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ABC SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014 abc. es estilo GENTESTILO 63 más un caso de adopción filial cuando este atravesaba una profunda crisis personal y artística. Delfina es alguien muy especial e inusual por su altruismo, por hacer favores sin favoritismos, por exigir a cambio solo buenas formas y buena educación añade. A mí me adoptó y me sumó a su familia con un nivel de generosidad que no he visto nunca Hortalá alargó su estancia en el célebre Delfina Studio de la calle Bermondsey desde 1996 a 2001, cuando la residencia se convirtió en epicentro de la vanguardia artística londinense gracias a un popular restaurante donde los artistas comían por una libra con calidad de estrella Michelin. A punto de cumplir 87 años, Delfina mantiene un nivel de vida que va frenéticamente de lo doméstico a lo cosmopolita. En 2007 decidió volver a las andadas tras realizar un viaje a Su separación Creo que fui una de las primeras mujeres divorciadas de España Retorno a la Fe He hecho siempre lo que me daba la gana Hace quince años, me di cuenta de que necesitaba algo más Siria. Quería seguir ayudando, y creó la Delfina Foundation en la zona de Victoria, en el corazón de Londres. Vive en una casa en Chelsea decorada con algunos de los cuadros de Joaquín Sorolla y otros impresionistas españoles que heredó de su padre. Pero su austeridad sorprende. El otro día llegué a la fundación y me puse a fregar porque son todos unos señoritos y están muy malcriados, me pongo enferma exclama, en referencia a los ocho artistas que ocupan su fundación. Así lo testifica Asunción Molinos, la artista española afincada en Egipto que figura entre los actuales residentes de Delfina para un proyecto sobre Política de la alimentación En Oriente Medio, Delfina es una diva explica. Invierte en la parte invisible de la creación, que es la investigación, hace lo contrario que la jequesa catarí que gastó más de cien millones en un cuadro de Francis Bacon, es una filántropa de las que ya no existen cree. La ostentación, el figurar, no forman parte del vocabulario vital de una mecenas desinteresada. Nunca he sido miembro de nada, nunca he querido meterme en nada oficial; ahora tengo que ir a muchas cosas y me pone de un humor de perros se queja. Con un hombre más joven Tras divorciarse de su primer marido, un banquero al que conoció en Oxford y con quien tuvo sus cuatro hijos (uno de ellos murió con 17 años) se compró una finca en Wiltshire. Allí ayudó a grabar un disco a sus amigos de la banda de rock progresivo Soft Machine. Les producía un joven Richard Branson, que se llevó también a casa de Delfina a los miembros de Pink Floyd. Nunca he sido buenecita dice risueña. Allí venían todos los jóvenes españoles, los de familias franquistas y los antifranquistas, y yo les daba de comer a todos recuerda. Entre aquellos, un hijo del general Gutiérrez- Mellado. Unos y otros salían de allí con una bolsa con comida para toda la semana. En la vida he hecho todo lo que me ha dado la gana afirma sin pretensiones. Tras su primer divorcio, se casó de nuevo con un hombre de 20 años cuando ella tenía 45. Con él montaría la residencia de Bermondsey, hasta su separación. Yo creo que fui una de las primeras mujeres españolas en divorciarse, lo pude hacer porque era inglesa dice. Se considera una mujer progresista. Su madre, María, era puritana, sin tonterías Sus hijas las quería limpias y buenas, y punto. Era la única que iba a misa en una familia de izquierdas. Una práctica que Delfina ha abrazado de forma sobrevenida. Hace quince años, de pronto me dije que necesitaba algo más, que tenía cierta edad y que tenía que pensar en otras cosas nos explica. Desde entonces va a misa diaria, a menudo en la iglesia del Brompton Oratory del centro de Londres. Y tiene un sacerdote inglés como padre espiritual. Cuando cuento a mis primos, que eran todos comunistas, que ceno los sábados con él, me miran horrorizados