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44 CULTURA MARTES, 21 DE ENERO DE 2014 abc. es cultura ABC Muere Claudio Abbado, la batuta revolucionaria Considerado uno de los directores de orquesta más importantes del mundo, falleció ayer en Bolonia, a la edad de 80 años, rodeado de su familia ÁNGEL GÓMEZ FUENTES CORRESPONSAL EN ROMA Fidelio Debut y despedida operística en España S. GAVIÑA E l director de orquesta, entre los más grandes de todos los tiempos, nombrado senador vitalicio por el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, en agosto pasado, se encontraba enfermo desde hacía tiempo (en el 2000 se le diagnosticó un cáncer de estómago) y había cesado su actividad pública. De hecho, no llegó a poner pie en el parlamento como senador. El maestro Abbado nació en Milán el 26 de junio 1933, en el seno de la una familia de la burguesía culta. El padre era profesor de violín, y su madre pianista y escritora. A los siete años ya cogió por primera vez una batuta cuando vio los gestos del director de orquesta y compositor Antonio Guarnieri. En 1955 obtuvo el diploma en piano y en dirección de orquesta. En los años 60 Abbado se convirtió en uno de los directores de orquesta más célebres: en 1963 ganó el prestigioso Premio Mitropoulos de la Orquesta Filarmónica de Nueva York y Herbert Von Karajan lo invitó a dirigir la Orquesta Filarmónica de Viena al Festival de Salzburgo. Mahler se convertirá en uno de los compositores preferidos y magistralmente dirigidos por Abbado. En Salzburgo dirigió en 1965 la Sinfonía n 2 de Mahler, y lo mismo hizo en la Scala de Milán, con la Sinfónica de Londres, una orquesta con la que mantendría una estrecha colaboración. En esa época, se ganó ya el reconocimiento mundial como director. Abbado ligó su nombre a la Scala, que dirigió desde 1968 hasta 1986. Un treintañero que amaba a los Beatles y a Mahler, era coronado director musical de la Orquesta de la Scala. El podio más prestigioso del mundo era suyo con solo 35 años, a una edad impensable para tal cargo, promovido incluso por los profesores de la Orquesta. Bajo el maestro milanés el teatro de la Scala fue profundamente renovado, llegando a recuperar autores y obras que habían sido marginados. Impuso además una renovación en la ejecución de las obras, con la búsqueda de partituras originales y una lectura más filológica Es el caso, por ejemplo, de Ros- Claudio Abbado siempre se sintió muy vinculado con España decía que su apellido procedía de la Alhambra de Granada país que ha visitado con cierta regularidad gracias al ciclo Ibermúsica. Sin embargo, su debut operístico se hizo esperar hasta 2008. Fue en el Teatro Real, dentro de un programa Beethoven, siendo director artístico Antonio Moral. Abbado dirigió entonces, dentro de una gira europea con la Mahler Chamber, Fidelio (la última ópera de su trayectoria) en coproducción con el teatro Reggio Emilia y Baden Baden. Tras el éxito se habló de llevar otros proyectos al Real, como la residencia de la Mahler durante dos o tres años; y de la Orquesta Mozart, de la que también era director artístico Abbado, en Sevilla. El cambio de dirección artística en el coliseo madrileño interrumpió aquel bonito sueño. sini, cuyas ejecuciones se consideran una obra maestra en la historia de la música, como El Barbero de Sevilla con Teresa Berganza y Luigi Alva. Como director se caracterizó por su versatilidad y la amplitud de su repertorio, que abarcó además de obras clásicas, en especial el romanticismo, obras de vanguardia y músicos contemporáneos. Algunas de sus decisiones al frente de la Scala fueron criticadas, pero Abbado permaneció fiel a sus convicciones: El arte como modelo de libertad, la igualdad en contraposición al divismo o al estrellato y el compromiso político expresado, pero no legible como él mismo decía, fueron algunas de sus peculiaridades. Compromiso con los jóvenes Su compromiso izquierdista, mantuvo a Claudio Abbado como uno de los pocos castristas no arrepentidos. Llevado también por su preocupación social, acercó las clases menos pudientes a la música clásica y a la lírica, inaugurando en los años 70 los conciertos para estudiantes y trabajadores en la Scala. Precisamente, Abbado ha sido muy conocido por su trabajo con los músicos jóvenes, fundando con ellos algunas orquestas. Sabida es también su estrecha relación con el sistema de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela, que puso en pie José Antonio Abreu. Hablaba con entusiasmo del Sistema de Abreu en Venezuela porque creía realmente en la función social y terapéutica de la música. Era una