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66 GENTESTILO SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014 abc. es estilo ABC Escapada a Nueva York y reboda para la juez de los ERE, Mercedes Alaya La instructora alterna las declaraciones de los imputados con la búsqueda del vestido MERCEDES BENÍTEZ SEVILLA Ni el secreto del sumario de UGT, ni la declaración de los hermanos Ruiz Mateos por los ERE ni el Betis. Ninguna de esas importantes macrocausas era ayer el tema de conversación en los tribunales. No. El comentario de pasillo en los juzgados era la inminente boda o reboda de la juez instructora del sumario de los ERE fraudulentos, que volverá a casarse el próximo 15 de marzo en la basílica del Gran Poder de Sevilla, el mismo Señor del que es un fiel devoto Manuel Ruiz de Lopera, el expresidente del Betis imputado por la misma juez. Sin embargo, parece que Alaya lleva la boda muy en secreto. De hecho, según cuentan, piensa invitar nada más que a su círculo más estrecho de amistades y a sus familiares. Tanto es así, que ayer ni los funcionarios del juzgado lo sabían. Nos hemos enterado por ABC decían. Lo mismo que los dos escoltas que ayer admitían que la magistrada no les había dicho ni pío y que tampoco saben si tendrán que acudir a escoltarla a la sevillana plaza de San Lorenzo. El novio Jorge Castro, auditor, es el marido con el que Alaya volverá a casarse (renovará los votos después de treinta años de matrimonio) en la basílica del Gran Poder ya que Alaya no sale a tomar café con sus compañeros. Ayer alguno de ellos lo reconocía con un poquito de envidia: A mí no me ha llegado la invitación decía uno, mientras que otro de los letrados personados en los ERE se presentó en el despacho de la juez con el ABC debajo del brazo, aunque al final no fue capaz de mostrarle la página con la exclusiva de su boda. Sin embargo, un tercero sí que admitía estar entre los invitados. ¿Cómo os habéis enterado? se preguntaba, sin querer soltar prenda de la boda. Y, por supuesto, también estarán sus familiares. Los primeros, sus cuatro hijos, fruto de su unión con Castro. Y luego, el resto. En cualquier caso, la boda no fue obstáculo para que ayer la juez más famosa de España siguiera adelante con la instrucción del caso de los ERE. Alaya, que llegó al juzgado más temprano de lo habitual, vistiendo traje color crudo y chaqueta negra, interrogó a los hijos del empresario José María Ruiz Mateos como si tal cosa. Ignorando que, ayer más que nunca, todos estaban pendientes de ella. De hecho, una de las principales incógnitas que, con esto de la inminente boda, se añaden al caso, es si la juez cerrará la macrocausa de los ERE antes o después. Si lo hace antes, tendrá que ser a primeros de marzo. O si lo dejará para la vuelta, a partir del 25 de marzo. Lo que sí está claro es que estas semanas tendrá faena. Tiene dos importantes citaciones, una de ellas la próxima semana y la otra el 25 de febrero. Preparar el gran día Luego, si no señala más declaraciones, podrá dedicarse a preparar el gran día. Antes del 15 de marzo necesita hacerse con el vestido de novia que todavía no tiene. Nadie sabe si se decantará por un traje de chaqueta (lo clásico para las bodas de plata) o se dejará llevar por las nuevas tendencias. Lo que está claro es que, conociendo lo que a Mercedes Alaya (nacida en Écija en junio de 1963) le gusta arreglarse, no dejará ningún detalle a la improvisación. Está claro que echará el resto y también que muchos diseñadores estarían encantados de ser los elegidos para vestirla. Otra duda es qué hará con su pelo. Siempre lleva la melena suelta, pero, en una ocasión como esta, es posible que se haga un recogido. Y también que acuda a algún centro de belleza para lucir radiante el gran día. En cualquier caso, ayer Alaya siguió como siempre y estuvo en el juzgado hasta las tres de la tarde. En su despacho y sin levantar cabeza. Después se marchó con sus escoltas y su taxista de siempre. Quién sabe a qué dedicará el fin de semana. ¿A dictar un nuevo auto o a preparar el traje de novia? Eso pertenece al secreto. Pero no al del sumario. Viaje nupcial Pero además de la boda habrá viaje de novios, aunque, al parecer, lo harán al revés. Primero el viaje y después la celebración. Fuentes judiciales aseguran que ha pedido días de asuntos propios, del 7 al 25 de marzo. Así, primero se escapará a Nueva York unos días con su marido (igual renueva allí su armario aprovechando las ofertas de la Gran Manzana) Y después podrá preparar con tranquilidad el día de la ceremonia. Pero, además, cuentan en su entorno que la parte contratante de la primera parte (el auditor Jorge Castro) podría tenerle preparada alguna sorpresa más. Normal, si se tiene en cuenta que no celebraron como hubieran deseado su verdadera boda hace treinta años y tampoco, por otras circunstancias, pudieron hacerlo cuando cumplieron las bodas de plata. Ahora están dispuestos a dar la campanada. Ese día los acompañarán, sobre todo, sus amigos de la época de la Facultad de Derecho de Sevilla. De aquella época, esos años en los que Mercedes Alaya fue nombrada borrega (así llaman en la novatada de la facultad a la elegida) y cuando, entre las bromas que le gastaron, la tiraron a la fuente de la antigua fábrica de tabacos de Sevilla. Entre los invitados habrá también algunos jueces, pero no demasiados, Trabajadora incansable La juez ha pedido días de asuntos propios del 7 al 25 de marzo Invitados Serán pocos. Familia y amigos. Jorge Castro, su marido, prepara sorpresa