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ABC VIERNES, 14 DE FEBRERO DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 35 JOSÉ M. DE AREILZA OTRA RELACIÓN ESPECIAL MÁS Hollande se ha convertido en un aliado fiable y serio de Estados Unidos, incluso más que David Cameron H Una mujer pasa junto a la valla de la antigua Embajada de EE. UU. en Teherán M. AYESTARAN La antigua Embajada de EE. UU. en Irán es un campus paramilitar Una visita a este edificio deja claro que los duros del régimen siguen teniendo fuerza MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL A TEHERÁN Tony Méndez nunca existió y la CIA no sacó a los seis diplomáticos de EE. UU. de Irán como cuenta la oscarizada Argo dirigida y protagonizada por Ben Affleck. Así nos lo cuenta nuestro guía en la antigua Embajada de EE. UU. en Teherán. Para penetrar en este histórico edificio y conocer la versión iraní de la crisis de los rehenes de 1979, hay que solicitar una visita guiada al Basij, fuerza paramilitar de la todopoderosa Guardia Revolucionaria. Las diez hectáreas del antiguo complejo diplomático son ahora un campus para la élite estudiantil del Basij. Un cartel con el lema El final de la dictadura bajo las iniciales USA en llamas nos da la bienvenida y deja claro que los planes del presidente Hasán Rohani de acercamiento a Occidente no cuentan con la aprobación del núcleo duro del régimen. El 4 de noviembre de 1979, meses después del triunfo revolucionario, cientos de estudiantes asaltaron la Embajada de EE. UU. en Teherán y retuvieron a 52 empleados durante 444 días. Mohamed Reza Shoughi es el encargado de guiar una visita que em- pieza en la antesala del nido de espías de la CIA ante un mural que mezcla las invasiones de Irak y Afganistán y los atentados del 11- S: Acciones organizadas por los propios americanos, porque los supervivientes aseguran que escucharon explosiones en las torres antes del impacto de los aviones asegura. Tras abrir una puerta blindada se accede a un pasillo con media docena de habitaciones. Aquí no podían entrar los diplomáticos anuncia Shoughi antes de detenerse frente a La sala de cristal reservada para interrogatorios y reuniones secretas. Shoughi ha visto seis veces Argo aunque la exhibición de la película está prohibida en los cines iraníes, las copias pirata están en el mercado negro y se ha proyectado en las universidades, asegura y le parece una gran mentira de principio a fin Dos habitaciones están dedicadas al material de oficina de la CIA, todo conservado en vitrinas y con las paredes decora- das con fotografías de la época. Los seis diplomáticos salieron de Irán gracias al embajador de Canadá, que fue quien falsificó sus pasaportes, y no la CIA afirma Shoughi, que insiste en que se les trató bien, se dejó en libertad a las mujeres y a los negros a los pocos días, como muestra de solidaridad por su sufrimiento en EE. UU. y en Navidad hasta les organizaron una fiesta con un pianista recuerda mientras muestra una de las fotografías. Sermón militar La crisis de los rehenes terminó después de que Washington aceptara nuestras condiciones y, sobre todo, después de que Jimmy Carter sufriera la humillación por parte del imán Jomeini, que le costó su reelección en 1980 detalla Shoughi mientras muestra las salas de falsificación de documentos, la oficina blindada en la que se realizaban videoconferencias con Washington y la centralita dedicada a las escuchas de las comunicaciones. De cierre, un sermón sobre los progresos militares de Irán, que le permitirían alcanzar Israel con misiles en apenas tres minutos, mientras que ellos necesitarían al menos siete Fin de la visita. En el exterior algunos de los murales míticos contra EE. UU. han sido sustituidos por frases de estudiantes que tomaron parte en el asalto. La Estatua de la Libertad con cara de calavera se sobrepone al actual maquillaje político. Una operación que, como opinan varios iraníes consultados, parece más un gesto de cara al exterior que otra cosa. Ben Affleck miente El guía del edificio ha visto seis veces la película Argo y asegura que es una gran mentira Imagen del régimen Pese a Rohani, la imagen de la Estatua de la Libertad con cara de calavera aún es el emblema del régimen enry Kissinger suele explicar que la única potencia que queda con vocación imperial es Francia. Este viejo admirador de la capacidad de un país para unir su poder en torno a objetivos permanentes de política exterior ha sido uno de los asistentes a la magnífica cena con la que Barack Obama honró a François Hollande en su visita de Estado. Ambos jefes de Estado son elegidos directamente por sus ciudadanos y su posición institucional es un reconocimiento republicano a la mayor fuerza simbólica de la monarquía. La posiblemente mejor diplomacia del mundo consiguió que la Casa Blanca desplegase el máximo protocolo y colmara de atenciones a Hollande, pero aún puede y debe echar una mano en Irán, el tablero internacional donde más se la juega el presidente Obama. El francés llegaba con una imagen maltrecha a Washington, de los brazos de su amante a los del guardaespaldas en la única moto oficial con chófer que circula en París (como han explicado los especialistas en política francesa, se trata del mismo colaborador al que envía a buscar cruasanes) Con todo, Hollande se ha convertido en un aliado fiable y serio de Estados Unidos, incluso más que David Cameron, con un Parlamento impredecible. Francia es el otro país europeo con capacidades militares importantes y dispuesto a emplearlas. El contraste entre el antiamericanismo del conservador Chirac y el atlantismo del socialista Hollande no puede ser más llamativo. Obama chapurreó francés con su aliado, lo tuteó, alabó el vino de su país aunque sirvió un tinto barato del Estado de Washington en la cena e improvisó una metáfora no muy acertada al decir que Francia y el Reino Unido eran como sus dos hijas, entre las que no podía elegir. Lo importante de esta alianza, en cualquier caso, es su contenido. El primer objetivo es trabajar juntos en Irán y en Siria. Jean Monnet, el francés que más influyó en el poder de Washington durante el siglo XX, ya estaría redactando un plan.