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66 ABCdelOCIO VIERNES, 14 DE FEBRERO DE 2014 abc. es ABC C ine El robot de Google ROBOCOP Dirección: José Padilha. Intérpretes: Joel Kinnaman, Gary Oldman, Samuel L. Jackson. FEDERICO MARÍN BELLÓN El actor hace el papel del Dr. Frankenstein de Robocop Gary Oldman Es bueno sentirse inseguro El comisario de Batman participa en el remake de Robocop que busca repetir el éxito de los 80 FABIAN W. WAINTAL L a nueva versión de Robocop empieza con la polémica del pueblo norteamericano que no acepta la falta de razonamiento emocional de los robots y se niega a que ocupen sus calles... como policías. Es ahí donde Michael Keaton convence a Gary Oldman para convertir a un ser humano en Robocop. ¿Qué le gustaría que un robot haga por usted, si pudiera tener uno? Probablemente tendría un robot para escribir a máquina. Todos mandamos mensajes en el teléfono o un ordenador. Y aunque parece que nos comunicamos más, interactuamos cada vez menos físicamente. Eso es lo que pasa en cierta forma con Robocop cam- biamos demasiadas cosas porque po- que a lo mejor no lo vuelven a condemos, no porque necesariamente sea tratar de nuevo... ¿Para ser buen actor hay que ser también inseguro? lo correcto. ¿Un ordenador podría reemplazar ¿Ayuda? Creo que una dosis saludable, sí. No a un actor, con efectos especiales? No se puede, no se puede, no se pue- es ninguna neurosis ni nada neurótico. Simplemente pienso que si de, no se puede. uno va a seguir trabajando, ¿No hicieron King Kong con Hay hay que seguir trabajando un actor detrás? un límite bien. Siempre es bueno ver Sí, pero siguen necesitanen lo que algo y pensar que se puedo al actor. Un actor... que no necesihacemos con de mejorar la próxima vez, ta ser famoso ni ganar una el trabajo de en vez de sentarme y decir: Dios, soy excelente fortuna. Dios Jamás pensé que yo lo sea. Las computadoras no tienen ¿Y qué opina de un mundo rointuición, no pueden ser espontáneas ni pueden sorprenderte. Eso deado de cámaras en la calle, donde no se logra con un programa. Ahora, para estar más seguros, hay que ceme parece maravilloso que se le pue- der cierta libertad? da dar a alguien un nuevo brazo o una Es el gran debate del momento que pierna con esa tecnología robótica in- va a continuar: la seguridad y la libercreíble en la que están trabajando aho- tad. Debajo del paraguas de ciertas cora. Pero también pienso que hay un lí- sas, nos van quitando control poco a mite en todo lo que podemos jugar con poco, sí. Después de todo, con tantas cámaras alrededor, hoy todos somos el trabajo de Dios. Tom Hanks dice que todavía piensa famosos. on los restos de un policía muerto, dos puntadas y cuatro latas, el holandés Paul Verhoeven construyó los cimientos de su irregular carrera americana. Antes y después dejó películas notables, desde las Delicias turcas a El libro negro En todas ellas exhibió un retorcido sentido del humor y muy buen ojo para las mujeres. José Padilha, con un bagaje que no va mucho más allá de su impactante Tropa de élite entra en Hollywood por la vía más convencional del remake. El brasileño también demuestra capacidad autoparódica, mientras que los guionistas del encargo reconducen con ingenio la historia de un superagente de la ley, cuarto y mitad robot, con algún despojo humano. El reparto no es menos eficaz, con un Joel Kinnaman que ya debía su moderada fama a otra copia, la versión americana de la serie The Killing Si algo falla es el contexto. En 1987, la historia era rompedora. Hoy el protagonista parece un superhéroe con las gafas (o las lentillas) de Google. Incluso Josh Holloway, el cachas de Perdidos parece mejor preparado sin necesidad de coraza en una serie tan poco verosímil como Intelligence Las exhibiciones de ambos reconociendo caras y accediendo a datos van demasiado pegadas a la realidad. 2028 está a la vuelta de la esquina, pero se echa de menos algún avance rompedor, carencia que no se resuelve a base de tiros, ni aunque estos superen los que vio volar John Ford en toda su filmografía. Quedaba por explotar el drama interior de un personaje destruido y reconstruido, su lucha por retener un lado humano que no puede anestesiar ni el estupendo doctor Frankenstein que compone Gary Oldman. Hay algún apunte, que apenas se escucha entre los disparos. La película entretiene, pero le falta corazón, casi lo único que conserva el protagonista. C La familia unida L A SEGUNDA MUJER Dirección: Umut Dag. a primera secuencia muestra una típica boda en un pueblito kurdo de Turquía. Pero la verdadera parte antropológica de la película comienza después, en la casa vienesa donde vivirán los desposados (que no son los que parecían al principio) y su fami- L lia, siempre numerosa como suelen ser las de los inmigrantes ya establecidos. Es a partir de entonces cuando se desvela gradualmente el sistema de alianzas, secretos y tabúes, más vigentes en este tipo de familia que en el más desestructurado modelo europeo. El director, criado en una familia kurda afincada en Viena, sabe de lo que habla y así sentimos el raro privilegio de asomarnos a lo que sería una casa cerrada para un occidental. Dag fue también discípulo de Haneke, pero no ha heredado su gusto por el escalpelo: su mirada prefiere recalar del lado del humanismo todos tienen sus razones que diría Renoir) y de la observación discreta de sus personajes. La alianza entre las dos mujeres de un hombre ya mayor es sin duda el aspecto más llamativo de la trama (lo otro, los recelos de los cuñados, ya lo tenemos más visto) la previsible crisis de su amistad revela el precio a pagar para mantener la apariencia de unidad familiar. A. WEINRICHTER