero sobre el que aún se quiere echar tierra. to opuesto: que hiciéramos los españoles una revisión crítica de nuestra Historia en la que la RepúIÑAKI EZKERRA ES ESCRITOR F UE en el Kursaal de San Sebastián el pasado 23 de enero, durante el homenaje que el PP vasco rindió a Gregorio Ordóñez y a los demás compañeros de militancia que, como él, fueron víctimas del terrorismo. Fue un par de horas después de aquellas polémicas palabras que Consuelo Ordóñez pronunció contra ese mismo partido. El recuerdo desapacible de aquella lapidaria gresca en medio de la tarde destemplada y lluviosa se diluyó en cuanto comenzaron a tomar la palabra los que fueron compañeros del líder asesinado en aquella trágica epopeya en sordina que fue la gestación del centro- derecha vasco. Tuve el honor de presentar aquel acto y me impresionaron especialmente las palabras de Alfredo Marco Tabar, un hombre hoy retirado de la vida política, pero que tuvo un destacado papel en el PP después de presidir en Álava aquella UCD que durante los años de plomo fue en el norte literalmente masacrada. Tabar se mostró dolido y perplejo ante las infundadas acusaciones que recibe hoy su partido en lo que toca a la lucha antiterrorista. Contó cómo sus antiguos compañeros, sus amigos, los seres con los que compartía tareas, ilusiones y aficiones, fueron asesinados uno detrás de otro. Mientras hablaba, yo no podía dejar de pensar que, en aquellos terribles años a los que se estaba refiriendo, ni él ni sus colegas de la UCD disfrutaron del reconocimiento que merecían por parte de la sociedad española. Me venían a la memoria tanto su soledad en mi tierra como el desdén hacia ellos por parte de la izquierda o aquellos funerales en Madrid de militares asesinados en los que, brazo en alto, se proferían graves insultos contra Suárez y Gutiérrez Mellado. Mientras escuchaba, en fin, a Alfredo Marco Tabar no podía dejar de recordar que él y sus compañeros eran, para aquellos sectores de la derecha involucionista, los traidores así como que esa acusación se les lanzaba en nombre de las víctimas. No digo yo que aquellos hombres de la Transición no cometieran errores. Digo que estos han tenido tiempo para ser subsanados; que no se merecían aquel trato y que el mayor error habría sido la involución que postulaban sus detractores. Digo que tiene que ser duro, para los supervivientes en el País Vasco de aquella misma UCD, toparse ahora con la misma incomprensión de hace más de tres décadas o con otra más injustificable aún, pues ya ETA no asesina como entonces, hecho irrebatible que debería permitir unas valoraciones más serenas. Lo que está sucediendo hoy ya sucedió ayer. Y, como ayer, debajo de ciertas invocaciones patrióticas que se mezclan y confunden con otras a las víctimas de ETA es imposible no detectar una reacción visceral contra la derecha que apuesta por la cen- N