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ABC SÁBADO, 4 DE ENERO DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 27 HERMANN GRAN ENSAYO DE AL QAIDA Gracias al apoyo económico y militar que recibe, la red se ha convertido en un ejército E REUTERS Los yihadistas quieren un califato desde Faluya a Alepo M. AYESTARAN Los cazas del Ejército iraquí atacaron posiciones del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) en Faluya y Ramadi, las dos principales ciudades de la provincia iraquí de Anbar. El uso de la aviación supone un paso más en la escalada de violencia en esta zona fronteriza con Siria que desde el martes están en manos de milicianos de este grupo vinculado a Al Qaida. Además de los cazas, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, ha enviado refuerzos terrestres y cuenta también con el apoyo de algunos líderes tribales que intentan evitar que Al Qaida vuelva a recuperar el control de las calles, como ya ocurrió en 2003 tras la invasión de EE. UU. El canal Al Arabiya informó de la muerte del líder de Al Qaida en Ramadi, Abu Abelrahman Al Baghdadi, en el transcurso de unos combates que ayer viernes, día de oración, fueron feroces El jeque Ahmed Abu Risha, líder de los grupos del Despertar islámic insurgentes que dejaron de combatir contra EE. UU. y el Gobierno de Bagdad a cambio de un sueldo y que fueron quienes finalmente echaron a Al Qaida de Anbar, declaró a la agencia Afp que sus hombres y las fuerzas de seguridad lograron abatir a 62 mi- licianos del EIIL en Ramadi. En total habrían muerto más de 100 personas en los combates. Anbar es una zona clave para los intereses del grupo radical que trata de establecer un califato desde Faluya, sesenta kilómetros al oeste de Bagdad, hasta Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria, con el que enfrentarse a los gobiernos chiíes de Bagdad y Damasco. Para el EIIL no hay fronteras y, si en 2003 el objetivo eran las fuerzas estadounidenses, ahora el objetivo común a ambos lados de la línea divisoria son las autoridades chiíes a las que acusan de estar al servicio de Irán. La guerra sectaria en su más pura esencia vuelve a irrumpir en la vida de unos iraquíes que diez años después de la invasión estadounidense reviven los niveles de violencia de 2008. s una regla con poca excepción que un secuestro en zona de guerra con irregulares es tanto peor cuanto más pequeña y más anónima sea la unidad combatiente que lo comete. Es una terrible paradoja que, en ese sentido, y solo en ese, ser secuestrado por Al Qaida hoy en Siria es caer en manos de una fuerza militar estructurada y jerarquizada. Cuando hace dos años comenzó la guerra no era así, pero el apoyo económico y militar que recibe desde el primer momento el sunismo radical de la red lo ha convertido en algo ya parecido a un ejército allí. En sus manos estarían, se asegura, los cinco miembros de Médicos Sin Fronteras (MSF) No se sabe en manos de quienes están los periodistas, cuarenta en total, tres de ellos los españoles Javier Espinosa, Ricardo Garcia Vilanova y Marc Marginedas. Al Qaida ya no es esa red de comandos aislados que surgió bajo Bin Laden. Después de diez años de desarrollo en la larga franja del Magreb en África y en su despiadada lucha contra el chiísmo y la fuerza occidental en Irak, Siria ha sido el terreno ideal para que la gran legión universal, multinacional y multiétnica, del sunismo extremista cristalizara en fuerza regular y controlara territorio propio. También en Irak dan pasos en este sentido. Dos ciudades, Faluya y Ramadi están bajo control de Al Qaida desde hace días. En Afganistan eran meros huéspedes de los talibanes. Hoy en Siria son una fuerza considerable, decidida a crear estados de Dios. En el Mediterráneo, nada lejos de aquí.