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70 GENTESTILO SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014 abc. es estilo ABC MANUAL DE USO Segundones PEDRO LETAI H Como en el amor, el primero es eterno y el segundo casi un amigo gay. Se busca una consolación para el perdedor recordado. Lo importante es participar, nos decían los payasos de la tele. Pero la derrota se queda. ¿Cómo están ustedes? ISTÓRICOS. Empiezan con Abel, un intenso que cuidaba ovejas y que fue el primero en escuchar te lo dije. Sancho Panza se ganó el cielo tan cerca del suelo, y Collins viajó hasta la luna para no tocarla y caer. Ya no salió ni a por tabaco y se le llenó la vida de adjetivos increíbles, algunos ya admitidos por la RAE. Á NGELES Y DEMONIOS. Mi favorito es el Príncipe Harry, que encontró en la parranda un breve espacio en el que existir con mucha más Príncipe Enrique enjundia que en su incierto y monárquico destino. Y mi repudiado, Art Garfunkel. Acaso cumplía una función social, una terapia colectiva, no sé. Nunca le acepté psicológicamente. C LASE POLÍTICA? Los eternos segundones que ansían un TRATADO DE MALAS MANERAS Gourmets, al rincón EMILIA LANDALUCE Bar El Mosky LO MEJOR Comida sin tonterías. Especial mitómanos LO PEOR Calorías sin medida PRECIO Asequible. Un bocadillo gigante, 10 euros ¿DÓNDE? Paracuellos del Jarama, Paseo del Radar, 18 Curioso giro del destino verbal el sufrido por gastrónomos y comilones. ¿Acaso hay algo más trágico para dos vocablos tan sonoros que haber sido acorralados por los gourmets? O peor aún... lo gourmet. La conquista ha sido silenciosa. Empezó por los rincones de los grandes almacenes. Después, pasó a las páginas de revistas y magacines, demasiado acostumbrados a travestir lo que simplemente está o es bueno de hortericultura glamour y lujo a granel. La RAE tampoco pudo resistir el envite y desde hace algunos años admite el término gourmet, aunque todos leamos gurmet. Se trata de un préstamo francés que lo define como una persona que sabe discernir la buena cocina y el buen vino El gourmet, por lo general, se jacta de exquisito, otro palabro repugnante pronunciado por la subespecie de marras en josebonés: ejquisito No es sino ufanarse de una trágica condición, pues lo gourmet suele servir como coartada comercial para congelados de tercera y ensaladas ¿templadas? con pulgones, aunque bien embadurnadas de siropes, quesos de cabra legionaria y folle gras versión basta de ese atavismo troglodita que es el foie. Dice el Diccionario del Diablo que un caníbal es el gastrónomo que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina Del salvaje caníbal al gourmet cursilón median milenios de sibaritas, tragones y algún que otro comilón. GOURMET Lo dicho, gastrónomo, bellísimo término, que evoca al hombre que mira las estrellas Michelin. Referidos a establecimientos, descarten también manjar, e importantísimo: delicatessen. Mejor, utilice: me gusta mucho comer, comilón. Y sobre la tienda donde se compran: no hay palabra José más hermosa que ultraBono marinos. PROBANDO VOY Bocadillos como espadas láser ROSA BELMONTE CUERDO DE ATAR Colorín de pintora ÁNGEL ANTONIO HERRERA Blanca Cuesta es artista del ¡Hola! pero por estos días se queda sólo en artista, porque expone obra de pintora en una galería de Madrid. Blanca ha entrado en la pintura, con este alarde, lo que no quiere decir necesariamente que la pintura haya entrado en ella. Entre los famosos inquietos, no habíamos prosperado de las gitanas que pinta Lolita, pero he aquí que Blanca se descuelga con unos lienzos de abstracción, que son un mareo de colores. No por ello resulta Blanca menos naif, aunque reitera que en lo suyo hay expresionismo Lo que aún le falta en sabidurías lo derrocha en materiales. Tiene algo de lo que hace al óleo Palomo Linares, por citar a otro famoso con vicios de pincel, sólo que Palomo tiene ya hasta destrezas de torero de espátula, y paciencias de reincidente. No seré yo quien le quite ilusiones a la muchacha Cuesta, porque casi la prefiero posando con un mural propio de fondo antes que posando en el colorín con sus dos familias íntimas: la familia propiamente dicha, salvo la suegra galerista, y luego la familia de tatuajes, que también hace mucha amenidad y necesita desplegable. Vale que El Mosky no es la Mermaid Tavern isabelina ni el bar del Algonquin, pero que sea el restaurante de referencia de Belén Esteban lo hace interesante y digno de peregrinación. Al menos para esta sección, siempre a la busca de lo intrascendente. Además, tampoco el Algolquin era tan importante, que Dorothy Parker decía que allí lo único que había era un montón de bocazas que se guardaban los chistes durante días esperando el momento adecuado para soltarlos. El Mosky, que está en Paracuellos del Jarama, es más parecido al bar Reinols de Aída Pero mucho más pequeño y sin un Mauricio Colmenero. Con un servicio amabilísimo. Auténtico, por utilizar el término que tanto gusta a su mentora. Tiene unas siete u ocho mesas, un proyector con una pantalla enrollada, un gran televisor (con Cuatro, con Cintora) una máquina de tabaco y, al mediodía, una clientela de obreros con manchas en el mono. Detrás de una nevera está todavía arrumbado el cartelón que celebraba los 100.000 ejemplares vendidos del libro de la Esteban, Ambiciones y reflexiones Lo presentó en el hotel Wellington, pero celebró las ventas en su bar de cabecera. En casa. Su casa, andando, estará a unos diez minutos. Paracuellos tiene en el imaginario popular una significación que Belén Esteban está ayudando a mitigar. Es más eficaz que Ray Donovan y Olivia Pope juntos. Y menos mal que no dieron a Madrid los Juegos del 2020, que a alguna lumbrera se le había ocurrido que la competición de tiro fuera en Paracuellos. La localidad madrileña es famosa por lo que todo el mundo sabe y por ser el lugar de residencia de Belén Esteban. Pero vuelvo a las cosas del comer. A las enormes cosas de comer. En El Mosky la comida equilibrada debe de poner a la clientela tan nerviosa como un cocodrilo hambriento en el baño. Al cocido, los macarrones y otras comidas de menú, se añaden unos bocadillos como de 60 centímetros. Como espadas láser. Un bocadillo de esos es capaz de alimentar al equipo de asesores del Real Madrid. Se llama Especial Mosk y hay tres modalidades. Yo me zampé el número dos. A la salud de Dukan. A ver. Lomo, jamón york, queso, tortilla francesa, lechuga, tomate, cebolla y pimiento verde. Paracuellos fusión. Un bicho como un autobús. 10 euros. Y un kilo de lorzas para mi cintura. También me jalé un plato de patatas bravas. From lost to the river To el ferlosiano Jarama Como antídoto me esperan diez retiros corriendo, cinco sesiones de crossfit y un candado en la boca. Decía Patsy, de Absolutamente fabulosas que el último mosquito que le picó tuvo que ingresar en la clínica Betty Ford. El que me pique a mí, que vaya pidiendo cita en la Buchinger.