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60 GENTESTILO EL DISEÑADOR DE LA REINA DE LOS PAÍSES BAJOS SÁBADO, 4 DE ENERO DE 2014 abc. es estilo ABC Benito Fernández La talla de Máxima es secreto de Estado El creador fetiche de la Consorte holandesa habla a solas con ABC: Me salvó de la ruina MARTÍN BIANCHI MADRID Hola, soy Máxima Zorreguieta. Estoy en el portal de tu edificio. ¿En qué planta está tu atelier? se escuchó al otro lado del teléfono. Por un instante, el diseñador argentino Benito Fernández (53 años) pensó que le estaban gastando una broma. Estaba tan sorprendido que no podía ni hablar. Le respondí que mi taller estaba en la segunda planta y a los dos minutos llamó a mi puerta. ¡Era Máxima! recuerda el modista durante un encuentro a solas con ABC en el hotel Palace. Una década después de esa visita real, Fernández es uno de los creadores fetiche de la Reina de los Países Bajos, un honor que comparte con maestros de la haute couture de la talla de Valentino, Édouard Vermeulen o Viktor Rolf. Fernández cumple treinta años entre costuras, aunque reconoce que la esposa del Rey Guillermo Alejandro fue la puntada que selló su destino. Cuando me vino a ver por primera vez yo estaba en la quiebra. Era el 2002 y Argentina y mi negocio estaban en la ruina. Estaba a punto de cerrar la tienda y mudarme a Barcelona. Entonces me encargó cinco vestidos que lució meses después en una visita oficial a América Latina. A partir de ahí, mi vida cambió. Me salvó de la bancarrota explica. Ahora, desde la actriz de Sexo en Nueva York Sarah Jessica Parker hasta la top model Valeria Mazza, pasando por la protagonista de Ugly Betty América Ferrera o la chica Disney Tini Stoessel (más conocida como Violetta) eligen a Fernández, que en estos diez años ha levantado su propio reino de alta costura, prêt- à- porter y fragancias. Incluso presenta un programa de televisión que emite la cadena estadounidense Fox en toda Suramérica. La intimidad de una Reina Los entendidos en moda saben que la Reina holandesa siempre luce creaciones de Fernández en ocasiones importantes, como, por ejemplo, en la solemne apertura del Parlamento holandés, en 2004; el 60 aniversario del Rey de Suecia, en 2006; o el día que se hizo oficial que sería Reina, hace exactamente un año. Cuando se anunció que la Reina Beatriz abdicaría en favor de su hijo, Máxima se encontraba de visita en Brunéi y Singapur. Ese día lució un vestido mío. Ella sabía que la iban a fotografiar y que esas fotos iban a dar la vuelta al mundo. Fue un guiño que me ayudó a seguir creando dice el modista. ¿Cómo es Máxima en las distancias cortas? -Todo lo contrario a lo que uno se imagina de una reina. Nunca tuve conversaciones previas con sus asistentes, ni intermediarios ni protocolos. Máxima me conoció a través de quien entonces era su cuñada, Mariana de Andrés, a la que vestí para la boda real de 2002. La revista ¡Hola! eligió a Mariana una de las mejor vestidas. Desde entonces no solo visto a Máxima, sino también a su madre, María del Carmen Cerruti, y a su hermana, Inés Zorreguieta. ¿La Reina le da indicaciones sobre lo que quiere? -No, me da total libertad a la hora de diseñar. Yo le diseño para el día y para la noche y después ella elige qué vestido es el apropiado para cada ocasión. No sé cuándo o dónde va a lucir mi ropa. Actualmente, Fernández es el único diseñador argentino que viste a la Reina Máxima. Ahora es holandesa, pero no pierde sus raíces ni sus vínculos con Argentina. Eso es una de las cosas que más me gustan de ella: es fiel a sí misma y la gente se da cuenta. Es una mujer moderna con todas las letras: guapa, trabajadora, familiar, poderosa y femenina. No llegó al trono para tomar el té y asistir a grandes galas ¿Cuántos diseños suyos hay en el armario de la Reina? -Muchos, porque hay creaciones, tanto de alta costura como de prêt- à- porter, que solo luce en su vida privada. Vestidos míos de alta costura para actos oficiales debe de tener una veintena. -Dicen que un buen diseñador sabe disimular los defectos y resaltar las virtudes de sus clientas. ¿Qué defectos oculta Máxima? -Ninguno. Su cuerpo es muy armonioso. Ahora, siempre hay que tener cui-