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ABC VIERNES, 14 DE FEBRERO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 El primer ministro belga, el socialista Elio Di Rupo, a su llegada al Parlamento para defender la ley de eutanasia infantil, que fue finalmente aprobada REUTERS REUTERS Bélgica aprueba la eutanasia infantil Verdugos de sí mismos JAIME GONZÁLEZ ¿Puede un niño decidir su propia muerte? ¿Puede un chaval de seis años elegir libremente poner fin a su vida? ¿Puede optar por no seguir viviendo cuando la enfermedad lleve aparejada un sufrimiento y la muerte resulte a corto plazo irremediable? Sinceramente, lo dudo, porque su entorno más próximo- -su familia- -actúa como elemento inductor, condicionante de una decisión que es imposible que pueda tomar con autonomía suficiente por carecer de la necesaria madurez intelectual. A los seis años, la vida es un tren en movimiento que no concibe estrellarse contra un muro. El concepto de muerte que tiene un niño es incompatible con el concepto de muerte de una persona madura, de forma que ningún crío de seis años quiere libremente dejar de vivir. ¿Quién puede garantizar que al elegir poner fin a su existencia no esté influido por el dolor, las opiniones y los sentimientos de sus seres queridos? ¿Sufre tanto como para desear morir o es el sufrimiento, la pena que observa en sus padres y hermanos, lo que le llevará a solicitar la eutanasia? El Parlamento belga aprobó ayer la ley que permite a cualquier menor de edad, sin límite alguno y con acuerdo escrito de sus padres o tutores legales, poner fin a su vida por sufrimiento insoportable La ley es atroz, bárbaramente antihumana, horrenda por lo que encarna: una mortal banalización de la muerte, concebida simplemente como la ausencia definitiva de dolor, un mero instrumento liberador de las penurias del cuerpo. Una ley desalmada que convierte al hombre al niño en este caso en verdugo de sí mismo, en juez único de su propia existencia. Alguien tendrá que explicarme cómo es posible que quien no está en condiciones de afrontar en solitario la vida pueda programar su propia muerte. ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuándo sobrepasamos el límite: ahora o la primera vez que utilizamos la muerte a modo de terapia? No hay barreras para la degradación del hombre. Avanzamos hacia la destrucción de la conciencia. Llegados a este punto, ¿qué hay más allá? Miren ustedes: nada.