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92 MADRID SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014 abc. es madrid ABC Adiós a Carlos París Muere a los 88 años el presidente del Ateneo de Madrid ABC MADRID El filósofo, escritor y presidente del Ateneo de Madrid, Carlos París, falleció ayer en Madrid a los 88 años debido a una bronconeumonía, según informa esta institución en su página web. París (Bilbao, 1925) que fue ingresado repentinamente en un hospital hace escasos días, permaneció activo hasta el pasado día 22 de enero, cuando participó en una reunión de la Junta de Gobierno del Ateneo, que pasa por una situación delicada. Y el día 9 de enero había presidiCARLOS PARÍS do una cena en apoyo de la institución, que en febrero del año pasado vendió nueve obras de arte de su propiedad para tratar de paliar la grave situación económica que atraviesa, tras haber pasado de recibir subvenciones públicas por 875.000 euros en 2008, a 55.000 euros en 2013. El sustituto interino del Ateneo será el vicepresidente primero, Pedro López Arribas, hasta que se celebren elecciones el próximo mes de mayo. París era catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y ocupaba la presidencia del Ateneo desde 1997, tras haber renovado su mandato tres veces. El canadiense, anoche, durante su actuación en el madrileño Palacio de Deportes DE SAN BERNARDO Noche de burbujas Michael Bublé conquistó anoche a los madrileños con un espectáculo digno de Las Vegas MARTÍN BIANCHI MADRID Traducido a varios idiomas Fue el primer decano de la Facultad de Filosofía y Letras elegido al iniciarse la etapa democrática y ejerció cargos de relevancia como los de presidente de la Sociedad Española de Filosofía y de la Asociación Rubén Darío de Amistad HispanoNicaragüense. Escribió numerosos libros de creación filosófica y literaria, traducidos a varios idiomas, como Física y Filosofía Unamuno- Estructura de su mundo intelectual Crítica de la Civilización Nuclear Fantasía y Razón: Odiseo Don Quijote y Fausto o Memorias sobre medio siglo: de la Contrarreforma a Internet Casado con la escritora y abogada feminista Lidia Falcón, era, además, doctor honoris causa por la Universidad de Valencia. La búsqueda de la verdad resulta inseparable de la pugna por la justicia y por la igualdad. Son estos los ideales que quisiera estimular desde el Ateneo había señalado el intelectual vasco, que siempre fue muy crítico con el poder establecido y que perteneció al Comité Central del PCE. Cuando Michael Steven Bublé tenía 25 años y estaba a punto de abandonar su sueño de convertirse en una estrella de la canción y redirigir su vida hacia el periodismo, una de sus maquetas caseras llegó a las manos del ex primer ministro de Canadá, Brian Mulroney. Encandilados por su voz de jazzmen renovado, Mulroney y su esposa le invitaron a actuar en la boda de su hija donde llamaría la atención de los ilustres invitados con el clásico de Kurt Weill Mack the knife Después llegaron los contratos con David Foster, el productor de estrellas como Madonna o Céline Dion; los cuatro premios Grammy; las giras por todo el mundo y hasta el aval del mismísimo Paul Anka, quien se convirtió en uno de los productores de su álbum debut. Doce años y treinta millones de discos vendidos después, Michael Bublé es ya un icono del jazz actual con su estilo de crooner moderno que renueva los clásicos de los años cincuenta, mezclándolos con temas actuales e incluso de creación propia, en una fórmula genuina que ya ha viajado por todo el globo. Y anoche llegó el turno de Madrid. Un Palacio de los Deportes con entradas agotadas desde hacía meses a pesar de los prohibitivos precios escuchó las primeras notas de un Fever presentado entre llamaradas sobre el escenario, que lucía para la ocasión al más puro estilo Las Vegas Sands. Tras sus dos primeros temas, el crooner se presentó al soberano como Miguelito Burbujas en un español tan exiguo como encantador. Y, tras las presentaciones, no dudó en bajar del escenario para abrazar a su público y conceder el deseo de dos fans que portaban una pancarta suplicando una foto con el artista. Confesó las dificultades de la paternidad primeriza reconociendo que su hijo se porta mejor que Justin Bieber y con su look habitual de gentelman desenfadado y la seguridad de un showman dio comienzo al espectaculo. Bublé utilizó el legado del vocal jazz para interpretar, sin pretensiones, su canción favorita: el imperecedero You make me feel so young de Sinatra; y cantar, con voz inmaculada, su personal versión del How can you mend a Fórmula genuina Con su estilo de crooner moderno, renueva clásicos de los años 50 mezclándolos con temas propios broken heart de los Bee Gees. Y así Bublé homogeneizó su viaje del pop al swing con una numerosa orquesta que le sentaba como un guante, un público que supo manejar, y una puesta en escena que por momentos trasladaba al público a los casinos de Nevada. Su Come dance with me convirtió la cancha en una pista de baile improvisada y tras presentar a su banda como si de un equipo de rugby se tratara, interpretó su éxito Everything que afirmó haber compuesto a los 17 años. Para salirse de los clásicos, el escenario se transformó en una disco con aires ochenteros y sonó el Get lucky de Daft Punk a lo Bublé y un sorprendente I want you back de los Jackson 5, que interpretó con el grupo vocal telonero. Tras un All you need is love no apto para diabéticos, con confeti de corazones incluido, Burning love de Elvis Presley levantó al público de sus asientos, siguiendo con Its a beatiful day tema de cosecha propia con el que cerró el repertorio. Para los bises, Cry me a river elevó al cantante unos cuantos metros sobre el público hasta casi juntarse con una cortina de fuegos artificiales. Y con Save the last dance for me el canadiense se guardó su último baile para el público, del que se despidió con una estrofa a capella correspondida con una puesta en pie unánime. Bublé hizo honor a su nombre con un concierto que se fue elevando como burbujas en una copa de champán.