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ABC LUNES, 3 DE FEBRERO DE 2014 abc. es economia ECONOMÍA 53 EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA El baile de las telecos Una de las muchas consecuencias de haber estado tres años estigmatizados es que algunas compañías fundamentalmente las internacionales con presencia en España no han mantenido al día sus inversiones. El caso del sector de las telecomunicaciones es un buen ejemplo de las operaciones corporativas que se barruntan. Vodafone, por ejemplo, después de verse sobrepasado durante estos últimos tres años y no haber participado en el despliegue de fibra óptica, pretende recuperar el tiempo perdido Jazztel en Bolsa En euros por acción 9,00 8,50 8,00 7,50 7,00 6,50 6,00 5,50 5,00 F M A M J J 2013 A S 9,121 O N D E 2014 comprando la compañía de cable española Ono. La compañía inglesa, si quiere seguir compitiendo en el mercado español, no puede dejar escapar el tren de la línea fija porque por ahí va el mercado de las telecomunicaciones. Las antiguas telefónicas están compitiendo por dar el servicio completo línea fija, móvil, datos y contenidos porque saben que va a ser lo que los clientes exijan y la mejor forma de retenerlos y, por supuesto, rentabilizar Sin embargo, parece que Vodafone no es la única compañía que ha hecho este sencillo análisis y se ha percatado de la importancia que tiene tener una red de fibra en un país de cuarenta y tantos millones de personas lo que lo convierte en el cuarto mercado de la zona euro Liberty Global, que hasta ahora no tiene presencia en España, parece que también quiere participar. El baile en el sector de las telecomunicaciones ha empezado y son muchos los pretendidos Orange, Jazztel, Prisa La llegada, además, de algún invitado inesperado revolucionaría el patio. Las primeras parejas ya han saltado a la pista, pero lo importante en todo baile no es con quién empiezas, sino con quién acabas. Evolución IBEX Small Caps En puntos 5.000,0 5.380,30 4.500,0 4.000,0 3.500,0 2014 2013 Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Ene Enero marca el camino En el mes de enero, el único índice bursátil de los mercados relevantes que ha acabado en positivo, aunque por poco, ha sido el Ibex 35 por otro lado, el Ibex small caps ha subido un 10 El resto de índices han acabado con pérdidas más o menos abultadas por el ajuste que se ha producido a final de mes como consecuencia del repunte de la volatilidad generada por los países emergentes. Este mejor comportamiento relativo que está teniendo la bolsa española desde mediados del año pasado merece una reflexión. Las razones que están detrás reducción de prima de riesgo, recuperación económica mejor y antes de lo esperado y reversión del flujo de capitales irán a más durante el año que acabamos de estrenar. La clave, sin embargo, en lo que respecta a la bolsa, es la valoración, y en el caso español es el hecho diferencial en comparación con sus homónimas de los países más fuertes. La renta variable española está barata para el momento del ciclo en el que nos encontramos. Tenemos por delante años de recuperación fuerte de beneficios en un entorno, además, de márgenes sostenidos. Este es el mejor de los mundos para el inversor en renta variable. La velocidad de esta recuperación es difícil de anticipar, aunque el descuento relativo con el que cotiza el mercado español respecto a sus comparables es el mejor indicador de que esto se puede producir más pronto que tarde. ESPAÑA, NUEVO MODELO PRODUCTIVO El Gobierno quiere jugar a la alemana y hacerlo mejor que los alemanes en materia de contención de costes laborales H ay que ganar a Alemania jugando como los alemanes. Esta es la semejanza deportiva que resume lo que al parecer es la piedra angular de las políticas económicas de este Gobierno: todo está orientado a las ganancias en competitividad. Es decir, recuperar el tiempo perdido y devolver a la economía española a su lugar a través del proceso de devaluación interna en el que estamos inmersos y no como se ha hecho históricamente con las socorridas devaluaciones. No es el déficit público, ni siquiera los bancos que son temas menores- es la competitividad. La enorme destrucción de empleo ha sido el primer empujón; a partir de ahora toca hacerlo a través de la contención de los costes laborales jugar a la alemana y mejor que los alemanes Esta es la esencia del mensaje que están transmitiendo desde La Moncloa para vestir lo que ha sido la política económica de estos dos últimos años. Resulta que sí había un objetivo predefinido y, mira por dónde, las distintas decisiones que se han adoptado de forma atropellada y poco coordinada Guindos 1 y Guindos 2, reforma laboral 1, los distintos gatillazos de Soria, la (cuasi) reforma de las administraciones públicas estaban todas encaminadas a recuperar la productividad perdida. El mensaje está calando más entre las huestes internacionales, como es lógico. Aquí, se quejan, somos unos descreídos. La evolución del cuadro macro español de estos últimos años es espectacular y se vende solo, siempre que no se conozca cómo se han parido las distintas iniciativas económicas. La reforma financiera es un buen ejemplo de cómo de convencidos están, o por lo menos estaban, de lo que se traen entre manos. Era tal el nivel de convencimiento y con- fianza que transmitían que al final a la troika no le quedó otra opción que desembarcar en España para acabar protagonizando uno de los rescates del sistema financiero más baratos de los vividos últimamente (inferior al 4 del PIB) La reforma de las Administraciones Públicas es otro buen ejemplo. La montaña de duplicidades y triplicidades parió un ratón o ratona (cora) en su caso. La laboral, tres cuartas partes de lo mismo. Claro que los periféricos tenemos que demostrar el doble y en el caso español nos lo hemos ganado a pulso. Ahora bien, el Gobierno en las próximas semanas tiene una magnífica oportunidad para demostrar que están a la altura de sus palabras y que realmente lo apostarían todo a lo que están pregonando. La reforma fiscal en ciernes y la segunda vuelta de la laboral van a ser un magnífico examen para ver si de verdad están legislando para recuperar la productividad perdida. Va a ser muy fácil de medir. Y, visto lo visto, es muy poco probable que vayan a plantear nada rotundo, nada que vaya más allá de lo estrictamente necesario. La convicción se demuestra con hechos y no con apabullantes lecciones magistrales cantadas con vehemencia.