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ABC SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014 abc. es cultura CULTURA 47 A partir del próximo martes, el Museo Thyssen dedica una retrospectiva (la primera en España después de 30 años) al maestro postimpresionista, precursor del cubismo y el más cotizado de la Historia del Arte De izq. a dcha. Cézanne, en la región de Auvers, en una salida para pintar al aire libre (c. 1874) y tres de sus obras presentes en la exposición: Naturaleza muerta con flores y frutas (c. 1890) Nationalgalerie de Berlín; Retrato de un campesino (1905- 1906) Museo Thyssen; y Gardanne (1885- 1886) Metropolitan Museum de Nueva York Las cartas de Cézanne Mi querido amigo su correspondencia con Zola BORJA BERGARECHE CORRESPONSAL EN LONDRES la misma atracción por esta montaña sagrada. Tanto que su última morada, el castillo de Vauvenargues, donde está enterrado, se halla justo a los pies de Sainte- Victoire. Guillermo Solana subraya que Cézanne abordaba las naturalezas muertas como paisajes y éstos como naturalezas muertas, como podemos apreciar en las dos últimas secciones de la exposición. Una sala reúne un buen conjunto de naturalezas muertas, en las que el pintor va abullonando el mantel y crea con él unas formas que evocan claramente la Sainte- Victoire. La mesa prácticamente desaparece de sus composiciones. Cuelgan, además, cuatro pinturas de su célebre serie del cántaro de gres. Hay en la muestra importantes préstamos de la Tate, el MoMA, la Fundación Beyeler... Sorprende que no haya ninguno del Museo d Orsay de París, que atesora la mayor colección del pintor. ¿Por qué? Tiene que preguntárselo a ellos responde Solana. Parece que la tensión entre los dos museos no ha desaparecido. Por otro lado, Cézanne pintó los paisajes de lugares como L Estaque y, especialmente, Gardanne como naturalezas muertas geométricas, con un juego de planos horizontales y verticales en el que las casas se agrupan exten- diéndose por el terreno. Semejan maquetas explica Guillermo Solana. Pocos meses después de la muerte del pintor, nacieron los primeros experimentos cubistas de Braque y Picasso. Dos vistas de Gardanne, préstamos del Metropolitan de Nueva York y del Museo de Brooklyn, anticipan claramente este rompedor movimiento. Una placa en este pueblo recuerda que allí nació el cubismo. Hoy los lugares de Cézanne en la Provenza francesa (Aix- en- Provence, donde se puede visitar su taller y el Museo Granet; L Estaque, Gardanne, la Sainte- Victoire... son centros de peregrinación para sus fieles seguidores, que son legión. Cézanne Site Non site Museo Thyssen. Paseo del Prado, 8. Horario: de martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Sábados, de 10.00 a 21.00 horas. Del 4 de febrero al 18 de mayo. Fotogalería de la exposición Paul Cézanne, incomprendido en vida, caricaturizado como un cascarrabias reaccionario, patriota y meapilas, fue reconocido una vez muerto como uno de los artistas más intelectuales y sofisticados de su generación. Una cualidad que fluye a borbotones en las cartas que se conservan a duras penas del pintor francés. Unas 250 han sido reeditadas en The Letters of Paul Cézanne una nueva traducción al inglés por Alex Danchev, uno de los grandes especialistas en el artista de Aix- en- Provence. Son textos llenos de ironía, de poemas de cosecha propia y cultísimas referencias a Virgilio, su vara de medir las pasiones en la vida. Malas pasiones fueron las que empujaron a su entorno familiar a malvender muchas de sus obras, incluidas sus cartas. Si su hermana pequeña, Rose, malvendió dos cuadros al marchante Ambroise Vollard por apenas 600 francos, su hijo Paul vendió nada más morir su padre en 1907 un lote de 29 lienzos por unos 213.000 francos, una cifra ridícula incluso en la época. Este no dudó en romper los cuadernos de bocetos de su padre para vender páginas separadas, que incluían muchos borradores de sus cartas. Cézanne no guardaba copias de las epístolas que escribía, ni de las que recibía. Algunas se conocen gracias a que su amigo íntimo, Émile Zola, le pidió recuperar las suyas, probablemente con vistas ya a su publicación posterior. El milagro de haber rastreado más de 200 se debe al trabajo de John Rewald, uno de los grandes historiadores del impresionismo en EE. UU. que las recopiló y publicó en 1937. De entre medio siglo de apasionantes, y apasionados, intercambios epistolares, destaca su intensa correspondencia con Zola en la década de 1850, originada cuando el joven Zola abandonó Aix, la ciudad a la que se mudaron sus padres cuando tenía tres años, para regresar a su París natal. Ambos habían crecido juntos, en la misma cuna solía decir el escritor. Y sus cartas revelan una cariñosa intimidad fraternal. ¿Te acuerdas del pino que se elevaba sobre la ribera del río Arc, que cubría con su frondosa copa el desfiladero que se abría a sus pies? Protegía nuestros cuerpos con sus hojas del calor del sol, ah le pregunta Cézanne en una fechada el 9 de abril de 1858. Tenía 19 años cuando se mudó su amigo del alma a la capital. Desde que te has ido de Aix, estoy abatido por una triste melancolía; no te miento, créeme, me siento pesado, estúpido, lento le confiesa a Zola. Cher Zola Carissime Zola, salve Mein lieber Freund Así arrancan sus cartas. Y comparte con él sus desamores de juventud. Me atrapa una especie de tristeza interna y, Dios mío, solo sueño con esa mujer de la que te hablé. No sé quién es. A veces le veo de camino al tedioso colegio En la misma carta, firmada en Aix el 29 de julio de 1858, le confiesa que un cierto aburrimiento me acompaña siempre, y cuando me olvido de mi pena por un momento, eso solo porque he bebido algo En otra dice que, para salir de su completo aislamiento solo tiene el burdel del pueblo, o algún otro, y eso es todo; pago, la palabra es sucia, pero necesito paz.