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16 OPINIÓN MARTES, 21 DE ENERO DE 2014 abc. es opinion ABC TRIBUNA ABIERTA A LOS CUATRO VIENTOS Historia de EE. UU. EL PODER ESTABILIZADOR DE LA MONARQUÍA Y EL MAJZÉN MARROQUÍ POR JERÓNIMO PÁEZ Sabios son los países, como Marruecos, que cuando llega la hora de los cambios los materializan, pero no destruyen sino que adaptan sus antiguas y acreditadas instituciones ARO será quien no esté de acuerdo en que Marruecos es hoy día un paraíso de tranquilidad en un mundo árabe que no parece haber digerido su primavera Así se manifestaba la revista francesa Le Point recientemente en un reportaje sobre este país. Sin duda, las instituciones marroquíes son las que mejor se están adaptando al reto de conjugar tradición y modernidad, autoritarismo y respeto a la voluntad popular y al más difícil, sin duda, islamismo político y democracia. No todo es bonanza, habría que añadir, y son muchos los desafíos, ya hablemos de mejorar el nivel de vida de la población, de la educación, sanidad, servicios sociales, o de la transparencia y eficacia del sistema judicial, entre otros; pero no se puede negar que Marruecos es hoy día un país dinámico que ha controlado la natalidad y lleva creciendo económicamente a una tasa media de casi un 5 en los últimos doce años. Añadía Le Point que en parte la estabilidad marroquí se debe al buen entendimiento entre dos hombres que en nada se parecen y que han aprendido a trabajar conjuntamente por el bien del país; entre un jefe de Gobierno, A. Benkiran, exislamista radical convertido al realismo, y Mohamed VI, monarca secreto, todopoderoso, ausente con frecuencia del país, pero siempre presente en las grandes decisiones; soberano que no gusta de aparecer en los medios ni en las manifestaciones protocolarias, pero al que le agrada recorrer el país y aparecer en los más recónditos lugares inaugurando proyectos que generen riqueza y empleo. Pero lo que subyace en esta especial relación entre islamismo político y monarquía es la madurez de la sociedad civil marroquí. De ella solemos tener en nuestro país, a diferencia de Francia, numerosos prejuicios y una imagen negativa que no se corresponde con la realidad. La institución monárquica en Marruecos, con todos los altibajos que se quieran, ha jugado un papel estabilizador y unificador durante siglos. A su vez, algunas de las grandes dinastías marroquíes que llegaron al poder como movimientos fundamentalistas pronto tuvieron que moderar sus ardores extremistas y primar la opción política para consolidarse e integrar a sus variados súbditos. La monarquía marroquí puede que sea la más longeva de la historia, si se exceptúa la monarquía inglesa. Data del s. XI, cuando los almorávides se apoderaron de Marruecos y fundaron Marrakech, su capital, el año 1070. Yusuf Ibn Tasufin, su poderoso soberano, creó el primer Estado marroquí, El Majzén esa peculiar institución que engloba la monarquía, su burocracia y los territorios sometidos al poder real. Estableció las bases de un imperio que se extendió desde el río Senegal hasta el río Ebro, duró casi un siglo y supuso la fusión cultural entre Bilad al- Sudan, el Magreb y al- Andalus, cuyas huellas todavía perduran. Desde entonces se ha mantenido con avances y retrocesos, momentos de esplendor y decadencia, con las diferentes dinastías, ya fueran la almorávide, la almohade, la meriní, la watassí, la saadí y la actual, alauí, que lleva en el poder desde mediados del s. XVII. Ha permanecido con sultanes fuertes o débiles, eficaces o ineficaces, magnánimos o crueles, y ha terminado por ser una institución arraigada y querida por grandes sectores de la población. Incluso en la época del protectorado francés, entre los años 1912 y 1956, siguió jugando su papel, aunque fuera en el exilio. Cuando regresó Mohamed V retomó las riendas nunca abandonadas de la nación, liderazgo que continuaron su hijo Hassan II y su nieto Mohamed VI. No pretendemos magnificar una institución como la monárquica hasta el extremo de considerar que sea necesaria, conveniente e indiscutible. En muchos países desapareció, ya que no cumplió su principal finalidad, que no es otra que contribuir a la estabilidad, al progreso de los mismos. Sí queremos subrayar el hecho de que cuando las instituciones han permanecido durante siglos, y han conseguido mantenerse a pesar de los ava- Raíces españolas, ramas anglosajonas La sociedad norteamericana sigue redescubriendo su pasado, una historia que conduce directamente a España y cuyas huellas trataron de ser borradas meticulosamente por los británicos. Se tomaron su tiempo, hasta conseguirlo. Felipe Fernández- Armesto reconstruye en Our America el legado hispano de Estados Unidos, un país que, presionado por la cada vez más numerosa y activa población latina, mira hacia atrás en busca de sus verdaderos orígenes, falseados durante siglos de épica anglosajona. R CARTAS AL DIRECTOR Ladrillos de amor Trabajo en una asociación en Barcelona que ayuda a las mujeres embarazadas en situación de riesgo y me doy cuenta todos los días de cuánta falta hace una ley que proteja a su hijo concebido y les ayude a ellas en su situación. Veo sus caras de felicidad al ver nacer a sus hijos y nos dan las gracias por haber estado a su lado, por escucharlas, por apoyarlas, por no haber abortado. ¡Qué dura es la soledad! Por esto, pido a la Administración que destine más ayudas concretas para estas situaciones, en que la madre no puede trabajar, está sola y su futuro es muy incierto. ¿Hay dinero mejor empleado que el que se da a una madre que lo necesita, cuando su dolor y su amor son tan grandes? Y cuál no será su agradecimiento... Una sociedad justa se construye con ladrillos de amor. Y aunque es un deber proteger al más débil, es siempre a la vez un privilegio. MAITE ORIOL BARCELONA PIEDRA tares del tiempo y de la historia, se parecen a los viejos y grandes edificios que terminan siendo patrimonio a conservar. Sin duda tienen numerosas goteras, deben adaptarse a los nuevos tiempos y exigencias, pero el que se hayan conservado les aporta un doble valor: la pátina del tiempo y el haber servido al país durante siglos. El hecho además de que el monarca marroquí haya mantenido su carácter de Emir al- Muminin, Príncipe de los Creyentes le aporta a su vez liderazgo religioso, apoyo popular, y ha contribuido a convertir a Mohamed VI en árbitro del juego político y moderador de radicales derivas islamistas. La monarquía marroquí supo, además, en su día, a pesar de que las reprimió en exceso, controlar las veleidades golpistas de algunos de sus militares. Cuenta por tanto con un ejército disciplinado al servicio de los intereses nacionales y de la Corona, lo que también es otra garantía de estabilidad. Sabios son los países, como Marruecos, que cuando llega la hora de los cambios los materializan, pero no destruyen, sino que adaptan sus antiguas y acreditadas instituciones. Todo nuevo orden exige que el país no se paralice, que siga funcionando, lo que requiere estabilidad y conjugar las nuevas instituciones políticas con las antiguas; en concreto, envejecer las primeras y modernizar las segundas. JERÓNIMO PÁEZ ES ABOGADO Libertad de expresión El Gobierno socialista de nuestros vecinos del norte está preparando una ley por la que pretende multar hasta con treinta mil euros y encarcelar