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ABC LUNES, 3 DE FEBRERO DE 2014 abc. es cultura CULTURA 59 Tres papeles inolvidables Capote (2005) Philip Seymour Hoffman reinventó aquí al escritor norteamericano, papel que le valió su único Oscar La duda (2008) El duelo interpretativo con una Meryl Streep en estado de gracia hizo del sacerdote que encarna uno de sus papeles más memorables The Master (2012) El papel protagonista de este filme, que le valió otra nominación, arrastró además la polémica de su visión de la Cienciología Secundario inmenso ANTONIO WEINRICHTER Le dio tiempo a rodar 60 títulos en poco más de 20 años. Podía haberse quedado en secundario prestigioso o en estrella del cine indie cosa que de hecho fue durante unos años, porque no tenía hechuras de galán: era denso o espeso como decía él mismo quejándose de que le llamaban de todo menos guapo, pero el ronroneo ronco de su voz, que era la de un felino ágil de mente aunque fuera lento de movimiento, le bastaba para dominar el plano y ponérselo difícil a quien lo compartiera con él. Pero tuvo la suerte de llamar la atención muy pronto: no sólo fue actor fetiche del director Paul Thomas Anderson Magnolia sino que hacia el cambio de siglo encadenó papeles como el millonario excéntrico de El gran Lebowski o el depresivo superviviente de una mujer suicida de Liza Ya nada pudo pararle: nadie rechistó cuando clavó a Capote, aunque todos le recordáramos más frágil; y todos aplaudieron su villano en Misión imposible 3 Pero él daba más de sí en papeles ambiguos como el guru de The Master su última filigrana. años más tarde con un pequeño papel en un capítulo de la serie Ley y Orden (en los títulos de crédito apareció sin el apellido Seymour) Y al año siguiente daría el salto a la gran pantalla con cuatro películas, entre ellas la galardonada Perfume de Mujer con Al Pacino y Chris O Donnell. Los papeles secundarios se sucederían en títulos de relevancia, e iniciaría una colaboración estrecha con el director Paul Thomas Anderson, que se mantuvo desde su debut con el thriller Sidney hasta el final de su carrera. En 1997 tuvo su primer gran éxito de taquilla, también como secundario, con Twister Ese mismo año volvería a trabajar con Anderson en la aclamada Boogie Nights junto a Mark Wahlberg. La película recibió excelentes críticas y tres nominaciones a los Oscar. En 1999, Hoffman recibiría una doble nominación por su interpretación de un travesti en la comedia de acción de Joel Schumacher Flawless OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE LA CARA OCULTA DE CUALQUIER COSA Asumió al final ese terrible primer plano como solía, desalojándole la calma al domingo de una patada hora toca buscarle un final comprensible a alguien como Philip Seymour Hoffman, un portentoso creador de incertidumbre y turbación en la pantalla, alguien que estrujó el plano hasta que sonaba la alarma, como si entrara en campo con la inminente misión de sacar de allí la calma. Y la súbita noticia de su muerte producía ayer todo eso, incertidumbre, turbación, alarma... asumió al final ese terrible primer plano como solía, desalojándole la calma al domingo de una patada. Aunque había hecho ya casi veinte películas, podría decirse que Philip Seymour Hoffman irrumpió en el sitio en el que le esperaba el cine con Happiness ese vitriólico retrato de las zonas oscuras del hombre firmado por Todd Solondz en el que la perversidad estaba vestida con divertidos harapos de normalidad. Esa fue, en realidad, la película en la que este actor advirtió con un allá voy. Un físico peculiar, como esculpido con más piedra de la necesaria, con un rostro tramado en rojos y amarillos y con una mirada y una sonrisa que animaban a sopesar la cara oculta de cualquier cosa, lo convirtieron en el mejor resumen narrativo de un director como Paul Thomas Anderson, con el que trabajó en Sidney en Boogie Nights en la increíble Magnolia en la delirante PunchDrunk Love y especialmente en The A Entre Capote y The Master Pero sería en 2005 cuando su carrera despegaría de manera definitiva con el filme Capote En él encarnaba de manera magistral a Truman Capote en el momento de concebir A sangre fría una crónica sobre uno de los crímenes más sonados en los Estados Unidos, en 1959, que se convirtió en un hito del periodismo y de la literatura, no carente de polémica. El papel le granjeó su único Oscar, además del Globo de Oro y el Bafta como Mejor Actor. Tras él llegarían filmes como Misión Imposible 3 La guerra de Charlie Wilson película por la que sería nominado a Mejor Actor de Reparto. También sería nominado al Globo de Oro por el drama independiente La Familia Savage Y llegaría otra nominación a los Oscar, por la película La duda Tras tomarse un descanso en 2010, sería nominado a un Bafta por Los Idus de marzo de George Clooney. En 2012, otra vez a las órdenes de Anderson, protagoniza The Master que le valió una nueva nominación a los Oscar. Se llevaría la Copa Volpi a Mejor Actor en el Festival de Venecia. También se metería en la piel de un violinista en El último concierto Su último estreno, hace un par de semanas, fue God s Pocket de John Slattery. raciones al New York Post dejaban entrever el temor de un trágico desenlace. Mientras un vecino tildaba al actor de alma atormentada un pariente confesaba su preocupación por los asuntos en los que estaba metido Nacido el 23 de julio de 1967 en Fairport (Nueva York) Philip Seymour Hoffman estudió interpretación y se graduó en la Universidad de Nueva York. Sus primeros pasos en una compañía teatral coincidieron con su primer programa de desintoxicación del alcohol y de las drogas en 1989. Su debut profesional llegaría, dos master donde su personaje, el iluminado Lancaster Dodds, batallaba en un sorprendente atado de nudos contra el hilo suelto e ingobernable de Joaquin Phoenix, dejando en la pantalla lo que quizá sea la más absoluta y completa lección interpretativa, desde sus extremos hasta sus centros; cualquier cosa que se quiera saber sobre el espolón de dos actores a muerte, está ahí, en esa gallera. Pero su huella en la cumbre es el modo en que se apoderó en Capote de las maneras y del alma del escritor. Esa película de Bennett Miller que hubiera conseguido disipar hasta la ingeniosa réplica de Truman Capote, y que sólo podía traerle una respuesta al actor, su Oscar de interpretación. El manto del Oscar le sirvió a un actor tan lleno de capas como Philip Seymour Hoffman para desnudarse un poco, para prestarle ese físico alarmante a películas que lo necesitaban con urgencia, a títulos como Misión imposible 3 o Los juegos del hambre donde un villano empachado de fulgores rojos y amarillos mantuviera vivo el encendido de la mecha hasta el final. Su natural facilidad para hornear sin aparente esfuerzo a un gran villano de película convierten aún en más admirable esos escasos registros en los que escondía sus inclinaciones entre las mangas de un personaje enrevesado, más difícil de traducir a los códigos morales previstos, como el rencoroso y emotivo músico que invocaba a Dios y al diablo en El último concierto Nadie podría haberle encontrado un resquicio a ese hombre incomprensible de la crepuscular película de Sidney Lumet Antes de que el diablo sepa que has muerto salvo él, que misteriosamente entendía (y hacía entender) que lo abyecto era sólo un resorte al alcance de cualquier tipo mediocre. Alérgico a la claridad, Philip Seymour Hoffman ha muerto poniéndole un pellizco de confusión negruzca al domingo, y su pasado de adicciones y confesiones deja en el aire el mismo ánimo que dejó siempre a sopesar la cara oculta de cualquier cosa.